Iván Duque y Germán Vargas 'firman sobre mármol' que bajarán impuestos, ¿podrán cumplir?

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Iván Duque y Germán Vargas 'firman sobre mármol' que bajarán impuestos, ¿podrán cumplir?

Mayo 22, 2018 - 11:50 p.m. Por:
Andrés Felipe Martínez González / Reportero de El País
Iván Duque y Germán Vargas Lleras

Iván Duque y Germán Vargas Lleras, candidatos presidenciales.

Colprensa

Hay pocas cosas tan antipáticas en una campaña presidencial como el tema de los impuestos. Los candidatos lo saben y por ello intentan coger con guantes el asunto para que los electores no sientan que les ‘meten la mano’ al bolsillo.

En la actual campaña, las propuestas tributarias tienen diferentes colores. La mayoría propone "beneficios" y "exenciones" para atraer a los empresarios, pero Iván Duque y Germán Vargas se llevan el primer puesto en la promesa más ‘atractiva’, pues ofrecen “bajar impuestos”.

Esto han dicho los dos candidatos:

Los otros: Gustavo Petro, Sergio Fajardo y Humberto de la Calle han señalado que no se comprometen con una reducción de tasas.

El exsenador del Centro Democrático y el exvicepresidente del actual Gobierno han señalado en varias ocasiones que es posible y "necesario" reducir las tarifas, particularmente la de Renta y el IVA, que son los dos tributos que más aportan al recaudo nacional.

En detalle, Duque propone bajar la tasa nominal de renta, reducir el IVA y realizar seis días al año sin este gravamen, y condonar por 10 años el impuesto de renta a inversiones agropecuarias.

Lea también: 'Repase aquí las principales propuestas de los candidatos presidenciales'.

Mientras Vargas dice que reducirá a un 30% la tasa nominal de renta para las empresas, no se gravarán dividendos ni los negocios con acciones, se eliminará la renta presuntiva y se reducirá a un 10% la tasa para las empresas agropecuarias. Además, se eliminará el IVA en la canasta familiar, salud, educación y servicios públicos en ciertos estratos.

La intención de los candidatos, dicen, es mejorar el desempeño del sector privado y aumentar así la formalización tributaria y, de paso, la generación de empleo.

¿Qué tan aterrizadas están sus ideas?

Del lado de esa propuesta, por parte de los gremios, está Guillermo Botero, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), quien asegura que se deben reducir los impuestos porque la actual carga es “insoportable” y estaría teniendo repercusiones en la competitividad, la creación de empresas y la generación de empleo.

Guillermo Botero

Guillermo Botero, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco).

Colprensa

“Se tienen que bajar porque sino el país se queda sin inversión extranjera. Muchas compañías no van a buscar a Colombia como objeto de sus negocios. Y a eso súmele un IVA del 19 % que reprime de manera grande las ventas”, dice Botero.

En otra orilla está Mario Valencia, profesor de Economía de la Universidad Externado, quien asegura que la propuesta de “bajar impuestos” hace parte de la “demagogia tributaria” que se ven en elecciones. Y que los candidatos deben aclarar de dónde saldrán los recursos para compensar lo que se deje de recibir si se reducen las tarifas. “Cualquier impuesto que se vaya a bajar se tendrá que compensar con otro”, advierte.

La explicación de Duque y Vargas sobre cómo atajar la eventual reducción de ingresos para el Estado es similar y se centra en dos puntos: que el Gobierno se ‘apriete el cinturón’ para reducir sus gastos; y que se reduzca la evasión por medio de la modernización del sistema y la Dian.

¿Apretarse el cinturón?

Sobre la reducción del gasto se debe tener en cuenta, primero, que el actual Gobierno ya está en el plan de bajar sus egresos, obligado a cumplir una regla fiscal ante los mercados extranjeros. 

Sin embargo, sobre ese aspecto hay opiniones divididas.

Por un lado, para el empresario Botero, sí se debe tener un Estado "más eficiente y austero". "Revisen el sistema electrónico de contratación pública. Uno se queda sorprendido de la manera cómo se gastan los recursos, hay unos gastos inútiles", agrega.

En esa posición también se sitúa el empresario Javier Díaz, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, quien asegura que es un imperativo del próximo gobierno reducir los gastos del Estado.

Javier Díaz

Javier Díaz, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex.

Colprensa

“Hay instituciones que se pueden acabar, sobretodo entidades redundantes. Por ejemplo, hay contralorías municipales, departamentales, y regionales. Debería ser solo la Nacional”, señala.

Por su parte, para el docente Jairo Villabona, profesor e Investigador del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, la intención de reducir los gastos del Estado es equivocada, teniendo en cuenta los costos que ello tendría sobre la inversión social.

“En Colombia el problema no es de gasto, es de recaudo, de ingresos. Mire el tipo de educación que tenemos, el tipo de salud, los problemas de infraestructura. Si en su casa los gastos de la familia valen un millón y usted gana $500 mil. Lo que usted debe buscar no es dejar de mandar a uno de los niños al colegio, o quitar una comida al día; sino conseguir un empleo con mejor salario”, anota.

Una posición similar tiene el analista Valencia, quien dice que reducir el presupuesto en un país “con tantas necesidades sociales” es como “sacarle sangre a un anémico”.

“Reducir el Estado tiene implicaciones en materia de competitividad y bienestar social que son muy graves. Hay cuestiones que los privados no pueden resolver, ya lo probamos con la salud y las EPS”, dice.

Además, Valencia critica que el candidato Iván Duque además de buscar reducir el gasto del Gobierno proponga aumentar la cobertura de programas como Familias en Acción y Colombia Mayor. “¿De dónde va a sacar los recursos para atender esas necesidades?”, cuestiona.

¿Contra la evasión?

Otra de las ‘cartas’ con las que Duque y Vargas defienden su llamativa propuesta de reducir las tarifas es que se modernice la Dian y el sistema tributario para disminuir la evasión de impuestos, que se acerca al 40%, según el Ministerio de Hacienda.

Duque incluso se ha puesto la meta de reducir la evasión de Renta e IVA en un 50% para el final de su gobierno, con metas anuales del 12,5 %.

En ese aspecto, el empresario Díaz advierte que, aunque la necesidad de un ‘revolcón’ en la Dian es innegable, los candidatos no deberían hacer cuentas del presupuesto nacional pensando en lo que se le puede sacar al control a la evasión, pues no es ‘plata en mano’.

“Uno no puede basar en esa variable la compensación de bajar impuestos, la compensación no va de manera exclusiva por ese lado, tal vez un porcentaje, pero no puede uno dejar en esa variable toda la propuesta”, dice.

Esa postura también es defendida por el analista Carlos Sepúlveda, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, quien cuestiona la efectividad de una compensación en los ingresos a partir de la lucha contra la evasión. “En evasión e informalidad hay mucho por hacer. Pero no es claro cómo esa propuesta de combatir la evasión puede compensar la disminución de ingresos”, dice.

Los retos fiscales

De llegar a la Presidencia, para abordar el tema tributario los candidatos tendrán que tener en cuenta en su Gobierno la actualidad fiscal del país. Y el reciente balance del Ministerio de Hacienda deja un panorama difícil para el reto de reducir los ingresos al bajar la carga tributaria y al mismo tiempo disminuir los gastos.

Según las proyecciones de la entidad, este año se espera recaudar alrededor de $ 138 billones en impuestos, que representarán el grueso del total de los ingresos del Gobierno: unos $ 150 billones. Mientras que el consolidado de gastos ascenderá a $180 billones. Lo que quiere decir que se tendrá un saldo negativo que ronda los $30 billones.

Esto sumado a la necesidad de reducir la deuda externa, que a febrero de este año, según el Banco de la República, alcanzaba los 347,1 billones de pesos y representaba el 39,5 % del PIB del país.

Y el reto se hace más complicado si se tiene en cuenta el compromiso que adquirió el gobierno con la regla fiscal, que implica ir reduciendo el déficit hasta un 1% del PIB en el 2022, al final del próximo gobierno. Hoy el valor está en un 3,1 % del PIB.

Para cumplir esa meta, el Gobierno necesita ganar más y gastar menos. Lo segundo ya lo empezó a hacer, reduciendo los egresos por funcionamiento de 19,1 puntos porcentuales del PIB en el 2014, a 18,5 en el 2018.

Para el economista Sepúlveda se hace difícil, por ejemplo, cumplir con la regla fiscal reduciendo el recaudo de los contribuyentes. Y fallarle en ese compromiso a los mercados internacionales traería consecuencias en la confianza inversionista y la capacidad de endeudamiento.

También es cierto que los candidatos que prometen “bajar impuestos” se someterán al control de la opinión pública, y podrían estar expuestos a una sanción social similar a la que ha tenido el presidente Juan Manuel Santos, tras haber prometido en su campaña de 2010 que no subiría las tarifas, y terminar realizando tres reformas tributarias con aumento de tasas (2012, 2014 y 2016) durante sus ocho años de mandato.

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