La estrategia que ayuda a preservar la biodiversidad de la zona rural de Cali

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La estrategia que ayuda a preservar la biodiversidad de la zona rural de Cali

Mayo 31, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País
Estrategia rural

Clemencia Perafán es la propietaria de la finca Ágora Manantial, un proyecto que hace parte del Destino Leonera. En este lugar se enseña sobre procesos de restauración y recuperación de suelos y se prestan otros servicios de ecoturismo.

Bernardo Peña / El País

Cuidar y restaurar las áreas y ecosistemas de la zona rural de Cali son acciones que están siendo reconocidas con incentivos económicos y ‘en especie’ gracias a la estrategia de Pago por Servicios Ambientales, PSA, del Dagma.

Con este proyecto, que la Alcaldía Municipal empezó a implementar desde el año pasado en cumplimiento al decreto 870 de 2017, actualmente se está garantizando la conservación de 1500 hectáreas ubicadas 8 corregimientos de la capital del Valle, como Pance, La Leonera, Villa Carmelo, entre otros.

“Son 148 familias de la zona rural de la ciudad que están siendo beneficiadas con compensaciones económicas o en especie por promover el desarrollo sustentable. Los acuerdos, los suscribimos a través de organizaciones sociales comunitarias, de las que hacen parte estas familias que se comprometieron a cuidar nuestros bosques y a evitar que sean amenazados”, explicó Claudia Buitrago, directora del Dagma, entidad que, entre el 2018 y 2019, ha destinado un presupuesto de $2265 millones para hacer este proyecto realidad.

El País trae tres experiencias de conservación que se están gestando en la zona rural de Cali.

La finca en donde brota el agua

Clavada en una montaña con una pendiente de 80 grados, se encuentra Ágora Manantial, una casa campesina de arquitectura colonial situada en el corregimiento de La Leonera, que fue adquirida con el propósito de volverla una granja sostenible, pero que con el tiempo se fue convirtiendo en un proyecto de ecoturismo educativo para que las personas aprendan sobre procesos de restauración y recuperación de suelos.

Clemencia Perafán, propietaria del predio de 10.400 metros, contó que cuando compró la finca, en el año 2004, “en ella no había nada de cobertura vegetal porque allí se extraía la roca muerta para hacer sostenimiento y mantenimiento de las vías terciarias”.

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“Con mi esposo dejamos quieto el terreno y sembramos plantas de rápido crecimiento en un área de 5200 metros. Además, con la técnica de bioingeniería con costales en fibra, también pudimos recuperar el bosque. Después de un año (en el 2005) y, para sorpresa de nosotros, empezamos a ver que había un ojo de agua y de allí comenzó a salir el líquido vital que formó un riachuelo que cada día crece más”, relata.

Pero Ágora Manantial no solamente es un sinónimo de vida, en este espacio, rodeado de exhuberante naturaleza, hay servicios de hospedaje donde se puede realizar avistamiento de 120 especies de aves, además recorridos por dos kilómetros de senderos.

Actualmente, este proyecto también hace parte de un conjunto de doce emprendimientos agroambientales conocidos como Destino Leonera, que fueron beneficiados con los PSA del Dagma por proteger los bosques que producen agua para el río Felidia y Pichindé, afluentes del río Cali, que surte del líquido a muchos caleños.

“El pago que recibimos a través de esta figura no fue en dinero sino que nos lo dieron con la siembra de árboles y nos donaron cercos de aislamiento y señalética, ya que al año nos visitan más de 2500 personas, entre estudiantes de colegios y universidades, quienes vienen a aprender de turismo sostenible”, precisa esta abogada dedicada a conservar la naturaleza.

Un bosque de niebla

Con su dedo índice, Fabio Cleves, habitante del corregimiento La Elvira, señala los potreros en los que hace 30 años se había convertido el Bosque San Antonio, un tesoro natural a tan solo 15 minutos del Kilómetro 18 de Cali, y que hoy es un testimonio de un proceso de restauración propiciado por la misma comunidad.

“La conservación de este lugar era algo en lo que ya veníamos trabajando, pero que tomó impulso cuando nos enteramos de unos talleres a los que el Dagma estaba convocando y que estaban relacionados con los Pagos por Servicios Ambientales. A ellos aplicamos y salimos beneficiados”, explica Cleves, quien también es el representante del proyecto de gobernanza del bosque San Antonio, del cual hacen parte 16 personas, las cuales recibieron un monto económico para seguir protegiendo esta área de especial conservación.

La reserva con aroma de café

Con un sombrero, un jean, una camisa manga larga y unas botas, Andrés Ossa, morador del corregimiento de Villa Carmelo, selecciona con cuidado los mejores granos de café, producto que comercializará en el mercado campesino que se realiza dos veces al mes en esta zona rural de Cali, además de otros lugares.

El hombre, de 34 años, tiene una predio de 14 hectáreas, de las cuales 12 están en bosque y dos son productivas, en las cuales cultiva de manera ‘limpia’ no solo café, sino hortalizas y otros alimentos.

“En Villacarmelo fuimos 15 propietarios, quienes al tener en nuestras propiedades bosques para conservar, resultamos beneficiados con los PSA del Dagma a través del grupo comunitario con el que estamos desarrollando el mercado de la montaña. Particularmente, yo recibí una máquina trilladora para disminuir costos en la producción del café”, explica Ossa, quien además en el terreno que está conservando tiene el Bosque Colibrí, en el que ofrece hospedaje en camping, avistamiento de aves y caminatas ecológicas.

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