¿Necesita el presidente Duque cambiar de estilo para mejorar resultados?

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¿Necesita el presidente Duque cambiar de estilo para mejorar resultados?

Agosto 04, 2019 - 06:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Iván Duque

El presidente Iván Duque tiene un estilo sencillo y cercano a la gente del común, pero politólogos dicen que eso solo le queda bien a un caudillo con gran ascendencia entre la población.

Foto: Presidencia de la República

El estilo de Gobierno se refleja en los resultados. Si no funciona, tiene un costo político en la economía, en la tasa de aprobación, en el Congreso y hasta en la percepción de la ciudadanía.

Esa parece ser la situación del presidente Iván Duque, en cuyo primer año de mandato solo logró que el Legislativo le aprobara siete proyectos, mientras su favorabilidad entre la ciudadanía no es la mejor.

Juan Carlos Gómez, director de la Maestría de Gobierno de la Universidad Icesi, admite que la idea del Jefe de Estado era acallar los grandes debates que generó la ‘mermelada’ de Juan Manuel Santos. Por ello trató de crear un gabinete técnico, alejado de los partidos para evitar conflictos de intereses.

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“Ese cambio de estrategia en negociación política que implementa el estilo Duque ha sido costoso, a diferencia de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, cuyos gabinetes eran más políticos que técnicos, para poder negociaciar que les aprobaran leyes”, dice Gómez.

“Duque cambió el estilo de conformación del gabinete, pero no le ha dado los resultados que debería en un primer año que, se supone, es muy productivo y de grandes réditos en leyes aprobadas; con esa luna de miel que formó con las coaliciones para llegar a la Presidencia, es preocupante que no esté cumpliendo con esa expectativa de la ciudadanía”, dice el docente investigador.

Para el politólogo Fernando Giraldo, da la impresión de que cuando los proyectos de ley del Gobierno llegan al Congreso no consideran que los está presentando el Gobierno –lo que tiene mucho peso– sino que los tramita otro congresista o un partido, casos en los que no se les da mayor trascendencia.

“Esto ha llevado a que este Gobierno sea poco productivo: solo siete de sus proyectos prosperaron, dos importantes, la Ley de Financiamiento y el Plan Nacional de Desarrollo (PND); las otras son cinco leyes sin gran trascendencia”, dice Giraldo, comparando con los 17 de Santos y 22 de Álvaro Uribe, en su primer año”, analiza Giraldo. Sin embargo, la Presidencia de la República reporta 16 leyes aprobadas en diez meses.

Juan Carlos Gómez explica que Duque atacó mucho la ‘mermelada’ de Santos y entró con mucho cuidado de no caer en esas prácticas de entregar dádivas por proyectos. “Duque es más técnico, no tan político, y se alejó de esas prácticas, pero le han traído un costo”, sentencia.

Agrega que “Duque es un poco terco en no leer los números, en no escuchar a la ciudadanía para implementar cambios rápidos en su gabinete; si sigue en la tónica de respaldar a sus ministros, le va a traer más costo político y no va a poder dinamizar la agenda legislativa, que la debe empezar a mover ya en este segundo año de Gobierno”.

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Gómez destaca que Duque se ha distanciado de su partido, el Centro Democrático (CD), en temas clave como el conflicto, la desmovilización de las Farc y su tránsito a movimiento político y que se ha alejado de otros partidos tradicionales para lograr autonomía.

Sin embargo, esa decisión de alejarse de los partidos, incluyendo el CD, en temas centrales como el proceso de paz y manifestar abiertamente que apoya la JEP y darle mayor presupuesto para su sostenimiento, lo ha llevado a enfrentamientos con su colectividad.

En ese sentido, Giraldo indica que Duque tiene un problema y es que su propio partido le compite por la gobernabilidad, “los ministros no saben a quién escuchar, si al CD que tiene un dirigente fuerte como Uribe o al Presidente, que con frecuencia dan orientaciones distintas sobre el mismo tema.

Y agrega: “Él está atrapado en un partido que no lo deja moverse, él quiere ser conciliador, pero no quiere contradecir a su partido. Y teme acercarse a los otros partidos, porque le toca ceder mucho. Él trata de tener contentos a todos y en política no se puede tener contentos a sirios y troyanos, hay que tomar decisiones y él no se atreve a tomar decisiones de ruptura”.

Acepta que sí hay una “preocupación de Duque por lo que piensa Uribe”, pero cree que es tarea de quienes lo rodean brindar en este segundo año de Gobierno “evidencia clara de un desmarque total para él poder gobernar, porque si sigue así, su Gobierno no va a despegar”.

Otro problema de Duque, en opinión del politólogo Giraldo, es que “está gobernando muy desde la capital, por lo cual es conveniente que se acerque más a las comunidades”.

En ese sentido Juan Carlos Gómez comenta que “los ministros no ven ni entienden la importancia de acercarse a las regiones y están tomando decisiones muy desde su entorno, lo que está lastimando la imagen de Duque y la aprobación de la política que se está implementando. El cambio en ese estilo de gobernar más descentralizado es imperativo en este momento para que Duque pueda lograr mejor gestión”.

“Mantener ministros que no dan resultado es un error; es el estilo de tener coherencia con el equipo que nombró, pero la ciudadanía no ve eso, sino resultados en términos de leyes”.
Juan Carlos Gómez
Docente Investigador Universidad Icesi

Bibiana Clavijo, profesora de Marketing Político de la Universidad del Rosario, sostiene que Duque tiene una gran oportunidad en estos tres años de Gobierno, en los que puede capitalizar los avances en el proceso de paz, reincorporación, protección y garantía a los derechos de la mujer, entre otros temas.

Clavijo, quien es directora de análisis político de la firma Con-Propósito, le recomienda al Presidente ejercer un mayor protagonismo nacional. “Él le cede mucho la voz a la vicepresidenta y a sus ministros, no se escucha su voz. Su carácter le permitiría hacer un llamado a la unidad, pero no está siendo protagonista de su Gobierno”, sostiene.

La analista política resalta que Duque “es un hombre que escucha y puede conciliar, lo cual es un buen atributo en un país tan polarizado como el nuestro. El problema es más de ausencia que de carácter”, afirma.

También califica como positivo que no sea ‘peleonero’: “Este país necesita mesura en su dirigencia. Es muy bueno que sea así, este tipo de atributos debe capitalizarlos ante la opinión pública. Él es un buen tipo, pero está rodeado de gente que minimiza su liderazgo”.

Por ello, la analista insiste en que “es importante que despegue como figura principal de su Gobierno, porque a veces es más importante la presencia de (Carlos) Holmes (Trujillo), de Martha Lucía (Ramírez), del Mindefensa, pero hay momentos en los que es él quien debe dar el primer paso, antes que sus ministros”.

Fernando Giraldo califica el estilo Duque como muy doméstico, propio de caudillos populistas, lo que está lejos de ser el perfil de Duque. “Ese estilo de gobernar y llevar a la política los gustos personales como la música, el fútbol, los artistas, le quita fuerza y solemnidad a la figura presidencial. Esas expresiones tan humanas quedan bien en personas con una estatura política reconocida, pero no para quien aún es desconocido para un 25 % de los colombianos”, anota Giraldo.

El talante del Mandatario, añade, funcionaría muy bien para un gobernador, pero él es un Presidente que no debe actuar ya con criterio de vida personal dirigiendo la Nación.

Finalmente afirma que “Duque quiere gobernar un país que no existe: Colombia no es el país de la armonía, sino de la polarización y le toca intentar conciliar, pero concilia con unos de una cosa y con otros de otra, y no encuentra un punto de entendimiento en común para los colombianos, porque no quiere correr el riesgo de quedar mal con su partido, que le dificulta la gobernabilidad, porque él puede ser conciliador, pero su partido no: Duque representa el sector moderado y minoritario en el CD, porque la mayoría son radicales ideológicamente y, por ello, él se encuentra en una trampa”.

Cinco momentos clave

  1. En su primera salida como presidente electo, Iván Duque fue criticado por su estilo coloquial al decirle al Príncipe Felipe de España, “le mandan saludos” (de Uribe).
  2. Pese a todas las dificultades y la fuerza de la oposición que enfrentó, el presidente Duque logró hacer aprobar la Ley de Financiamiento en el Congreso.
  3. Duque ha sido criticado por sus 18 viajes, pero del último a China, trajo 12 acuerdos en distintas áreas y la donación de 3000 paneles solares de uso doméstico, por US$1,5 millones.
  4. El Presidente tuvo una dura prueba con la minga indígena que reclamó su presencia, pero la advertencia de posibles ataques solo le permitió llegar a Caldono.
  5. Duque podría capitalizar la imagen de su esposa e hijos, pero ha sido respetuoso con la intimidad de su hogar y ha protegido a los niños de los riesgos de exponerlos en las redes sociales.
Análisis: Con la población

Por el discurso de posesión, el Presidente dio a entender que su Gobierno se centraría en iniciativas con un carácter muy técnico. Sin embargo, fueron los proyectos más polémicos los que dominaron su agenda política, en parte, por la presión de su partido, CD.

Esto llevó a que el Gobierno se entronice en discusiones y proyectos legislativos, que si bien responden a la agenda de su partido, no terminan por abarcar los intereses de la mayoría de los colombianos, centrados en desempleo, reactivación de la economía, crisis del sistema de salud y la educación.

Por ejemplo, las objeciones a la estatutaria de la JEP, la prohibición de la dosis mínima, la fumigación con glifosato y la implementación de los Acuerdos, temas que han sido llevados por una lógica de “a favor o en contra”, no por criterio técnico, ni son los más sensibles para la ciudadanía.

Debe conectarse más con lo que afecta a la población y sincronizar su agenda política y legislativa hacia ella, pues su bancada parece responder más a una agenda de partido que a la de partido de Gobierno.

Carlos Charry. PhD en Sociología. Profesor de la Universidad del Rosario.

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