"En EE.UU. nos ven con desconfianza, porque les dijeron mentiras": Francisco Santos

Gracias por hacer parte de El País.

Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos.

¿Aún no tienes suscripción digital con El País?

Suscríbete aquí

¿Ya eres un suscriptor digital de El País?

INICIA SESIÓN

"En EE.UU. nos ven con desconfianza, porque les dijeron mentiras": Francisco Santos

Agosto 15, 2018 - 11:55 p.m. Por:
Redacción de El País
Francisco Santos, excandidato presidencial

Francisco Santos, excandidato presidencial.

Foto: archivo de El País

Francisco Santos Calderón todavía no ha sido nombrado embajador de Colombia en Washington, pero ya hizo el proceso de empalme y está a la espera del beneplácito del Ejecutivo estadounidense.

El exvicepresidente es enfático en señalar que el Gobierno anterior se dedicó a las relaciones con países como Inglaterra y dejó de lado a Estados Unidos.

Considera que entre sus tareas está no solo la lucha contra el narcotráfico y buscarle solución a la situación de la frontera con Venezuela, sino “maletear” por todo el país del Norte para atraer la confianza inversionista.

“Si voy a un coctel, es porque me toca, pero me voy a maletear por todos los estados, en reuniones con las cámaras de comercio, con los empresarios, con gobernadores para traerlos a Colombia y mostrarles las inversiones que son posibles en nuestro país”.

Para Santos Calderón, “hay que ser sinceros” y reconocer que el proceso de paz con las Farc “generó un bono de credibilidad” para sectores como el turismo, y eso hay que aprovecharlo.

¿Qué encontró en el empalme con el embajador saliente en Estados Unidos?

Hay que ser claros. Todavía no soy embajador, aquí falta el ‘agreement’ de los Estados Unidos. Sí hice ya un empalme y he hablado con mucha gente. Lo que se ha construido desde la época de Luis Alberto Moreno ha sido muy importante. Lo que sí pasó es que a Estados Unidos no se le dio tanta importancia en el Gobierno anterior y, aunque hay buenas las relaciones, vamos a tener que resolver situaciones graves.

¿Cómo cuáles?

Lo primero es el narcotráfico. Es que los ‘gringos’ han metido acá muchos millones de dólares y hoy tenemos más coca que nunca. ¿Cómo les explica uno eso? A la gente se le olvida que Colombia era un Estado fallido y entre el 2002 y el 2010, con la ayuda del Plan Colombia y el esfuerzo de los colombianos, la transformamos.

¿El sentido de la relación se cambió al pasar de Plan Colombia a Plan Paz Colombia?

Ese es un problema semántico, pero el problema que encontré es que se dijeron muchas cosas que no eran realidad y a los americanos no se les puede decir mentiras. Entonces, hay mucha desconfianza.

¿Pero mentiras como cuáles?

El expresidente (Juan Manuel) Santos —cuando paró la fumigación— dijo que Estados Unidos estaba de acuerdo. Yo le pregunté a mucha gente allá si estaban de acuerdo y dicen: ¡No!. Es más, supe que en una reunión con el expresidente (Barack) Obama, él les dijo: ‘No paren la fumigación, que eso es un error’. Conclusión: 200.000 hectáreas de coca sembradas. Con el sector privado también hay que construir confianza porque les cambiaron las reglas del juego tantas veces y nunca les resolvían problemas. Colombia nunca consintió la inversión extranjera en los últimos ocho años.

¿Pero la situación está tan crítica que toca empezar de cero?

No, no se empieza de cero. Tampoco quiero decir que en estos ocho años echamos para atrás, pero sí hay problemas. Lo que pasa es que uno tiene que ser generoso y hoy Colombia tiene un peso específico importante en Estados Unidos, pero perdió relevancia.

¿Usted cree que hay que volver a la fumigación con glifosato?

Hay que volver a la fumigación. No sé con qué, pero fumigación, así sea bajita. Sin fumigación no resolvemos el problema de las drogas.

Es que usted va de Tumaco para abajo y hay cultivos de 50 hectáreas. Cambió el negocio del narcotráfico, que ya no es el negocio del pequeño campesino con dos o tres hectáreas, sino que es un negocio industrial. Estamos frente a un problema totalmente distinto porque con el microtráfico se integraron las organizaciones criminales de cultivos, la transformación y la venta al menudeo. Esto es gravísimo.

Juan Manuel Santos siempre dijo que el problema era global y que había que combatirlo de esa manera porque EE. UU. era el máximo consumidor. ¿Usted qué piensa?

Ellos saben y lo entienden: hay un problema de consumo gigante que hay que atenderlo, que hay que trabajarlo. La crisis de los opioides ha contribuido a crear ese sentimiento, pero nunca han parado de luchar.

Es que 200.000 hectáreas de coca son un problema de Colombia: es plata para los mafiosos, para el lavado de activos, para las organizaciones criminales. Son mafiosos que matan colombianos. Así Estados Unidos no nos ayudara, tendríamos que estar haciendo esto por sanidad de la democracia. 200.000 hectáreas de coca son una amenaza para la seguridad nacional.

¿Qué tan determinante va a ser Colombia para Estados Unidos en la búsqueda de una solución para la crisis de Venezuela?

Muy importante. Toca construir un puente. Lo que está pasando en Venezuela es de unas dimensiones que aquí no nos damos cuenta: están entrando entre 20.000 y 30.000 personas diarias y se quedan. Es una catástrofe humanitaria de unas dimensiones que no hemos digerido y los norteamericanos ya empezaron a hacerlo. Aquí nosotros y ellos tenemos que trabajar seriamente para resolver ese problema.

Pero cómo hacerlo de forma que no se sientan atacados, porque eso es lo que argumenta el Gobierno de Nicolás Maduro...

No sé. Pero el problema es de fondo. Cómo vamos a trabajar con Estados Unidos va a ser muy importante, pero vamos a trabajar de la mano para ayudar a que ese problema desaparezca.

Hay quienes dicen que Colombia le va a ceder su territorio a EE. UU. para atacar militarmente desde acá a Venezuela…

El Gobierno de Venezuela se va a caer solo. Es muy difícil, pero hay que trabajar con Perú, Chile, Argentina, Brasil, que va a elegir nuevo Presidente. Este es un problema continental y durante ocho años no le prestaron atención, y creció. A nosotros nos toca tomar vocería porque tenemos la frontera más extensa con ese país y nos toca asumir esa responsabilidad. De los últimos ocho años, solo en los últimos seis meses se cambió de posición y solo porque Santos estaba usando a Venezuela para su proceso de paz. Siempre miró al otro lado cuando pasaba esa catástrofe. Uno de los problemas más graves que va a recibir el presidente Duque y su Canciller es ese: asumir Venezuela.

¿Usted es partidario de que Colombia cierre temporalmente su frontera?

No quisiera entrar en ese debate.

Desde el discurso del presidente del Senado, Ernesto Macías, el 7 de agosto y por otras situaciones que se han dado esta semana se dice que hay rencillas al interior del Centro Democrático. ¿Es cierto?

Todos los partidos tienen matices, pero el presidente es Duque. El discurso es clarísimo, fue muy bueno. A mi no me disgustó que Ernesto hiciera un corte de cuentas. Hay que hacerlo. Aquí y en Estados Unidos la idea que vendieron es que esto era el paraíso. Y está bien y hay que construir sobre eso, pero también hay que ser realistas, tenemos unos problemas y hay que resolverlos.

Tenemos las finanzas destruidas, la situación del país es mucho más difícil, pero no vamos a mirar para atrás, hay que hacer un corte de cuentas, creo que todavía faltan cosas por decir: cómo quedaron la Fuerzas Militares, qué se hizo con la plata del petróleo... Y el discurso del presidente Duque es mirando para adelante, punto.

Pero muchos consideran que no era el momento porque había invitados extranjeros, el mundo estaba expectante y eso afecta la imagen del país...

El presidente del Congreso quiso hacer un corte de cuentas. Los colombianos tienen que saber qué país quedó y durante ocho años y con complicidad de muchos medios dijeron que esto iba divinamente y eso no es así.

En materia económica, ¿cuál es la primera tarea?

Acceso a mercados. Acabar unos temas irritantes como el de la chatarrización, el etanol. Eso hay que resolverlo. Nosotros llevamos 25 años tratando de vender carne en Estados Unidos y necesitamos lograrlo. Mire lo que pasó con el aguacate hass, Europa abrió las puertas y ya son US$300 millones en aguacate hass en tres años. El día que podamos exportar carne a Estados Unidos pasarán a ser otros US$400 millones más de entrada.

¿Usted cree que ha faltado aprovechar el TLC con Estados Unidos?

Sí. En Estados Unidos son muy duros en términos de calidad e higiene. El ICA (Instituto Colombiano Agropecuario) ha hecho una buena labor, pero hace falta. Durante 28 años no se hizo nada para eso y llevamos 6 años de implementación del TLC y no lo aprovechamos.

¿Tienen razón quienes dicen que los últimos diplomáticos se han dedicado más a los cocteles?

Sí. Y yo me voy a maletear. Voy a recorrer todos los estados, voy a estar en reuniones con las cámaras de comercio, con los empresarios, con los gobernadores; traerlos a Colombia para mostrarles las inversiones que son posibles aquí.

¿No es un momento complicado, teniendo en cuenta que el presidente Trump está adoptando políticas proteccionistas?

Sí, pero Colombia es la última frontera agrícola del mundo. Tenemos la Orinoquía, la altillanura, donde tenemos 40 millones de hectáreas cultivables y aprovechamos 7 millones. Imagínese que trayendo grandes empresas exportables podamos pasar de 7 millones a 14 hectáreas millones utilizadas. Sí hay trabajo para hacer. Y mi trabajo es buscarle solución al tema del narcotráfico, pero también maletear y visibilizar el turismo de Colombia.

Hay que ser sinceros, la paz generó un bono de credibilidad en tema turístico, eso hay que aprovecharlo.

En estos próximos cuatro años habrá cero cocteles. Iré a los que me toque ir; el resto, será maleta. Eso lo hice ocho años en el Gobierno de Uribe, viajé por todo el mundo trayendo empresas.

Lea además: La elección del Contralor, una prueba de fuego del Congreso para privilegiar el mérito

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad