La puja por la Contraloría, un codiciado botín burocrático

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La puja por la Contraloría, un codiciado botín burocrático

Agosto 19, 2018 - 07:45 a.m. Por:
Cristian Ruiz / Colprensa
Carlos Felipe Córdoba

El pasado martes, los aspirantes a la Contraloría General de la República, incluido Carlos Felipe Córdoba (foto), presentaron ante la plenaria del Senado las propuestas de la gestión que desarrollarían de ser escogido para dicho cargo.

Colprensa

Reuniones, llamadas, audiencias, entrevistas, controversias y hasta el inesperado encuentro de tres expresidentes marcaron una semana clave para la elección del nuevo Contralor General de la República, un proceso en el que el mérito prometía ser protagonista, pero que terminó en una puja entre pesos pesados de la política.

Y aunque solo hasta mañana el Congreso en pleno elegirá al sucesor de Edgardo Maya, ya hay un claro favorito para ocuparlo: el exauditor General de la República y actual director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos, Carlos Felipe Córdoba.

No obstante, muchas cosas pasaron antes de llegar a ese nombre, sobre todo desde el pasado fin de semana, cuando la Universidad Industrial de Santander (UIS) reveló las calificaciones de las pruebas de conocimiento y de experiencia de cada uno de los aspirantes escogiendo a 59 candidatos.

Lea también: 'Conservadores se suman a candidatura de Carlos Córdoba para la Contraloría'.

Todos fueron escuchados por una comisión accidental del Congreso que dejó a diez nombres en competencia, incluyendo candidatos fuertes como el exmagistrado Wilson Ruiz; el presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie; el exauditor general Carlos Felipe Córdoba, y José O’meara.

Apenas era martes y aunque las plenarias de Senado y Cámara tenían que atender las propuestas de cada uno, en los pasillos del Capitolio las diferentes bancadas ya dejaban entrever sus apuestas por quién ocuparía la jefatura del organismo de control.
El primer partido en anunciar su respaldo fue el Conservador, que inicialmente apostó por Ruiz, quien el viernes en la noche retiró su postulación, luego de los ‘azules’ se retractaran y optaran por acompañar a Córdoba, por quien también apostaron, de forma unánime, los liberales, La U y Cambio Radical, lo que implica que contaría con 169 votos que garantizarían su designación como el Contralor de los próximos cuatro años.

El poder detrás del trono

La Contraloría General de la República cuenta con cerca de 4300 funcionarios y un presupuesto de $476.000 millones para la vigencia 2018, además de 32 sedes regionales, lo que la convierte en la tercera entidad más grande del país, después de la Fiscalía General de la Nación, que cuenta con un presupuesto de funcionamiento de $3,3 billones, y de la Procuraduría General de la Nación, con $570.838 millones.

Sin embargo, para algunos analistas, aunque el poder burocrático que se alcanza al llegar a la dirección de la Contraloría es importante, el pulso por su elección se da porque los congresistas se juegan con ella su “tranquilidad” para el siguiente cuatrienio.

“Creo que el control burocrático es uno de los temas a tener en cuenta porque se tiene un importante número de funcionarios y buena capacidad de contratación, pero no es el punto central. Si los poderes y facultades de la Contraloría se usarán con diligencia y rectitud, seguramente esa entidad metería a mucha gente en problemas y esto lo saben muy bien los congresistas, ya que se les podrían destapar cosas en las regiones”, sostiene Jorge Iván Cuervo, analista político y docente de la Universidad Externado.

Cinco gobernadores, siete exgobernadores, ocho alcaldes y 45 exalcaldes investigados por irregularidades en el manejo de los recursos públicos durante los últimos años parecen darle la razón.

Edgardo Maya Villazón

Durante la gestión del saliente contralor general, Edgardo Maya, se iniciaron 4250 procesos de responsabilidad fiscal por una cuantía de $21,6 billones.

Colprensa

¿Meritocracia?

Pese a que en el papel se pretendía que la escogencia del nuevo Contralor General se diera por méritos, esta terminó convertida en el primer gran pulso político de la legislatura iniciada el 20 de julio.

“Esta elección es el primer momento en el que el Presidente y los distintos partidos miden sus fuerzas políticas y da la impresión de que en un cargo tan importante, con tantas implicaciones en la lucha contra la corrupción, debería quedar una persona técnica, independiente y que conozca muy bien del tema”, reflexiona el analista Córdoba.

Mauricio Jaramillo, docente de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario, considera que este organismo no debería estar politizado porque pierde su capacidad de acción para desarrollar su principal objetivo, que es controlar.

“No debería haber una injerencia política en la elección, sino que debería estar basada en los méritos de cada uno de los aspirantes. No podemos negar que muchos de ellos pudieron tener nexos políticos, pero lo que sí está mal es que los partidos la utilicen como fortín de sus campañas”, sustenta.

Entre tanto, la directora del programa de Contaduría de la Universidad Central, María Victoria Neira, asegura que “hay unos asuntos de fondo que están en juego con la elección, dado el alcance que tiene la Contraloría General en relación con los procesos de control fiscal y la protección de los bienes y recursos públicos, así como de las finanzas del Estado, por lo que es muy relevante que quien esté a su cargo tenga todas las condiciones técnicas y personales para desempeñar esa labor”.
Es que para ella, más allá del poder burocrático de la entidad, está “la responsabilidad de ejercer el control fiscal por lo que se requiere un conocimiento muy profundo de los mecanismos y herramientas que están disponibles para realizar ese control, pero también para separar los asuntos que tienen que ver con los temas del Gobierno y las actividades específicas que desarrollan las entidades que hacen uso de los recursos públicos”.

En ese sentido, Jaramillo resalta que la Contraloría existe como una especie de contrapeso entre los poderes y por eso es importante que no la represente un simbolismo político sino uno concentrado en la vigilancia y el control.

Con él coincide Cuervo, quien destaca que “lo que generalmente pasa con el Contralor es que hace unas declaraciones, se indigna y presenta unas cifras, pero cuando quiere empezar a adelantar investigaciones, inmediatamente le caen y terminan enredados. Entonces a la clase política le sirve un Contralor, un Procurador y hasta un Fiscal que desarrolle una gestión simbólica, pero que no se meta con ellos”.

Así las cosas, después de implementar un nuevo proceso de elección que terminó tan cuestionado como los anteriores, mañana el país conocerá la confirmación de que el nuevo contralor General de la República es Carlos Felipe Córdoba o si a última hora habrá una jugada magistral que eche por la borda sus aspiraciones.

Quién es Carlos Felipe Córdoba

Es profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, especialista en Alta Gerencia de la Universidad Libre de Pereira y máster en Acción Política, Fortalecimiento Institucional y Participación Ciudadana de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Se ha desempeñado como vicecontralor General y auditor General de la República y actualmente es el director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos.

Su salida de la Contraloría se produjo en medio de la polémica por presuntas irregularidades en el arrendamiento de oficinas de la entidad en Bogotá, durante la administración de Sandra Morelli, quien fue investigada por ello.

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