La mamá de Iván Duque habla sobre su hijo, el nuevo Presidente

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La mamá de Iván Duque habla sobre su hijo, el nuevo Presidente

Junio 24, 2018 - 07:50 a.m. Por:
Diego Martínez Lloreda  / Director de Información de El País 
Juliana Márquez, mamá de Iván Duque

Juliana Márquez Tono (a la derecha), en compañía de su hijo, el presidente electo Iván Duque, durante la celebración de su victoria el pasado 17 de junio. Asegura que le va a costar tiempo adaptarse a que es la madre del Mandatario.

Colprensa / El País

Juliana Márquez Tono, la madre del Presidente electo de Colombia, es una mujer independiente, un tanto bohemia y ajena a los protocolos.

Por eso aún no se acomoda al rol de madre del Jefe de Estado y percibe que los demás no saben muy bien cómo tratarla, qué hacer con ella. “Yo digo que soy como un arremuesco, algo que nadie sabe qué hacer él y no sabe dónde ponerlo”, dice con un fino humor que desvela sus ancestros tolimenses y cartageneros.

En esta charla con El País, la politóloga de la Universidad de los Andes revela datos desconocidos de la vida de su primogénito y desnuda sus expectativas y preocupaciones frente al Gobierno que el mayor de sus hijos presidirá.

¿Cómo se sintió el lunes cuando se despertó y cayó en cuenta que era la madre del Presidente?

No le veía mucho perendengue al asunto, pero ahora sí, hay aspectos de seguridad a las cuales uno tiene que irse adaptando, y ahí vamos día a día, cada día tiene su afán. Esto me va a tomar un tiempo porque yo soy una persona muy independiente, caminante de la calle, entonces esto ahora va a ser diferente.

Se ha puesto a pensar en qué podría ayudarle a su hijo, o lo mejor que puede hacer una mamá es como el papel de la suegra, ser invisible...

No, el papel de la suegra no lo quiero hacer, precisamente quiero ayudar a los invisibles. Tanta gente que no puede acercarse a un sitio a obtener alguna solución o por lo menos que lo oigan. Hay gente, por ejemplo, padres de hijos con problemas, con algún síndrome, discapacitados, padres cuidadores que necesitan mucho apoyo y, como conozco un poquito del tema, creo que puedo poner un granito de arena.

A propósito, ¿cómo ha sido como suegra?

Yo creo que pésima, como todas.

¿Para qué le sirvió en la vida haber estudiado ciencias políticas?

Para muchas cosas, me ha servido hasta para ser publicista, porque también fui publicista gracias a que tenía una disciplina maravillosa como la ciencia política. Yo digo que esa disciplina no le impide a uno hacer nada, pero sí le da una capacidad de análisis muy importante, y la puedo ejercer desde mi casa o desde donde esté. Es, además, una disciplina mental muy importante.

¿Qué le producen las criticas a Iván?

Me da rabia, sobre todo, que arranquen a criticarlo sin que haya empezado su gobierno. He dejado de seguir mucho los noticieros para no hacerme la mala sangre.

¿Todavía regaña a su hijo?

No se deja, yo lo regaño pero él me mira a los ojos en un gesto como de ‘mamá estoy grande’, es que los hijos se sienten grandes pero uno siempre los ve chiquitos.

¿Usted qué tipo de mamá fue: protectora, distante?, ¿cómo se define como mamá?

Fui alcahueta de mis hijos en todo, lo que querían aprender, lo que querían hacer, en todo.

¿Cuáles son los aspectos de la personalidad del nuevo Presidente que usted cree él que le heredó?

Me heredó el amor por la música, por el baile, el amor por la gente, el dialogar e interesarse por las personas, ver en cada persona un mundo, descubrir cosas.

¿Es verdad que a Iván le gustaba oír los discursos de Gaitán?

Sí, le fascinaba, quedaba estacionado cuando poníamos esos discursos. Realmente Gaitán era un orador magnífico.

Esas no son propiamente aficiones de niño. ¿Uno podría pensar entonces que fue un niño metido a grande?

Sí. Él fue un niño metido a grande, le encantaba escuchar a los mayores, era como una esponjita. Pero también fue niño, le gustaba ser mago, le gustaban los superhéroes, todo eso pero metido a grande.

Usted posiblemente es la persona que más conoce a Iván Duque, ¿qué piensa cuando dicen que él será títere de Álvaro Uribe?

Les ha dado por decir eso, pero cualquiera que hubiera sido el candidato que Uribe apoyase también le habrían dicho que era su títere, no creo que sea por Iván sino por el partido o la relación, pero creo que eso no es así, uno atiende siempre a la persona sabia que lo aconseja, a quien uno le pregunta, pero uno es el dueño de sus propias decisiones; lo uno no excluye lo otro, no es que él sea títere de nadie sino que busca consejo de los sabios.

¿Cómo fue el Presidente electo como estudiante?

Era bueno, preguntaba mucho, inquisidor, los profesores se exasperaban de tanta preguntadera, de su deseo permanente de llegar al fondo de los temas, a mí también me tocaba leerme unas cuantas enciclopedias, que era lo que había en la época, porque no existía Google.

De chiquito, Iván decía que quería ser Presidente, ¿pero cuando estaba en la universidad, a qué quería dedicarse?

Estaba preparándose, no volvimos a hablar del tema de la Presidencia que él repetía de niño. Iván se fue a Washington y un día me dijo: ‘mamá, quiero regresar, quiero trabajar por mi país, quiero ser presidente y quiero colaborar y aportar todos los conocimientos que tengo, lo que he aprendido durante todos estos años y quiero devolvérselo a mi Patria’.

¿Cómo fue la época en la que él trabajó en el BID?

Un día me dijo: ‘mamá, me nombran en Washington para trabajar en el BID como segundo en la oficina de Colombia y Perú’. Llegó allá y se puso a trabajar y a estudiar. Cuando yo iba no nos veíamos mucho porque se iba como a las 6 de la mañana y volvía como a las 8 de la noche, así, día a día. En esa época tuvo contacto con muchos líderes, con muchos proyectos de diferentes partes.

¿Qué pensó cuando le dijo que quería regresar a Colombia?

No me gustó porque allá tenían una vida de hogar, los niños participan de todo, y aquí los niños se ven obligados a quedarse mucho tiempo en casa por la inseguridad. Hay que trabajar para que los niños colombianos puedan ser más libres, que tengan acceso, por ejemplo, a las librerías. En todos los barrios de Washington hay librerías y los niños se acostumbran desde chiquitos a ir a sacar sus libros, esa cultura es muy importante para ellos.

¿La campaña política los ha alejado?, ¿con qué frecuencia hablan?

Antes hablaba todos los días, pero ya no porque nunca está aquí y, cuando está en Bogotá, tiene otros eventos, es muy difícil. Ayer que hablé con él, le dije que por qué no poníamos de moda un hábito que cuando Iván papá era ministro tenía el Gobierno, eran los acuerdos con el Presidente. Entonces, el Presidente recibía un día al Ministro de Minas, otro día recibía al de Agricultura y así. Yo le dije ‘haga eso y métame en la lista, entonces cuadramos, yo voy cada dos semanas o una vez al mes y conversamos diez minutos, y me dijo: ‘ay mamá, cómo se te ocurre, eso no va a pasar’, pero claro que sí va a pasar. La mamá puede ser importante, pero en este momento la prioridad es el país.

Una de las críticas más recurrentes que le hicieron en campaña fue que era demasiado joven. ¿A usted le hubiera gustado que llegara a ese cargo un poco mayor?

No, yo pienso que está en la plenitud de la vida, en la plenitud de sus capacidades, es una magnífica edad.

Gustavo Petro sacó ocho millones de votos, ¿cómo cree que Iván, como presidente, debería atender a esos millones de colombianos que votaron por otra opción?

Los debe atender, no como los que votaron por Gustavo Petro, sino como colombianos. Aquí todos somos iguales, en este momento ya no importa quién votó por Petro y quién votó por Iván. Él tiene que gobernar para todos, para unir el país y no seguir en esta peleadera.

Pocos saben que Iván Duque tiene raíces cartageneras, ¿en qué cree usted que se le manifiestan esos ancestros caribes?

Se le expresa en el amor que le inculcamos mi mamá cartagenera y mi abuela casada con cartagenero. Tenemos un gran amor por Cartagena, por la familia, y se manifiesta en él en el amor por la música, el baile, por el mar, por esos atardeceres de la bahía, es algo que llevamos en la sangre. Estamos muy orgullosos de nuestra familia cartagenera.

Seguirá apoyando

Alguien decía que ser la mamá del Presidente es como ser la mamá de un árbitro, que no se acuerdan de ella sino cuando hay problemas y las recuerdan no propiamente con cariño...

Yo digo que soy como un arremuesco, algo que nadie sabe qué hacer con ella y no saben dónde ponerla. Como aquí no ha habido muchas mamás de presidentes que no sean tan mayores, entonces no saben dónde acomodarlo a uno. Yo pienso que voy a seguir mi vida, pero colaborando en lo que se pueda y apoyando a mi hijo, a mi nuera y a mis nietos”.

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