La novela del Tritonia, el 'galeón San José' del Pacífico que pudo ser trágico para Buenaventura

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La novela del Tritonia, el 'galeón San José' del Pacífico que casi acaba con Buenaventura

Agosto 26, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Hugo Mario Cárdenas López - Reportero de El País
El barco tritonia

El barco a vapor Tritonia, de bandera británica, tocó agua por primera vez el 29 de junio de 1918 en el río Glyde, en Glasgow, Escocia, con el nombre de War Emu

Foto: Especial para El País

Tenía todos los ingredientes de una novela épica y romántica: un enorme barco británico arriba en 1929 a Buenaventura, porta bandera roja para alertar que transporta material explosivo, se desata luego un incendio en una bodega y dos marineros escoceses dan su vida por alejar el buque y evitar una tragedia en la naciente ciudad portuaria.

Esa mañana del 28 de febrero descargaban madera traída de Estados Unidos para la industria ferroviaria. Un par de horas después, el fuego consumía una bodega y la Capitanía de Puertos supo que el Tritonia llevaba también 200 toneladas de dinamita para Perú y Chile.

La tripulación abandonó el barco, excepto los jóvenes ingenieros escoceses William Hall y Alexander Johnston, quienes decidieron apartar del muelle el barco en llamas y abrir válvulas para mojar la dinamita y hundir el buque. Aunque lograron reducir el daño, la explosión fue inevitable y ambos desaparecieron.

Un acto heroico que pocos en el país conocen, que ha inspirado libros y homenajes por parte de los hombres de mar y del Gobierno británico hacia los marineros escoceses que murieron por salvar a los 15.000 habitantes de una ciudad-puerto a la que por primera vez llegaban y que en 1929 apenas asomaba en los mapas.

Pero la leyenda terminó convertida en un ‘novelón’ casi 90 años después del naufragio. El intento del Gobierno colombiano por extraer el Tritonia del fondo del mar tuvo un desenlace que arrojó por la borda el encanto de la historia.

Los restos de la embarcación, que reposaban a más de 12 metros de profundidad, empezaron a ser un obstáculo en los planes de expansión del puerto de Buenaventura. Ante la necesidad de dragar el canal de acceso a 13,5 mts. para permitir el ingreso de barcos de mayor calado, se decidió entonces extraer el buque.

El 22 de diciembre del 2016, Invías firmó el contrato de dragado del canal de acceso y la extracción del Tritonia con la European Dredging Company, filial del grupo belga Jan De Nul, y la ilusión se apoderó de quienes han luchado para que la gesta heroica tras el barco británico no naufrague en el olvido.

Era el anuncio ansiado durante décadas. Magdalena Robertson Hall, sobrina de William Hall, vino desde Escocia para preparar la llegada a Buenaventura de las familias de los marineros, organizar una honra fúnebre y que al emerger el Tritonia saliera también a flote esa historia que pocos en el país conocen.

Pero un año después de que los restos del Tritonia debieron salir a la luz, no hay homenaje, ni honra fúnebre, ni viaje de las familias de los marineros al puerto. Ni siquiera hay certeza de si el contratista sacó el buque, si extrajo solo una parte o si la embarcación terminó triturada en un banco de desecho mar adentro.

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barco Tritonia

Nostalgia. En su portada del 1 de marzo de 1929, así registró el Diario del Pacífico lo que fue la tragedia del barco Tritonia en el puerto de Buenaventura.

Archivo El País

¿Dos intentos fallidos?

Con un contrato de $121.000 millones, de los cuales se destinaron $9.000 millones para la extracción del Tritonia, se inició en enero del 2017 el dragado del canal de acceso.

El anexo técnico señala que el contratista debe realizar “la completa extracción del buque Stream Ship Tritonia... que estaba cargado con 200 kilos de dinamita, que como consecuencia de un incendio a bordo, explotaron, generando que el buque se partiera en dos”.

Solo días después de iniciadas las labores, para sorpresa de quienes aguardaban los resultados, llegó el esperado anuncio: “el buque fue removido en su totalidad”.

El 9 de marzo del 2017, junto al presidente Juan Manuel Santos, el director del Invias, Carlos García, aseguró en Buenaventura que ya se extrajo el Tritonia, “maniobra que se ejecutó con la retroexcavadora Postnik, la más grande del mundo”, según un boletín de prensa.

La noticia voló hasta Escocia donde las familias de los marineros esperaban el anuncio para preparar el homenaje póstumo aplazado por décadas; pero algo salió mal.

Varios buzos se sumergieron para buscar elementos del buque que pudieran conservarse como recuerdos de lo sucedido 90 años atrás y la sorpresa, dicen, “fue que gran parte del Tritonia aún estaba ahí”.

“El barco estaba a 8,3 metros de profundidad y la empresa trajo una draga que baja a 14 metros. Es decir, entre 8 y 14 solo hay 6 metros y este era un barco mercante de más de 15 metros de puntal o de altura. Con los buzos encontramos que le arrancaron la popa, la hélice y parte de la maquinaria; allá quedó medio barco mordido”, asegura el capitán Manuel Campos, especialista en extracción de naufragios.

Barco Tritonia

Un repaso audiovisual por la historia del buque Tritonia

El País

Vía telefónica desde la casa matriz de Jan De Nul en Bélgica, Ignace Stols, encargado del proyecto de dragado del canal de acceso a Buenaventura aseguró que han sacado completamente el barco y que no es cierto que la draga baja a 14 metros. “Dependiendo de la acomodación se lleva hasta 20 metros de profundidad. El equipo que tenemos es el más rápido y eficiente”.

“Quienes dicen que queda medio barco en el fondo del mar, se basan en rumores por lo que supuestamente pesaba el barco porque no hay indicios de que haya grandes partes del Tritonia en el canal de acceso. Como sabes, en 90 años hay efectos de la corrosión, hay oxidación, y en la explosión voló gran parte del barco; ni siquiera sabemos cuál era el peso exacto porque no existen los datos”, aseguró Stols.

El País conoció los registros de venta de los restos del Tritonia, que sin homenaje y sin mayor trascendencia fueron fundidos en una siderúrgica en Cali, donde registran la compra de 504 toneladas de acero, aunque datos históricos dicen que el barco pesaba 3194 toneladas.

Por lo heroica de la historia y lo que representó para el Puerto, el periodista Óscar Gutiérrez lamentó que los restos del Tritonia se vendieron a una siderúrgica como chatarra. “Para el Estado fue como sacar barro o roca; solo se salvó la hélice y unas cosas que guarda Julio Rodríguez en el museo de Buenaventura”.

Sin embargo, aseguró una fuente en Invías, “el contrato no tenía ánimo de conservación porque la ley establece que un naufragio solo se considera patrimonio cuando lleva más de cien años bajo el agua y el Tritonia tenía solo 90 años”.

En enero y febrero del 2018, presionado por veedores ciudadanos en Buenaventura, Invías le pidió al Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas de la Armada Nacional examinar el lugar del naufragio y el estudio reveló la presencia amplia de metales.

Lo inexplicable es que el interventor, Ingeniería de Proyectos SAS, que cobró $779 millones, ya le había entregado al Invías el informe final con imágenes posteriores a la extracción del barco y donde se ve completamente limpio el fondo del mar. El País quiso saber cómo obtuvo esas imágenes, pero no fue posible ubicarlo en su oficina de Barranquilla ni a través de su secretaria.

Tras advertir la situación, en mayo del 2018 el contratista belga trasladó a Buenaventura otra draga de succión para verificar y rasgar lo que encontrara en el lugar, pero aseguran que no se halló elemento alguno.

“Encontramos piezas pequeñas de metal que en su mayoría no eran del Tritonia. Eran restos de cable, hasta una bicicleta y mucha basura. El problema es que en el contrato de Invias no hay claridad sobre la tolerancia y es normal que queden pequeños residuos, pero que no afectan la navegabilidad”, dijo Ignace Stols.

Finalizado el segundo barrido, el Centro de Investigaciones de la Armada Nacional hizo un nuevo monitoreo que determinó que persiste “un número menor de anomalías”, pero el contrato advierte que la extracción debe ser “completa”.

De acuerdo con la respuesta del Invías a un derecho de petición enviado por El País, ya el contrato tiene acta de entrega y recibo final, pero no se ha liquidado. “El desembolso del último pago (acta final No.8) por un valor de $8.451.848.982 no se ha realizado, hasta tanto se resuelva este tema de la queja del Tritonia”, que está a la espera de ser revisado con un equipo experto de buzos.

Mientras tanto quedará pendiente el pago, como pendiente ha quedado el homenaje póstumo de las familias de los marineros escoceses de este barco que, aunque era de carga, lucha como un buque de guerra por mantenerse anclado a la historia en el fondo frente al bello puerto del mar.

Fueron cinco horas de terror en Buenaventura
Tritonia

Cerca de las 6:00 de la tarde del miércoles 27 de febrero de 1929 arribó a Buenaventura el barco a vapor Tritonia, de bandera inglesa y procedente de Los Ángeles. En su parte alta ondeaba una bandera roja en señal de que transportaba material altamente peligroso y debió amanecer fondeado lejos del puerto.

Antes de las 8:00 de la mañana del día siguiente, jueves 28 de febrero, el capitán Robert White recibió la orden de acercarse al puerto con los otros 38 tripulantes para descargar la madera que traía el buque de propiedad de la firma Donaldson Line.

Todo transcurría con total normalidad hasta que a la 1:3o de la tarde el ruido de las alarmas rompió la calma y se desató un voraz incendio en una de las bodegas intermedias del barco, construido en 1918 en un astillero del río Clyde, de Escocia, por la empresa Caird & Company.

En medio de la emergencia la Capitanía del Puerto consultó con el capitán White sobre qué elemento peligroso llevaba para portar bandera roja y fue cuando supo que en bodega venían también 200 toneladas de dinamita en tránsito hacia Perú, donde serían utilizadas en minería.

La tripulación consciente del peligro que representaba la carga, abandonó el buque, y desde el puerto se realizaban sin éxito todas las maniobras para tratar de controlar las llamas.

“El capitán White reunió el personal y preguntó quienes querían retirar el barco de la orilla para evitar una catástrofe en una ciudad que para entonces tenía 15.000 habitantes y se ofrecieron los jóvenes ingenieros William Hall y Alexander Johnston”, cuenta el historiador e investigador Luis Morales, quien prepara un completo libro sobre la historia del Tritonia.

Mientras alejaban la embarcación en llamas del muelle Nacional o muelle Rengifo, abrieron las compuertas de fondo del barco para hundirlo y mojar la dinamita para evitar que explotara o para que el mar amortiguara la onda en caso de no lograrlo.

En esa misión suicida alcanzaron a alejarse tres kilómetros del muelle y estaban pasando a unos 950 metros frente al puerto de Buenaventura, ya con el barco muy inclinado sobre el costado donde estaba la dinamita llena de agua, cuando un destello gigante, un estruendo indescriptible y la onda expansiva arroparon la ciudad. “Parecía que llovían lenguas de fuego”, como lo describió un sobreviviente al historiador Luis Morales.

En su libro ‘Más allá de las luces del puerto’, donde relata la historia de algunos naufragios célebres para los británicos, Chris Mills asegura en el capítulo 5, titulado ‘muerte súbita en Buenaventura’, que la explosión del Tritonia se registró a las 3:47 p.m.

“En el puerto de Buenaventura era tarde de siesta y mucha gente ignoraba el drama que se apoderaría del puerto... La fuerza de la explosión destruyó ventanas y puertas, mientras fragmentos de metal caían peligrosamente sobre los techos”, escribe Mills en su libro.

“Allí murieron nuestros dos héroes y hay que decirlo, en Buenaventura somos muy ingratos; y no estoy culpando a la juventud, sino a todas las administraciones porque los jóvenes no conocen esta historia y si va uno a un colegio, nadie sabe lo que fue el barco Tritonia”, relata con tristeza el historiador Luis Morales.

Agregó que: “Escasamente en Colombia se les hizo una plaquita que causa grima, que está en al Dimar y que no vale dos pesos; puede ser buena la intención, pero dos héroes no se reconocen así. Nosotros tenemos la hélice y estamos en miras de hacer un pedestal y poner las placas. Eso fue toda una tragedia para una aldea que no tenía carretera ni calles pavimentadas”.

Según los historiadores, luego de la explosión fueron capturados el capitán White y los otros 36 tripulantes del desaparecido barco; los marineros sobrevivientes no recibieron el mejor trato de parte de las autoridades colombianas y fueron liberados tras los esfuerzos del Gobierno británico.

Un año después, en 1930, el rey Jorge IV de Inglaterra les hizo un homenaje a William Hall y Alexander Johnston, en el que la Corona Inglesa los reconoce como héroes y les entregó la medalla ‘Albert Medal’ por dar su vida en altamar para salvar la de miles de personas en Buenaventura.

Lo poco que queda del barco Tritonia
Tritonia

Gracias a la gestión de Julio Rodríguez, fundador del Museo de Historia de Buenaventura, se logró instalar la hélice del Tritonia en el parque del Puerto.

Especial para El País

No fue poca la lucha ni los recursos que debió invertir de su bolsillo Julio Gonzalo Rodríguez para evitar que toda la historia del Tritonia terminara fundida en una siderúrgica en la capital del Valle.

El 20 de junio del 2017 la European Dredging Company le hizo entrega oficial de la hélice, lo único que queda del barco, además de algunos elementos pequeños que guarda en el Museo de Ciencias, Cultural e Histórico de Buenaventura, que tal como ocurre con la historia del Tritonia, pocos en el puerto saben que existe.

Sin en el apoyo de autoridades del Departamento, el Municipio, de la Sociedad Portuaria ni de los industriales, logró traerla desde el deposito donde fue llevada tras su extracción y hoy se exhibe en el parque Néstor Urbano Tenorio de la ciudad portuaria.

De acuerdo con Rodríguez, un veterinario de profesión, es hoy por hoy el elemento más fotografiado en la historia de Buenaventura.

“El contratista no contaba con personal especializado”

El capitán mercante Manuel Campos coordinó la extracción de los dos mayores naufragios en Buenaventura en los últimos 15 años: la draga Calima en el Muelle 15 y el planchón de concreto del Muelle 13 de la Armada Nacional. Es también un apasionado de la historia del Tritonia y habló con El País sobre el esfuerzo fallido por traerlo a flote después de 90 años.

¿Cuál fue el error en la extracción del buque Tritonia?

La planeación preliminar de la operación. Cuando el Invías contrató la extracción del 100% del Tritonia, no aportó el análisis técnico que indicara a qué profundidad estaba el naufragio. Y el contratista sin hacer un análisis de penetración y perfilación de subsuelo, trajo un equipo cuya capacidad de excavación no alcanzaba a la profundidad en la que estaba el Tritonia y solo rasgaron una parte.

¿Por qué no hubo ánimo de conservación del barco?

En Buenaventura y en Escocia hay gente que valora mucho el significado este naufragio y los héroes fallecidos. Pero el Invías se quedó con la interpretación de unas personas ajenas a Buenaventura y se limitaron a que la ley dice que cuando el barco lleva más de 100 años se considera patrimonio histórico y como llevaba menos, entonces era sacarlo como fuera.

¿Cómo fue ese trabajo?

El contratista trajo una draga escavadora que solo podía bajar 14 metros y se limitó a lo que pudiera arrancarle al naufragio entre los 14 metros y la superficie. A las pocas semanas la retroexcavadora no bajaba más y anunciaron que habían terminado cuando solo habían sacado 504 toneladas y quedaban por remover unas 1800 toneladas más.

¿Qué pasó con la interventoría?

Es una firma de ingenieros de Barranquilla con experiencia en acompañamiento de dragados y no en remoción de barcos náufragos. No hizo un seguimiento adecuado de lo que iban sacando o iba quedando y, aún así, certificó que el 100% del Tritonia había sido extraído, cuando no era cierto.

¿Se pagó todo el contrato?

El Director del Invías nos dijo que el pago de la extracción del Tritonia se congeló gracias a que la veeduría ciudadanía alertó que el trabajo no fue terminado.

¿Es normal que quien draga realice la extracción de naufragios?

No. son procedimientos diferentes. Desafortunadamente el contratista en esta caso no contó con el personal especializado y por eso fracasó en los dos intentos realizados.

¿Por qué falla el segundo intento?

Cuando la Armada confirmó que faltaba mucho por extraer, trajeron un equipo con un tubo de un metro de diámetro para succionar arena y barro; lo que hay en el fondo son piezas de hasta 9 metros de diámetro de acero estructural y era obvio que no funcionaría.

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