Fronteras invisibles, los 'límites' que detonan la guerra entre las pandillas en Cali

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Fronteras invisibles, los 'límites' que detonan la guerra entre las pandillas en Cali

Septiembre 02, 2018 - 07:50 a.m. Por:
Andrés Felipe Becerra I.  / Editor de Orden
Homicidios Cali Referencia

Los cuatro homicidios ocurridos hace ocho días en el barrio El Vergel, suroriente de Cali, se registraron exactamente en la Carrera 34 con Calle 46 Bis, según el reporte de la Sijín de la Policía, que llegó al sitio. Una retaliación entre pandillas sería la causa del tiroteo que se desató ese día.

Armando Llanos / El País

Todo ocurre muy cerca de usted, si está leyendo este informe en algún lugar en Cali. Ocurre en medio de calles angostas y casas a medio hacer, muchas con nomenclaturas hechas con tizas de colores.

Hace ocho días, por ejemplo, en uno de esos estrechos pasajes pasó lo siguiente: cuatro personas murieron tras un enfrentamiento entre pandillas en el barrio El Vergel, ubicado en la Comuna 13, suroriente de la ciudad.

Las víctimas del hecho, identificadas como Alexander Maya Suárez, Cristian Maya Hernández, Brando Viveros Castro y Alan Villamil Ruiz, fallecieron por culpa de una guerra de años, por unas disputas absurdas, como estar en un sector diferente al suyo.

Fue a las 7:45 de la noche del domingo pasado, cuando varios grupos de personas departían en una calle de ese barrio, zona de ‘propiedad’ de una pandilla llamada ‘Los Rusos’. Hasta ahí llegaron hombres en moto disparando sin mediar palabra. Entre los muertos están un padre y su hijo, que quedaron en medio del tiroteo.

Para las autoridades, la balacera fue una retaliación de una pandilla contra otra, ‘Los Rusos’ contra ‘Los Piolos’, por problemas de disputa del territorio. Explicado de otra manera: alguien de una pandilla de otra zona se atrevió a pasar un buen rato en una parte prohibida, cruzó lo que en la calle, en esas calles del Distrito de Aguablanca, se conoce como “frontera invisible”, y eso es un error que se cobra muy caro.

En el barrio El Vergel, donde ocurrió todo, viven al menos 5000 personas y existen unas siete pandillas, algo así como una cada tres cuadras.

Lea también: '317 reincidentes en delitos han sido detenidos este año en Cali'.

Una pandilla, dicen expertos, es un grupo de cinco o más integrantes, con edades entre los 12 y 28 años, y que se forman por las afinidades entre los jóvenes, como el mismo barrio o la misma calle, buscando el reconocimiento social del que carecen en la comunidad. Varias de esas pandillas se dedican a infringir la ley.

En Cali hay 198 de esas pandillas, según varias fuentes que se han enfocado en este fenómeno. 198 pandillas en una guerra de todos contra todos.

De esas, 27 están ubicadas en la Comuna 13, en barrios como El Vergel, Ulpiano Lloreda, El Poblado, Comuneros, El Diamante, Villa del Lago, Charco Azul, Calipso, Marroquín y El Pondaje. Caminar por esos barrios, entonces, puede ser, en ocasiones, jugar con la suerte. O con la muerte.

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José Edwin Quintero, líder de El Vergel, dice que pareciera un tema de nunca acabar en el barrio. ‘Cusi’, como lo conocen, tiene 43 años y la piel negra.

"En 30 años han existido programas muy importantes con pandillas, pero el problema es la falta de continuidad en las políticas públicas",
Jesús Darío González,
coordinador de la Fundación Ciudad Abierta.

El miércoles pasado, sentado al frente de su casa, donde en algún momento tuvo un restaurante comunitario al cual llegaban varios de esos muchachos de pandillas, decía que es una lástima que los jóvenes se sigan matando, pues ya hay mucha sangre de lado y lado.

“A los pelados hay que transformarlos en unidades productivas, hay que vincularlos a procesos que tengan un componente de tejido social, esto no puede seguir siendo una guerra generacional”, explicó ‘Cusi’ ese día.

Hoy en El Vergel, varios habitantes del sector tienen la misma preocupación: que se pueda venir una retaliación peor entre ‘Los Rusos’ y ‘Los Piolos’, pues las paces que habían hecho meses atrás los mismos jóvenes se rompieron. “Ojo por ojo, diente por diente”, exclaman algunas personas del sector, que piden mejor no ser nombradas.

A solo cinco minutos de ahí está la Comuna 15, en el oriente de la ciudad. La zona se compone solo de ocho barrios: El Retiro, Comuneros I, Laureano Gómez, El Vallado, Ciudad Córdoba, Mojica, Bajos Ciudad Córdoba y Morichal de Comfandi. En la Comuna hay 39 pandillas. De hecho, es la que más de estos grupos tiene en Cali.

Eso lo sabe perfectamente Elizabeth Serna, líder del barrio Laureano Gómez y de otras zonas. Hace muchos años perteneció a una pandilla, incluso tiene cicatrices en su cuerpo que dan cuenta de esos tiempos.

“Fui líder negativa en su momento, pero cambié. La vida me ha dado oportunidades y las he aprovechado. Ahora soy una líder positiva. Tengo varios grupos de muchachos a los cuales trato de orientar, pero esa labor se hace muy difícil, por ejemplo, cuando la misma ley no obliga a un padre a cumplir con sus obligaciones, ahí es cuando el chico empieza a andar la calle, a crear vínculos con otros chicos de su misma condición, ahí es cuando se crea una pandilla”, cuenta Elizabeth, 37 años, blanca, 1.51 de estatura.

Esa pandilla que se forma, sigue hablando Elizabeth, o más bien ‘La Gata’, como la saludan unos pelados que juegan a la pelota afuera de su casa, inician solo cuidando su anden, de ahí no pasan.

El lío es cuando llegan los integrantes de las estructuras criminales a buscarlos para que cometan delitos como homicidios. Ellos saben que es más fácil darles un arma y un millón de pesos para sus fechorías, porque si los cogen no son judicializados por ser menores. Y eso, de alguna manera, les da poder y reconocimiento en la pandilla.

Mapa de las pandillas en Cali

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Álvaro José Pretel, coordinador del Observatorio de Seguridad de Cali, es un defensor del trabajo que se hace con las pandillas en la ciudad.

“Con trabajo se ha podido afectar el pandillaje. Muestra de ello es que los homicidios en contexto de pandillas se han podido reducir año tras año. Por ejemplo, entre el 1 de enero y el 25 de agosto de 2016 se presentaron 151 asesinatos; en el 2017, en ese mismo lapso, hubo 107; y este año fueron 74”, dice Pretel, quien ha hecho trabajo de campo en varios de los barrios con estos grupos.

María Isabel Gutiérrez, del Instituto Cisalva y quien coordina el proyecto de Tratamiento Integral de Pandillas (TIP), es otra defensora del trabajo con los jóvenes. Y no es para menos, tiene resultados que acreditan su defensa.

Trabajan, junto con la Alcaldía y la Policía, en ocho comunas de Cali y ahí han intervenido a 73 pandillas desde el año 2016 y se han caracterizado 1415 jóvenes. Actualmente se encuentran activos 53 grupos y recientemente se han incorporado 9 más (129 muchachos).

“A los jóvenes les hacemos una hoja de ruta donde ponen sus sueños. En esa hoja ellos plasman que quieren entrar a la universidad o ser empresarios, y esa es la apuesta del proyecto, ayudar a realizar esos sueños. Además, el primer paso y más importante, a los pelados los sacamos del consumo de drogas”, afirma Gutiérrez, mientras asiste a un evento del proyecto TIP, en uno de esos barrios del oriente de Cali.

El viernes en la noche, sin embargo, José Edwin Quintero y Elizabeth Serna insistieron por WhatsApp, que pese a todo el trabajo que realizan con los jóvenes, a veces, para algunas personas y entidades son “invisibles”. Pero ellos siguen ahí en sus barrios, muy cerca de usted.

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