Las cuatro grandes causas del ‘infarto vial’ que padece Cali

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Las cuatro grandes causas del ‘infarto vial’ que padece Cali

Septiembre 23, 2018 - 08:00 a.m. Por:
Redacción de El País 
Viajes en Caliç

Utilizar formas de viaje distintas a la moto o al carro para los trayectos cortos, una alternativa para disminuir la cantidad de vehículos en las vías.

Oswaldo Paéz / El País

Cali es una ciudad en la que cada vez nos demoramos más para llegar de un sitio a otro. Sobre todo si viajamos en transporte público, bien sea en MÍO o en los buses de toda la vida.

Según los cálculos de la Encuesta de Percepción Ciudadana del programa Cali Cómo Vamos, el MÍO es, en promedio, “el medio de transporte en el que se utiliza el mayor tiempo de desplazamiento (51,5 minutos), seguido por el bus tradicional (46,9 min)”.

Eso quiere decir que la mayoría de la población - las personas que no tienen carro - deben dedicar más tiempo para llegar al trabajo o al estudio o a donde se dirijan.

Para la profesora de la Universidad del Valle Janeth Mosquera, quien lidera el Observatorio del Ciclista y el Peatón, ese es el principal reto que tiene la ciudad actualmente, más allá de los trancones en hora pico.
“El asunto más crítico de la movilidad es que la mayoría gente se está gastando más tiempo en moverse, lo que tiene muchas implicaciones para la ciudad”, comenta.

¿Cómo llegar en menos tiempo a nuestros destinos? A propósito del Día sin Carro de este sábado, El País elaboró este diagnóstico sobre los principales ‘choques’ y líos de la movilidad en Cali, y los posibles ‘desembotellamientos’.

Lea también:Con éxito y en normalidad transcurre el Día sin Carro en Cali

Infraestructura, la otra deuda

Cali está rezagada en infraestructura que permita una movilidad fluida acorde al crecimiento poblacional. Aunque no se trata solo de ampliar vías, construir puentes, como ya está presupuestado por la Alcaldía en la Comuna 22, (ampliación de la vía Cali – Jamundí por ejemplo), y el hundimiento en Sameco, con lo que se busca mitigar los trancones en el sur y en el norte.

Para la profesora Janeth Mosquera, del Observatorio del Ciclista y el Peatón, en Cali, pese a los esfuerzos de la actual Administración, hay una distribución inequitativa del espacio vial. “Para los ciudadanos el principal problema de la movilidad son los trancones porque es lo que más se ve. Sin embargo la mayoría de los viajes en Cali se hacen a pie y también cada vez más se usa la bicicleta, y pese a ello las inversiones están enfocadas principalmente en los carros. La ciudad debe garantizar una infraestructura para que el ciclista y el peatón se puedan desplazar de forma segura”.

El Secretario de Movilidad Juan Carlos Orobio está de acuerdo y asegura que lo hecho hasta el momento, como la ciclo ruta de Ciudad Jardín, ya arroja resultados. Según un estudio con corte al 31 de agosto, desde la entrada en funcionamiento de las nuevas ciclo vías se ha reducido la accidentalidad de los ciclistas en un 17%.

De otro lado, culminar la sistematización de los semáforos para controlarlos desde una sola central es otra de las tareas de la ciudad.
Hasta la fecha hay 166 intersecciones de semáforos con tecnología de los años 80 cuyos repuestos no se consiguen, lo que no solo dificulta su mantenimiento sino que impide la conectividad que ofrecen los semáforos modernos. El objetivo de la Secretaría de Movilidad es terminar el año con la mayoría de los semáforos conectados a una central, “ que nos permita optimizar los tiempos y mejorar la movilidad en los puntos críticos”, dice Orobio.

Crecimiento del parque automotor

Según los datos de la Secretaría de Movilidad, en Cali, hasta el 31 de julio de este 2018, estaban activos 688 mil vehículos. Además, por la ciudad circulan carros y motos “foráneos”, es decir que están matriculados en otros municipios. Según los cálculos del Secretario Juan Carlos Orobio, en promedio al día circulan unos 800 mil vehículos, por las mismas vías de hace décadas, lo que también explica las congestiones que, si no se actúa a tiempo, se parecerán a los atascos de capitales como Bogotá, donde los ciudadanos se pasan 75 horas cada año en los trancones.
En Cali – como en Bogotá – sucede que la mayoría de los que viajan en carro van solos, pese a los programas que se han adelantado para que los ciudadanos compartan el carro y de esta manera reducir la cantidad de vehículos en las vías. Y eso es un problema grave.

“Si en Cali se sigue individualizando el uso del carro nada de lo que hagamos para mejorar la movilidad tendrá impacto a largo plazo. Los ciudadanos deben tener conciencia de la necesidad de alternar las formas de viaje. Por ejemplo, el 28% de los viajes que se hacen en Cali son trayectos cortos, por lo que usar la bicicleta o caminar deben ser las alternativas consideradas”, dice Juan Carlos Orobio.

En todo caso aquello de compartir el carro puede ser un “arma de doble” filo, en opinión de gremios como el de los taxistas.

En opinión de Alberto Mendoza, presidente de la Federación Nacional de Taxistas, la ciudad debe buscar la manera de reducir la presión sobre las vías actuales sin que eso implique darles legitimidad a los piratas. “Ese es el gran reto”.

Eficiencia del MÍO

Es un asunto en el que coinciden los expertos en movilidad: consolidar un transporte público eficiente, que le garantice a los ciudadanos llegar a tiempo y cómodamente a sus destinos, es la clave para solucionar en buena parte los problemas de movilidad de Cali. “La experiencia nos muestra que las ciudades deben desestimular el uso del carro particular y promover sistemas de transporte masivo eficientes y a un precio bajo.

Ninguna ciudad sería capaz de permitir un carro por persona. En ese
sentido, mientras Cali no tenga un masivo eficiente, y a bajo costo, lo que no sucede hoy, no hay mucho por hacer. La gente se bajaría del carro si en el transporte público puede llegar a su trabajo en 15 minutos y sin largas esperas en las estaciones”, dice la profesora Janeth Mosquera.

Alberto Mendoza, presidente de la Federación Nacional de Taxistas, advierte que debido a los problemas en el servicio que ha registrado el MÍO, y la salida de los buses tradicionales, se ha incrementado de manera exponencial el transporte pirata. “Además, debido a las demoras del MÍO, las filas, los ciudadanos optaron por comprar carros y motos, lo que ha aumentado el parque automotor y obviamente se afecta la movilidad”, agrega.

Debido a todo ello desde hace varios meses se están adelantando planes para mejorar el servicio del sistema masivo, un proceso que, según el alcalde Maurice Armitage, será “paulatino”.

Entre las estrategias que se van a implementar está la puesta a punto de todos los buses con los que cuenta actualmente el sistema y adquirir 400 nuevos vehículos, con lo que en teoría mejorarían las frecuencias y se reducirían los tiempos de espera de los usuarios.

Respeto por la norma y cultura ciudadana

Los líos en la movilidad igualmente los causamos nosotros mismos. Basta darse una vuelta por el centro de la ciudad para cazar carros parqueados en vías estrechas, o al oriente para detectar vehículos invadiendo el carril del MÍO mañana, tarde y noche, o al parque El Ingenio donde los caminantes deben estar atentos a las motos que atraviesan los senderos a toda velocidad para después parquear bajo la sombra de un árbol con toda tranquilidad. No respetar las normas y en general una falta de cultura ciudadana hace que la ciudad sea cada vez más caótica.

Pareciera que la única manera para que la mayoría de ciudadanos respeten las reglas en las vías es sintiéndose vigilados con una foto multa o un agente de tránsito, que en la ciudad son 627. Las fotomultas suman 40.

Como una manera de mejorar los comportamientos, precisamente desde la Secretaría de Movilidad se han venido incrementando las sanciones.

Mientras que en 2014 los comparendos sumaron 260 mil, en 2017 fueron 342 mil. Eso quiere decir que casi la mitad de los conductores que transitan a diario en las calles – 800 mil vehículos - han sido sancionados. Sin embargo el profesor de la Universidad Icesi Fernando Quintero, experto en movilidad, considera que para modificar los comportamientos en la vía no se debe apelar solamente a las multas.

“Más allá de la preocupante siniestralidad, existen múltiples comportamientos indebidos de todos los actores de la vía que impactan múltiples indicadores de la movilidad. Nuevamente, se acude a estrategias reactivas y no propositivas. Si bien, el Observatorio de Movilidad está elaborando mapeos e informes para mejores diagnósticos, falta integrar proyectos de cultura ciudadanía y desplegar más actividades de educación vial a niños y jóvenes. En la vía se reflejan las concepciones y actitudes de convivencia y respeto entre ciudadanos al igual que con las autoridades. Acudir solamente a lo sancionatorio es desconocer la virtud de la auto y mutua regulación”.

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