La huella del Bloque Calima de los paramilitares en el suroccidente del país

Escuchar este artículo

La huella del Bloque Calima de los paramilitares en el suroccidente del país

Julio 25, 2018 - 11:30 p. m. Por:
Redacción de El País 
Paramilitares en el Valle

Una de las masacres del Bloque Calima tuvo lugar en la vereda Alaska, en zona rural de Buga, Valle del Cauca, con 24 víctimas mortales, dice el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Archivo El País

La huella de violencia que dejó el desaparecido Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, en el suroccidente del país es bastante dolorosa: 119 masacres, 3400 desplazamientos forzados y 6900 homicidios en hechos ocurridos entre 1999 y 2004 en el Valle, Cauca y algunos municipios de Huila y Quindío.

Esta información está consignada en el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica titulado ‘Bloque Calima de las AUC: depredación paramilitar y narcotráfico en el suroccidente colombiano’, el segundo de la serie sobre el origen y actuación de las agrupaciones paramilitares en el país.

El texto, presentado esta semana en Cali, fue construido a partir de documentos, testimonios de víctimas, organizaciones sociales y relatos de 99 exparamilitares que señalaron haber pertenecido al Bloque Calima.

La antropóloga Luisa Fernanda Hernández Mercado, investigadora líder del informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, explica que la publicación da cuenta de las formas de financiación y los nexos con el narcotráfico y otras economías legales e ilegales del Bloque Calima durante su accionar delictivo.

Lea también: Exjefes paramilitares debutan en el cine para pedir perdón a sus víctimas

“Tenemos un capítulo dedicado a dar cuenta de la financiación basada principalmente en actividades relacionadas al narcotráfico, como también a través del cobro de cuotas a los conductores que transportaban crudo y gasolina por el centro del Valle”, afirma la magíster en Estudios Políticos de la Universidad Nacional.

El informe, dice la investigadora, contó con las entrevistas de exparamilitares que participaron en varias masacres, una de ellas ocurrida en El Naya entre el 10 y el 12 de abril de 2001, donde asesinaron a 24 personas, siete más fueron desaparecidas y más de 6000 personas desplazadas colectivamente.

“Fue importante que pudimos entrevistar a la persona que era el que le pagaba a los integrantes del Bloque Calima. Él nos dio luces sobre el número de integrantes que llegó a tener este grupo, cerca de 1000”, cuenta la fuente.

Añade Hernández Mercado que en el documento se muestra también que el comienzo del Bloque Calima no fue una reacción armada por el secuestro masivo del ELN en La María, Cali, el 30 de mayo de 1999, como se ha dicho otras veces.

“Desde 1998 ya había un relacionamiento de ellos con narcotraficantes y sectores de la Fuerza Pública que suministraban información sobre personas o sectores donde debían comenzar a operar, sumado al suministro de armas y apoyo logístico por parte de la Tercera Brigada, no fue algo reactivo a ese secuestro”, puntualiza.

Le puede interesar: ¿Se podrá conocer la verdad del conflicto?, responde el padre Francisco De Roux

"La injerencia de Vicente Castaño fue fundamental para
el arribo del Bloque Calima de las AUC al Valle del Cauca"
Informe del Centro de Memoria Histórica
Los orígenes

El Bloque Calima inició su accionar el 22 de julio de 1999 en la vereda Pardo Alto, en Tuluá, Valle, antes de ser comandado en el año 2000 por ‘HH’. Las dos principales razones que llevaron a esa creación, según el documento, fueron: la caída del Cartel de Cali y el auge de las facciones que conformaron el Cartel del Norte del Valle, sumado también “al aumento de la actividad guerrillera que se acompañó de las extorsiones y el secuestro, que afectaron a miembros de las élites vallecaucanas; situación que no solo impactó a los narcotraficantes en cuanto a su condición de terratenientes, sino que comenzó a interferir con la exportación de drogas”. Algunas zonas de injerencia en Valle: Yumbo, La Cumbre, Yotoco, Florida, B/ventura, Jamundí y Tuluá; y en Mercaderes, Bolívar, Florencia, Puerto Tejada, Santander de Quilichao, Villarrica, El Bordo, Timbío, Rosas, Balboa y El Tambo, en el Cauca.

Conformación

“Los cincuenta hombres de confianza de Vicente Castaño, que en un primer momento llegaron al centro del Valle para comandar la naciente estructura paramilitar, fueron enviados desde las escuelas paramilitares de entrenamiento de Urabá, principalmente desde La 35. El jefe paramilitar Hébert Veloza García, alias HH, en versión libre señaló que buena parte de los integrantes del Bloque Calima provenía de esa región, ‘la gente en el Bloque Calima casi el 70 % era de Urabá. […] Si necesitábamos vincular personal acudíamos al comandante en Urabá, Turbo, que era ‘Omega’, para que nos mandara cinco, diez muchachos’”, cita el informe del Centro de Memoria.

Masacres en Valle

Un informe de la Defensoría, citado por el Centro de Memoria, concluye que durante 1999, primer año de operaciones, el Bloque cometió 28 masacres en el Valle, “lo cual lo convirtió en uno de los epicentros de la violencia desatada contra campesinos de la región por la cruenta ofensiva del Bloque Calima, todo en condiciones de impunidad oficial en el contexto de la disputa territorial entre los paramilitares y las guerrillas”. Entre el 22 y el 25 de septiembre de 1999, hombres armados recorrieron varias veredas del corregimiento San Rafael, Tuluá, y torturaron, asesinaron y desaparecieron a once personas.

El fortín del Valle

Tuluá, Palmira, Sevilla, Caicedonia, Buga y San Pedro sufrieron los horrores del Bloque Calima. Solamente en esa zona, entre 2000 y 2003, este grupo cometió 16 masacres que dejaron 88 muertos. La mayor matanza en esos años tuvo lugar en la vereda Alaska, zona rural de Buga, con 24 víctimas. El nivel de control territorial alcanzado en el centro del Valle “les permitió mantener campamentos o bases en zonas rurales cercanas a los cascos urbanos, generalmente en fincas desde las cuales realizaban patrullajes para mostrar la presencia a pobladores y grupos guerrilleros”.

Fuerza Pública

“El Bloque Calima tuvo condiciones favorables para emerger como grupo armado dominante en el centro del Valle del Cauca, pues su llegada prácticamente no fue contrarrestada por la Fuerza Pública”, cita el Centro de Memoria al argumentar que “se necesitaron varios meses, decenas de campesinos asesinados, desaparecidos y varios cientos de desplazados para que la Fuerza Pública y las autoridades civiles admitieran de manera pública la presencia paramilitar en el centro del Valle, a pesar de las denuncias del Ministerio Público y organizaciones sociales”.

Expansión territorial

El Bloque alcanzó su mayor dominio armado y territorial en el Valle del Cauca, cita el documento, en el segundo semestre de 2001. Su presencia era predominante en cascos urbanos de Buenaventura, el centro y sur del Valle y el norte del Cauca. También logró disputarle a la guerrilla zonas rurales del Occidente (Dagua, Calima-Darién y Buenaventura). Estos lugares eran, según declaraciones de excomandantes consultados para el informe, indispensables como sitios de retaguardia y financiación.

¿Frentes en el Bloque Calima?

El informe controvierte información de la Fiscalía, consignada en diferentes procesos judiciales, donde el ente presenta al Bloque Calima como una organización paramilitar de cinco frentes: Central, Calarcá, Pacífico, Farallones y Buitrera. “No obstante, los relatos de los Acuerdos de la Verdad han llevado a cuestionar esta idea, toda vez que la gran mayoría de personas desmovilizadas entrevistadas no se reconocieron como pertenecientes a ningún frente”. De las 99 personas de la muestra, cuatro admitieron pertenecer al Frente Pacífico y dos al Frente Farallones, cita el texto.

Desmovilización del Bloque

El 8 de diciembre de 2004 en el corregimiento de Galicia, Bugalagrande, Valle, se desmovilizaron 564 integrantes con 451 armas; 68.222 unidades de munición y 149 granadas. “En el caso del Bloque Calima no hubo disidencias del proceso de desmovilización, aunque sí se podría plantear que se presentó un rápido proceso de rearme en dos modalidades: transferencia de tropas, recursos y armamento a otras estructuras paramilitares vigentes; y el engrosamiento de las filas de los extintos ‘Rastrojos’ y ‘Machos’.

Link de descarga del informe del Centro de Memoria sobre el Bloque Calima: http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/publicaciones-cnmh/download/547_4b609d0c8d8ad1398b590fe412fb4a2f

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad