Nace una nueva Nación

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Nace una nueva Nación

Junio 18, 2018 - 12:59 a. m. Por: Paola Guevara

Colombia acaba de salir de ocho años de un proceso intensivo y radical de cambio de paradigmas, que a todos ha costado y que a todos ha exigido una nueva forma de ver al enemigo. Estamos recién inaugurados en eso de conocer ‘las’ historias, en lugar de la única historia que nos había sido contada desde la oficialidad.

Ese impacto algunos lo asimilaron de forma más rápida, convencidos de que, si bien es alto el precio que se paga, más costoso es continuar indefinidamente un conflicto cuyo saldo en vidas, en heridos, en cuerpos desmembrados por las minas antipersona, en reclutamiento de menores, en degradación de las propias Fuerzas Militares como en el caso de las alianzas con el paramilitarismo y los falsos positivos, es impagable moral, éticamente, materialmente.

Justamente, porque el país acaba de atravesar un proceso de quimioterapia que puso a prueba los límites del cuerpo social, un sector inclinó la balanza hacia la derecha como una especie de contrapeso, de reacción ante lo que consideran un ‘peligro’, el peligro de lo desconocido, el peligro de quedarse sin el único paradigma que han conocido.

No en vano esta ola conservadora, esta ola azul, echó mano del vecindario ideológico de la derecha tradicional: Dios, heterosexualidad hegemónica, familia tradicional. No en vano subieron al mismo barco los hijos más dispersos del establecimiento, como en un Arca de Noé nacional: liberales, conservadores, cristianos y evangélicos, medios, empresariado y hasta los que estaban en calidad de préstamo en los más extremos sectores, como Humberto de la Calle, regresaron al redil del sistema al que siempre pertenecieron.

Pero aunque todo parezca haber retornado al cauce ‘normal’, y muchos respiran con alivio, en realidad todo cambió en estas elecciones. Emergió una generación nueva de votantes, que hoy perdió pero que madurará y se robustecerá dentro de cuatro años. Se activó un nuevo centro (en realidad en Colombia la derecha está tan a la extrema derecha, que el centro es derecha a secas) que se plantea como reserva ideológica ante los extremos.

Se hizo sentir una gran masa de votantes que no pueden ser ya cooptados por ningún partido, y otros cuyo abstencionismo no es hueco y ausente como en otras épocas, sino elocuente: ustedes no nos representan.

Ante la ola azul que resulta victoriosa hoy, emerge una sociedad más madura y despierta, que probó las elecciones más pacíficas de la historia reciente, que vio vacías las camas del Hospital Militar, que ya sabe lo que es la vida sin conflicto armado. Una nueva Nación fundada sobre el sueño de la paz, que se resiste a volver a la horrible noche y se niega a ver en el rojo de la bandera ‘sangre derramada’.

De lo bien que conecte e integre al país Iván Duque, de la rapidez para bajarse del Arca de las alianzas y encontrar su propio ADN, de la versatilidad que tenga para responder a los reclamos de la derecha que lo eligió sin desconocer a ese otro país, tan diverso, dependerá que este de hoy sea un salto al futuro y no un viaje al pasado. Por el bien de Colombia, que así sea.

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