Guerra de 'narcos' sería la causa de la reciente ola de homicidios en Cali

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Guerra de 'narcos' sería la causa de la reciente ola de homicidios en Cali

Marzo 25, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País 
Asesinato en el oeste proxeneta o médico

Mauricio Javier Martínez fue asesinado en esta panadería del oeste de Cali el 10 de marzo. Al hombre la Policía lo señala de haber sido proxeneta. Según se conoció, esta persona le conseguía mujeres a narcos.

El País

El Gobierno Nacional, a través de la Vicepresidencia de la República, dio un campanazo de alerta el jueves pasado por el retorno al país de varios capos presos en otras ciudades, así como de 25 ‘extraditables’ que terminaron de pagar condenas por narcotráfico en otros países.

“Estamos notando que esa segunda oleada de regreso de esos llamados ‘extraditables’, en casos como Cali y Medellín, están generando enormes dificultades con el tema de los homicidios. Porque han llegado a tomar venganza frente a sus colaboradores, a recuperar tierras y activos que tienen testaferros”.

Esta afirmación del vicepresidente de la República, general (r) Óscar Naranjo, coincide con la preocupación que tienen las autoridades en la capital del Valle por una serie de homicidios bajo la modalidad de sicariato que tendrían las características de vendettas por narcotráfico por un reacomodamiento de estructuras criminales.

Solo el miércoles pasado dos sicarios, uno de ellos con una pistola nueve milímetros, atentaron contra el conductor de un vehículo Porsche en el norte de Cali. El hombre, con heridas en el cuello y un brazo, huyó en el vehículo de alta gama hasta abandonarlo cuadras más adelante y ser auxiliado para ser remitido a un centro médico, donde permanece todavía.

Una característica que llama la atención a los investigadores es que los dos pistoleros, capturados metros más adelante de los hechos tras ser arrollados por un ciudadano, portaban chalecos antibalas. Uno de los dos detenidos, de 16 años, resultó herido al enfrentarse con un uniformado. El joven murió al otro día.

“Sobre esta persona (el conductor del Porsche) hay algunos pendientes, vamos a seguir trabajando con la Dijín, Interpol y con organismos de investigación de Estados Unidos”, afirma el general Hugo Casas, comandante de la Policía de Cali, al indicar que se está indagando si tiene pedido en extradición.

Con el nombre completo del hombre, de 24 años, el cual no ha sido ampliamente divulgado por las autoridades, se encuentra en internet el reporte de una detención que tuvo el 15 de junio de 2014 por parte del Departamento de Policía de Lake Mary, en Florida, Estados Unidos. El registro, que está acompañado de una fotografía del joven, no muestra el tipo de delito o infracción cometida.

Frente a los señalamientos de la Policía de Cali, El País habló con el empresario José Micolta, padre del lesionado, quien rechaza las sindicaciones de las autoridades hacia su hijo.

“Le decimos a la Policía que Daniel nunca ha tenido problemas, nunca ha ido a una estación o un CAI. Lo único que ha tenido, en su historia, fue en Estados Unidos con una licencia de conducción que no se la aceptaron porque supuestamente estaba vencida, le aplicaron la multa y le hicieron todos los procedimientos de allá, nada más”, afirma el oficial retirado de las Fuerzas Militares desde hace 30 años.

El hombre aclara que el lujoso vehículo donde iba su hijo es “producto de la herencia que le dejó el padre a la novia de él. El señor Rocha tenía una colección de carros, ese vehículo tiene diez años”.

Lo cierto es que la Policía de Cali tiene en curso otras investigaciones por los recientes hechos de sicariato en la ciudad para ver si tienen relación unos con otros. Analizan las circunstancias de tiempo, modo y lugar de cada homicidio.

Hay cuatro asesinatos y dos atentados -el caso del Porsche y otro contra un comerciante de 34 años el 24 de febrero en la Calle 5 con Carrera 55, cuando se movilizaba en una camioneta Mercedes Benz que preliminarmente la Policía determinó que podrían responder a retaliaciones entre narcotraficantes.

Una fuente judicial indicó que se trataría de los asesinatos de Víctor Moreno Quiñones, de 42 años, oriundo de Tumaco, Nariño, acribillado en una pizzería del sur de Cali el 30 de enero.

Otro es el de Jerson Saldarriaga Betancourt, de 45 años, el 18 de febrero pasado en el parqueadero de un colegio en la vía Cali - Puerto Tejada. En noviembre había salido ileso de un primer atentado en un centro comercial.

Los otros dos casos serían el asesinato el 10 de marzo de Mauricio Javier Martínez, de 58 años, en una reconocida panadería del oeste de Cali. La Policía lo señaló de ser proxeneta. Una fuente judicial agregó que “esta persona estaría consiguiéndole mujeres a los narcos”.

Y el 13 de marzo, Jhon Harold Lenis Crespo, un joyero de 30 años, quien se movilizaba en un carro Volkswagen Jetta, fue asesinado con arma de fuego cuando hacía el semáforo de la Carrera 100 con Avenida Pasoancho. Testigos escucharon, al menos, siete disparos, y el motor revolucionado de una motocicleta de alto cilindraje.

***
Pero entonces, ¿qué habría detrás de muchas de las muertes violentas de este año en Cali que entre el 1 de enero y 23 de marzo sumaban 274 casos, cinco reportes más que el mismo periodo de 2017?

“La preocupación que tenemos en estos momentos son algunos hechos de sicariato que tienen las características de vendettas entre narcotraficantes. Estamos trabajando, específicamente, unas organizaciones donde está la de alias Martín Bala Jr., alias Audi (que tiene orden de captura) y alias Capulina, además de otras estructuras al servicio del narcotráfico”, asegura el general Casas.

La alerta no es para menos, pues solo este mes fueron dejados en libertad Wálter Andrés Penagos, alias Capulina, y Carlos José Robayo Escobar, alias Guacamayo, quien en 2012 regresó al país tras pagar una pena por narcotráfico en Estados Unidos.

A esto se suma la extraña libertad de Eduard Fernando Giraldo Cardoza, alias Boliqueso (señalado jefe de oficinas de cobro en Cali) por parte de un juez de Brasil el 24 de noviembre pasado, cuya noticia solo se vino a conocer este año.

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La información está siendo manejada por inteligencia de la Policía y la Fiscalía, en Bogotá, al igual que la relacionada con Greylin Fernando Varón Cadena, ‘Martín Bala Jr.’, quien heredó el apodo de su padre, el fallecido narcotraficante y exintegrante del extinto Cartel del Norte del Valle Fernando Varón.

Dos fuentes de la Sijín de la Policía, a quienes se les reservan sus nombres, indican que ‘Guacamayo’ y ‘Capulina’ habrían sido dejados en libertad por posible vencimiento de términos. “Sin embargo, es difícil que estén detrás de estos homicidios porque, en lo que hemos podido investigar, observamos que están inactivos en el crimen, tendrían que volver a recuperar el terreno perdido mientras estaban presos”.

Una de las dos fuentes sí confirma que hasta el momento, el único nombre que suena con fuerza entre las oficinas de cobro en Cali es el de ‘Martín Bala Jr.’

“Él tiene injerencia fuerte en diferentes comunas, sobre todo en el oriente y ladera de Cali, por tener muchos ‘brazos’ sicariales que le hacen los trabajos, como la banda ‘Los Bárbaros’, de los capturados ‘Diego Homicidios’ y ‘Rosario Tijeras’, recientemente desarticulada. Esta organización le trabajaba a ‘Martín’”, dice la fuente al indicar que ‘Diego Homicidios’, desde 2016, era buscado tras fugarse en un permiso de 72 horas que le dieron por buen comportamiento mientras cumplía condena por formar parte del grupo criminal ‘Los del Sahumerio’.

‘Diego Homicidios’ y ‘Rosario Tijeras’ habrían participado, por encargo de ‘Martín Bala Jr.’, en el asesinato de al menos diez personas, pero solo hay dos casos confirmados: los homicidios de alias Cachorro, de la banda ‘La Tapia’ de Siloé, en marzo de 2017; y de alias Juancho, de la banda ‘El Pare’, de ese mismo sector, en enero de este año.

Para otro funcionario de la Policía, que investiga el crimen organizado en la ciudad, “lo que está pasando en Cali es que como han cogido las cabezas visibles de las estructuras grandes, las organizaciones pequeñas de barrios están luchando por tener un control territorial y manejar las líneas de estupefacientes existentes”.

El investigador habla de la posición geográfica de la ciudad para el tráfico de drogas. “Por mencionar solo un ejemplo, mucha gente de Tumaco que trabaja enviando droga en lancha a Centroamérica vive aquí en Cali y eso ha generado que los ajustes por dineros o droga pérdida se den en la ciudad”, dice.

E insiste: “Cali es la metrópoli preferida para el tumaqueño que trabaja con droga, todos dicen tener un barco pesquero y se dedican es a enviar lanchas cargadas a México y Nicaragua”.

La fuente añade que “bandas del tipo de ‘Martín Bala Jr.’; ‘Dímax’ (detenido desde septiembre de 2015) y ‘Fresa’, quien seguiría mandando desde la cárcel por debajo de ‘Martín Bala Jr.’, son ‘invisibles’: usan ‘oficinas’ de cobro de barrios, de tal manera que si capturan al sicario, así este quiera hablar, nunca darán con la cabeza o jefe de las bandas”.
“Con mucho dinero compran y contratan lo que sea que se requiera, compran silencio, amedrentan”, finaliza la fuente.

Cuatro viejos capos
Martín Bala

‘Martín Bala Jr.’, antiguo ‘urabeño’, es el principal objetivo de la Policía en Cali.

Alias Capulina

Alias Capulina, antiguo miembro del Cartel del Norte del Valle, liderado por ‘Jabón’.

Alias Guacamayo

‘Guacamayo’ llegó a ser sucesor de ‘Chicho Urdinola’, al mando de ‘Los Urabeños’.

Alias Boliqueso

‘Boliqueso’ fue dejado libre en Brasil días antes de ser enviado a Colombia.

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