La inquietante conexión entre las avalanchas del río Cali y las invasiones del Oeste

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La inquietante conexión entre las avalanchas del río Cali y las invasiones del Oeste

Junio 03, 2018 - 07:55 a. m. Por:
Redacción de El País
Invasiones en Cali aumentarían inundaciones en Cali 01

Montañuelas se llama este asentamiento humano de desarrollo incompleto, que se levanta sobre una margen del río Aguacatal, cerca de la vía al mar.

Foto: Bernardo Peña / El País

Los cambuches están allí. Plásticos sostenidos por guaduas, lotes delimitados con piolas. Están en una loma que cae sobre el cauce del río Cali, detrás del centro cultural y las canchas del barrio Vista Hermosa, a la izquierda sobre la vía al mar.

La Unidad de Reacción Inmediata contra las Invasiones y Protección de Ecosistemas, creada por el Municipio para controlar el fenómeno del hinchamiento de Cali, desmanteló esta ocupación irregular el jueves 24 de mayo, pero el miércoles siguiente, 30 de mayo, volvía a emerger de la loma cual cultivo de pan coger. Un ciudadano con acento venezolano parecía hacer las veces de campanero cuando El País visitó el sitio.

Al otro lado de la vía al mar, sobre la margen derecha, está el río Aguacatal. Y sobre la loma también está la invasión Montañuelas, donde casi un centenar de familias han construido ranchos y mejoras para vivir.
El País recorrió dos de al menos cinco recientes invasiones en la Comuna 1, circundantes y con grave afectación en las cuencas del río Cali y Aguacatal, que son El Ceibo, Patio Bonito, Palermo, Palmas y Montañuelas.

Detrás de Chipichape, subiendo hacia La Betulia, también hay invasiones a predios del Municipio, con casas de hasta tres pisos. “Son personas que lotean un predio, lo venden a personas inocentes y luego desaparecen de la escena, pero le dejan ese problema al Estado, porque la zona carece de vías y de servicios públicos y todas las aguas residuales vierten a la quebrada La Campiña, que más abajo descarga sobre el río Cali”, dice un agente de la Unidad de Reacción Inmediata contra las Invasiones y Protección de Ecosistemas.

Pero, ¿qué tienen que ver los asentamientos de desarrollo incompleto con las crecientes súbitas de los ríos Cali y Aguacatal, como las que se presentaron hace una semana y que causaron gran impacto en sus márgenes?

136 invasiones tiene Cali en la actualidad.

2000 hectáreas del Municipio han sido invadidas.

250 mil personas habitan en asentamientos de desarrollo incompleto.

50 % de las invasiones en Cali está en zona de alto riesgo no mitigable.

El agente, que habla bajo la condición de anonimato por su seguridad y la de los miembros del grupo, explica que la deforestación que estos asentamientos humanos han causado para construir sus viviendas, dejan el suelo desprotegido y cuando caen lluvias torrenciales, arrastran todo esa tierra, sedimentos y demás y todo va a dar al cauce de ambos ríos, contribuyendo a formar las crecientes súbitas.

“El mejor indicador es el color chocolate que trae el río. Si el agua tiene ese tono es porque lleva lodo formado de la tierra que cae de la ladera con el agua del río, es casi una colada”, dice.

Su argumento es que la Unidad ha encontrado en sus investigaciones que hay mafias dedicadas a promover invasiones en terrenos del Municipio, y que como publicó El País este año, tiene un bien organizado modus operandi:

Desde la misma administración municipal hay funcionarios o contratistas encubiertos que detectan cuáles son los terrenos de propiedad del Municipio, que están más vulnerables para ser invadidos.

El segundo paso es quemar el bosque del terreno de tal forma que parezca accidental y los árboles los anillan con alambres para que mueran. Luego, comienzan a vaciarle escombros y así se va degradando el terreno y su capa vegetal, después lotean y venden los lotes y finalmente, durante un puente, invaden un viernes en la noche y el lunes festivo ya la invasión está consumada.

Y el corregidor casi nunca se da cuenta o si se entera, no dice nada por miedo. Y luego llega el político, que también forma parte de la ecuación, y aparece con promesas para esas poblaciones, comenta el agente.

Pero, aunque la Unidad logre neutralizar la invasión, ya el daño ecológico está hecho y con la variabilidad climática (fenómenos del Niño y la Niña) y cambio climático, cuando hay lluvias diluvianas, pues las cuencas se llenan y producen crecientes súbitas como las que se vieron hace más de una semana en el río Cali y Aguacatal.

Todo ello ocurre porque el bosque es la trampa del agua, cada árbol y cada hoja son escudos que disipan la fuerza de la lluvia al caer y logran que el suelo funcione como una esponja. Pero si se cambia capa vegetal por cemento y ladrillo, por pavimento y piedra, pues todo el agua va a dar al caudal del río. “Cuando ves una creciente súbita, es suelo corriendo por el río, no es agua cristalina como tal”, dice el agente antiinvasiones, como si fuera más un ingeniero forestal.

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70 personas judicializadas lleva la Unidad de Reacción Inmediata contra las Invasiones y Protección de Ecosistemas, desde que fue creada este año, por intento de ocupación de predios del Municipio.

2 urbanizaciones piratas con casas de hasta de tres pisos hay en Cali.

70 casas tiene una invasión en La Betulia, bajos de Menga.

84 casas hay en la zona del Ecoparque Bataclán.

En su opinión, Cali se enfrenta a una tragedia enorme por llevar 500 años de desgobierno en el cual todas las semanas aparece una invasión nueva y la Unidad no da a basto para controlarlas.

“La ciudad crece exponencialmente, el borde urbano es reserva forestal, bosque y parques naturales, pero la gente los está tumbando para sembrar lulo, aromáticas, girasol, o para la minería”, dice y cita como ejemplo los límites de Cali con el Parque Nacional Natural Farallones (Pnnf), donde hay 700 hectáreas taladas por explotación minera.

A este panorama, se suman unas condiciones hidroclimatológicas que potencializan más esas crecientes súbitas. Óscar Ramírez, ingeniero agrícola de la CVC, explica que la razón está en que las cuencas del río Cali y del río Aguacatal, son “raquíticas”, como todas las que bajan de la Cordillera Occidental.

Esas son las de los ríos Vijes, Yumbo, Yotoco, Cali y Aguacatal, cuyos cauces son muy estrechos, a diferencia de las cuencas de los ríos de la Cordillera Central, que son más amplias y tienen donde expandirse: por ejemplo, el río Bolo, Frayle, Guabas, Guadalajara, Bugalagrande o La Vieja, de Cartago. Por esa diferencia, estas últimas causan inundaciones, mientras que las primeras ocasionan crecientes súbitas.

Y precisamente, por bajar de la Cordillera Occidental, la pendiente de ladera es más inclinada, lo que le da más velocidad al agua cuando llueve. Y se potencializa más porque la pendiente longitudinal del río también es más inclinada, o sea, baja por un cañón estrecho entre montañas, que vuelve más torrenciales las crecientes.

A esto se le agrega que el Valle del Cauca, por estar en medio de esas dos cordilleras, recibe todo el agua que se evapora en el Oceáno Pacífico, una de las zonas más lluviosas del mundo, y que los vientos traen hasta pasar la Cordillera Occidental, pero al chocar contra la Cordillera Central, cae a veces con precipitaciones de mucha intensidad y en áreas localizadas.

Invasiones en Cali aumentarían inundaciones en Cali 02

Cambuches de este tipo ya aparecen en la vía a Cristo Rey, detrás de Chipichape. En Bataclán también, donde se lleva a cabo un plan de reforestación, hay otro asentamiento de desarrollo incompleto con 70 casas.

Foto: Bernardo Peña / El País

Como agravante, esas lluvias las reciben suelos subxerofíticos, que son aquellos de bosque tropical seco, en los que la vegetación es escasa y por lo tanto, no hay árboles que sirvan de filtro y atenúen esa fuerza del agua ni suelo-esponja que la absorba.

“Esas son las lluvias tipo látigo, que son de gran intensidad y caen en un periodo de tiempo muy corto y en un área determinada, y si a ello se suma que van a una microcuenca pequeña, con poca vegetación, pues supera la capacidad de infiltración del suelo, entonces sube el caudal del río y genera creciente súbita”, explica el ingeniero Ramírez, de la dirección técnica ambiental de la CVC.

Exactamente, eso fue lo que pasó en el río Aguacatal esta semana: solo en hora y media y en esa zona, cayeron 70 mm de agua, equivalentes a lo que llueve en 15 días (en el valle geográfico caen 1000 mm en el año), y como el cauce del río es un cañón estrecho y con pendiente muy empinada, hubo creciente. Pero si esos mismos 70 mm de agua hubiesen caído en 24 horas, el agua hubiese fluido normalmente.

De esa misma opinión es Rodrigo Zamorano, secretario de la Gestión del Riesgo de Cali, quien coincide en que si en La Elvira, Felidia y el Alto Aguacatal, todos tributarios del río Cali, en dos horas llueve lo que llueve en un mes, esa cuenca no está en capacidad de recoger esa cantidad de agua.

Eso ocasiona no solo crecientes súbitas, sino saturación del suelo, o sea movimientos en masa, que causan deslizamientos de tierra, que muchas veces van a dar al río, aportando para la creciente súbita. De ahí que Zamorano reporta que en esta temporada de lluvias intensas se han presentado 60 derrumbes en esa cuenca, que comprende corregimientos como La Elvira, Pichindé, Felidia, La Leonera y Aguacatal.

Claudia María Buitrago Restrepo, directora del Dagma, comenta que hay un tema fundamental que vive el mundo, incluido Cali, y es la variabilidad climática y cambio climático. “Estos eventos críticos que antes eran muy eventuales, cada vez se hacen más frecuentes y más agudos, y eso tiende a repetirse más”, dice la funcionaria.

Por eso es tan importante que Cali tenga su Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, dice: “El Dagma ya lo tiene, tenemos es que tramitar su adopción”. De ese plan, lo más importante, resalta Claudia María Buitrago, “es la reforestación cuenca arriba, la protección de las rondas, el cambio del uso del suelo, porque hay gente que está haciendo mal uso del suelo en las partes altas –por eso nuestro proyecto de pago por servicios ambientales, que consiste en pagarles a los campesinos para que cuiden el bosque en vez de talar para cultivar – y luchar denodadamente contra las invasiones y lo estamos haciendo”.

La funcionaria añadió que el Dagma está terminando de socializar el Plan de Adaptación al Cambio Climático con los actores involucrados y trabaja en su adopción. Entre los proyectos están Ecobarrios, sello de Certificación de Carbono Neutro Organizacional, La Vida va en Bici, Estudio de factibilidad para promover transporte eléctrico en Cali, implementación del Diplomado de Cambio Climático a docentes de instituciones educativas y funcionarios de la administración pública, Inventario de Gases de Efecto Invernadero, conducción eficiente, entre otros.

Rodrigo Zamorano, secretario de la Gestión del Riesgo, aclaró que el Plan de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático, son las diferentes acciones que se están realizando y se van implementando, que pueden ser, unas a tres días, otras a 100 años.

De ello depende que las cuencas hidrográficas vuelvan a ser cristalinas y no color chocolate. “El río es la radiografía de la cuenca. Si hay bosque, el agua cae sin fuerza, propicia la infiltración y corre sin velocidad y el río baja cristalino”, concluye Óscar Ramírez.

Invasiones en Cali aumentarían inundaciones en Cali 03

Este es el aspecto de una loma en Vista Hermosa, donde intentan levantar una invasión en una ladera que cae sobre el río Cali. La Unidad de Reacción Inmediata del Municipio la neutralizó, pero los cambuches siguen allí.

Foto: Bernardo Peña / El País

Plan de Adaptación al Cambio Climático

Es un plan de orden nacional que Colombia firmó para reducir el impacto del efecto invernadero y tiene distintas acciones en el tiempo.

Por ejemplo, con informes del Ideam y la Agencia Norteamericana del Clima, se pueden hacer pronósticos del tiempo para tres días; con los registros históricos de lluvias, se puede hacer una predicción para uno o dos meses; con la variabilidad climática se puede anticipar el fenómeno del Niño o de la Niña, que son a uno o dos años, y con el cambio climático, son trabajos a largo plazo como a 50, 100 o más años.

Vea además las fotos: la creciente del río Cali y las obras de Tejada, entre las imágenes inéditas de la semana

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