"La pelota fue el único juguete que conocí": Gerardo Pelusso, DT del Deportivo Cali

Gracias por hacer parte de El País.

Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos.

¿Aún no tienes suscripción digital con El País?

Suscríbete aquí

¿Ya eres un suscriptor digital de El País?

INICIA SESIÓN

"La pelota fue el único juguete que conocí":  Gerardo Pelusso, DT del Deportivo Cali

Abril 29, 2018 - 09:42 a.m. Por:
César James Polanía, editor de Afición
Gerardo Pelusso

Gerardo Pelusso habló de cómo fueron sus inicios como jugador y como técnico.

José Luis Guzmán / El País

Cuando Gerardo Pelusso era apenas un chico de 15 años y comenzaba su carrera como jugador en la quinta división del Nacional de su natal Uruguay, viajaba en tren diariamente seis horas (tres de ida y tres de regreso) desde Florida, su pueblo, hasta Montevideo, solo para entrenar.

Y en las noches, religiosamente acudía a la escuela para terminar la secundaria. Finalizada la primera temporada, el joven zaguero recibió el trofeo que más valora en su amplia vitrina, por encima de los títulos que ha ganado, incluida la Copa Suramericana: el del futbolista más disciplinado del equipo.

La historia la cuenta el propio Pelusso, hoy de 64 años, sentado en un sofá del restaurante del Hotel MS, en Ciudad Jardín, donde vive solo en una habitación. Esa es su casa. Y cuando no está en ella, se le ve en Pance, en la sede de entrenamiento del Deportivo Cali, o en Palmaseca, donde está ubicado el estadio de la institución que dirige desde el 3 de enero.

Allí, en ese restaurante, dialogó una hora con El País y dejó ver qué hay dentro de aquel técnico que estudió en un colegio de monjas, fue monaguillo, dejó tirada la ceremonia de la primera comunión para jugar una final de fútbol, abandonó pronto su carrera de jugador por una grave lesión y hoy tiene ilusionados a los azucareros con poner otra estrella en la camiseta.

La pelota. ¿Qué es ella en su vida?
Todo. La pelota fue el único juguete que conocí y que me hace feliz.

¿De dónde nació esa afición?
Había muchos campitos de fútbol en mi barrio. Llegaba de la escuela y cogía la pelota. Cuando tomé la primera comunión, dejé tirada la ceremonia porque tenía la final del campeonato de mi barrio, entonces me escapé, me quité los zapatos de charol que me habían comprado y me apretaban, y salí corriendo descalzo como cuatro kilómetros desde la capilla hasta la cancha. No me podía perder la final. Tenía 11 años.

Jugó fútbol profesional como zaguero, ¿siempre fue defensa?
No, en el barrio jugaba como delantero, me gustaba hacer goles, y después me fueron retrasando. Y, no lo olvido nunca, el día que me pusieron por primera vez de defensa, tenía 14 años y me enamoré del puesto. Entendí que ese era el puesto, por lo menos para lo que a mí me gusta que es ver el fútbol desde adentro de la cancha.

Ustedes, los uruguayos, siempre han tenido defensas de categoría…
Conmigo debutó un zaguero que ha sido de los mejores del mundo: Diego Godín (Atlético de Madrid y Selección Uruguay). Siendo técnico del Cerro de Uruguay, fui a buscar a ese jugador a su casa en Rosario, un pueblito, y lo traje de 17 años a la quinta división, y ese mismo año, a comienzos del 2003, debutó en primera conmigo. Tiene clase.

Gerardo Pelusso

Gerardo Pelusso, técnico del Deportivo Cali.

José Luis Guzmán / El País

¿De dónde saca la garra el uruguayo?
Es un tema cultural. Nosotros somos un país muy pequeñito que está en medio de dos monstruos del fútbol, Brasil y Argentina; entonces, si no la luchás, te morís. En el fútbol somos fuertes, en otras áreas no existimos. Y hay algo que sin duda influye en esa garra uruguaya: no hay en nuestro país una manzana de un barrio que no tenga un baby-fútbol. Todos los niños uruguayos juegan fútbol y al que no lo hace, lo tildan de ‘raro’.

Usted debió abandonar muy temprano su carrera, con apenas 27 años, por una grave lesión de rodilla, pero pronto se hizo entrenador y ha sido exitoso como tal. ¿Lamenta o agradece esa lesión?
Lo lamento profundamente, porque me perdí muchos años de jugar al fútbol, que en definitiva es lo más lindo que hay. Me acuerdo y me amargo. Traté de compensarlo mientras soportaba la lesión estudiando, leyendo fútbol hasta convertirme en técnico. Y me gusta dirigir. Soy entrenador vocacional ciento por ciento.

Y lo ha demostrado. Ha sido campeón en todas las ligas que ha pisado. ¿Quién le enseñó a ganar?
La vida misma. El mejor trofeo que me han dado lo recibí en la quinta división del Nacional de Montevideo. El técnico, que era un padre para nosotros, Eugenio Galvalisi, daba premios al final de cada temporada, y a mí me dio el trofeo del jugador más disciplinado, que nunca faltó a un entrenamiento ni llegó tarde. Para ir a entrenar, hacía seis horas de viaje en tren desde mi pueblo hasta Montevideo todos los días. Y después de entrenar, iba a la secundaria de noche. Me acostaba a las 12:00 de la madrugada y al día siguiente me levantaba a las 4:00 para regresar a entrenar. Y nunca llegué tarde. Por eso me molesta cuando un jugador me llega tarde.

Usted ha dirigido en las ligas de Uruguay, Perú, Ecuador, Paraguay, Chile, Colombia… ¿dónde ha aprendido más como técnico?
En todas partes tengo momentos donde he dejado pedazos de mi vida imborrables. El título con Alianza Lima en Perú fue muy significativo, porque fue nuestro primer logro fuera de mi país, después de haber sido campeón con Danubio, un club que está bien adentro de mi corazón, porque fue nuestra plataforma de lanzamiento. También fue increíble el título con Olimpia en Paraguay. Olimpia es un club grande, la mitología hecha realidad, donde se siente el fútbol.

Siempre lo han señalado como un técnico defensivo, pero el Cali es de los más goleadores de la Liga…
¿Y por qué me llaman defensivo? A lo mejor por la imagen que quedó cuando dirigí a Santa Fe. Fuimos el equipo con más partidos en el ‘planeta’ Fifa. Teníamos solo tres delanteros y uno se me fue. ¿Qué hacía? Jugar con lo que tenía. Y tenía una gran defensa. Yo pregunto: ¿se puede ganar tantos títulos siendo defensivo?

¿Cuál es ese jugador del Cali que lo deslumbra?
Benedetti tiene un talento impresionante. Tiene calidad, carisma, ángel. No lo tiene todo aún, pero va a terminar en Europa.

Lo siento ilusionado con este Cali…
Yo soy un soñador, lo que pasa es que a veces los sueños míos superan la realidad y a veces la realidad me ha dado contra el piso. Pero tengo mucha esperanza y este equipo está trabajando fuertemente en las divisiones juveniles, y para el segundo semestre aspiro a tener un equipo titular, uno B y uno de proyección.

Lo que dice hace suponer que proyecta estar mucho tiempo en el Cali…
No me pongo plazos, porque la vida de los técnicos es ingrata, pero tengo la obligación de continuar las cosas que considero que están bien hechas en el Cali y esto nunca lo pensé con ningún otro club. Cómo no optimizar el trabajo de las divisiones menores, si hay talento y el Cali necesita de ellas para vivir. En el momento en que el Cali no venda bien vendidos a dos jugadores por temporada, el equipo quiebra.

Se escucha como si el Cali ya se le hubiera metido bien adentro del corazón, como lo está Danubio…
Eso te lo podré contestar con el tiempo, pero dos cosas me han comprometido mucho con el Cali en cuerpo y alma: una, el trato del presidente para abajo; y dos, las malas actuaciones del principio. Recuerde que estuvimos dos meses sin ganar al principio y eso nos obligó a trabajar y trabajar. Desde el 3 de enero que llegué no he conocido nada de esta ciudad, no sé cómo es el centro de Cali, no he salido al Kilómetro 18. No tolero perder. Es algo que no he aprendido. Nadie me aguanta la bronca cuando eso pasa.

¿Si no está en Pance, qué hace?
Si no estoy en Pance, estoy en el hotel viendo fútbol, solo fútbol. No consumo nada más. Mire que en este momento le estoy regalando un tiempo precioso, está jugando Nacional de Montevideo contra Garcilaso, ahora viene Santa Fe contra Flamengo, también se enfrentan Junior y Nacional. ¿Tiempo libre? No tengo. Trabajo siempre en la cancha, en los entrenamientos, leyendo fútbol, viendo fútbol, y de resto, como y duermo. Por eso no vivo con nadie. Yo me separé en 1995 y hace cuatro años tengo una compañera, pero ella vive en su casa y yo en la mía. Si una mujer me dice ‘¿por qué vas a ver fútbol de nuevo si acabas de llegar del estadio?’’, le saco tarjeta roja. No lo acepto. El problema soy yo. Está claro.

Gerardo Pelusso

El técnico del Deportivo Cali, el uruguayo Gerardo Pelusso, contó detalles sobre su pasión por el fútbol y sus metas con el Deportivo Cali.

Periodista: César Polanía / videógrafo: Kevin Velásquez

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad