El drama de 64 familias que por presunta estafa perderían la casa de sus sueños en Jamundí

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El drama de 64 familias que por presunta estafa perderían la casa de sus sueños en Jamundí

Agosto 21, 2018 - 11:50 p.m. Por:
Redacción de El País 
El Condominio Valle del Río está ubicado en el municipio de Jamundí, en el kilómetro 3 vía Chipayá

El Condominio Valle del Río está ubicado en el municipio de Jamundí, en el kilómetro 3 vía Chipayá, a 15 minutos de Cali. En él se construyeron 64 viviendas y varios locales comerciales. Algunos propietarios de las casas aseguran que fueron estafados.

Giancarlo Manzano / El País

A 64 familias que viven en la Parcelación Campestre Valle del Río, las une el mismo drama: el terreno donde fueron construidas sus viviendas fue declarado propiedad de un tercero, Eduardo Yusti, por parte de la Superintendencia de Notariado y Registro el pasado 27 de julio.

La decisión del ente de vigilancia fue el punto máximo del ‘desconsuelo’ que abrumaba desde hace un poco más de un año a quienes viven en cada uno de los 64 inmuebles edificados dentro del condominio.

“Todo empezó el 11 de julio de 2017 cuando me llegó una carta del Juzgado 12 Penal Municipal en la que se me solicitaba asistir a una audiencia para que pudiera ejercer mi derecho de defensa, debido a que la Fiscalía había solicitado la suspensión del poder dispositivo de mi vivienda, es decir, que con ella ya no podía realizar ninguna negociación”, dice Diego (*).

La razón que explicaba la medida de la justicia estaba sustentada en que una persona, de nombre Eduardo Yusti, había aparecido reclamando la propiedad del terreno donde se construyó la urbanización Valle del Río, con el argumento de que el 13 de febrero de 2003 le falsificaron la firma y huella en la escritura de compraventa del mismo, hecho que después fue comprobado por la Fiscalía (Ver básico así fueron los hechos).

Para ese entonces, muchos propietarios ya habían pagado por completo sus casas, mientras que otros, como en el caso de Diego, tenían leasings y préstamos hipotecarios.

“Mi casa la compré sobre planos por un valor de $570 millones y parte de este dinero me lo prestó el banco, entidad a la que le estoy pagando una cuota mensual de $4 millones. Lo peor es que en estos momentos, a pesar de que no tengo escrituras de mi casa, no puedo dejar de cancelar la deuda porque sencillamente me reportan a Datacrédito y allí sí que quedo más perjudicado”, precisa el hombre, quien actualmente vive con su esposa y sus dos hijas en el condominio.

Y agregó que ya le ha solicitado a su entidad bancaria que le congele la cuotas mientras se termina de resolver este “calvario”. Sin embargo, hasta la fecha, esto no ha sido ha posible.

“Aquí la responsabilidad es de la constructora que nos vendió este proyecto habitacional que tenía problemas legales, pero también la culpa es de los bancos, que no hicieron bien el estudio de títulos del terreno cuando nos prestaron el dinero”, asegura Diego.

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“La casa de nuestros sueños se volvió nuestra pesadilla”

Adriana (*) relata que el sueño de su hijo siempre fue ayudarle a tener una casa propia, hasta que un día, pudo cumplir su deseo.

“Me dijo: Mamá te tengo una sorpresa. En Jamundí están construyendo un condominio con casas campestres y yo les voy a dar una participación para que te vengas a vivir allí con tu esposo. Recuerdo que con la noticia me emocioné mucho”, relata la mujer de 54 años.

En ese momento, su voz se empieza a quebrar. “Compramos la vivienda sobre planos y la tuvimos alquilada hasta que, con mi esposo, llegué al país el 20 de octubre de 2016, después estar viviendo por casi 30 años en Estados Unidos. Fue una decisión muy difícil y algo me decía en mi corazón que no me regresara”, dice Adriana antes de entrar en llanto.
Su esposo Jorge (*), quien es chileno, la acompaña y decide retomar la historia.

“Yo no me quería venir a vivir a Colombia por la mala reputación que tiene el país. Aquí la gente se acostumbra a hacer ‘torcidos’, hay mucha corrupción y lo que está pasando con nuestras casas es prueba de ello. En este problema hay un sin fin de irresponsabilidades por parte de la constructora, los bancos, notarías y varias entidades que no cumplieron sus funciones a cabalidad”, explica Jorge.

Y asegura que varios compañeros colombianos constantemente le cuestionaban la decisión de radicarse en el país.

“Me decían, ¿Usted está seguro de lo que va a hacer? dejar todo su tranquilidad para irse a un país totalmente desconocido... Pensé que por ser este un condominio cerrado tenía garantías, pero me di cuenta que no era así. Lo más triste es que aquí no está en juego un celular o un carro sino un casa, la casa de nuestros sueños que se convirtió en una pesadilla que no nos deja dormir”, sostiene.

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“No son 64 casas, son 64 familias”

Jairo (*) tiene 70 años, es pensionado y asegura que invirtió todos sus ahorros en la casa donde actualmente vive y la cual le costó $360 millones.

“Es muy difícil que usted desde pequeño sueñe con vivir en un sitio decente, que después de mucho esfuerzo puedas conseguirlo y que, de un momento a otro, se aparezca un señor diciendo que el terreno que compraste es de él y que el Estado le de la razón”, relata Jairo.

El hombre hace una pausa de 20 segundos antes de continuar, y en medio del relato las lágrimas empiezan a brotar de sus ojos.

“Para mi señora esto ha sido devastador, llora casi todos los días y me reclama que por qué negocié con bandidos y la traje aquí. Ella sufre de depresión y una vez la sacaron tiesa del condominio en una ambulancia… pensé que ese día se iba a morir”, expresa.

Y agrega que lo único que desea es que la constructora, a la cual le confiaron sus sueños y recursos, les solucione esta situación.

“Pero a la constructora no le importa las angustias que estamos viviendo, lo más triste es que nos dimos cuenta que en esa empresa ya se habían enterado de todo el problema desde hacía varios años. Si nosotros no decidimos poner una denuncia en su contra seguiríamos engañados.

Aquí no somos 64 casas ni propietarios, somo 64 familias que nos hemos visto muy afectadas con toda esta situación”, explica Jorge.

(*)Nombres cambiados por petición de las fuentes.

Datos claves para entender el caso

Una de los aspectos que deberá investigar la Fiscalía y que inquieta a los propietarios de las viviendas de la Urbanización Valle del Río es por qué el señor Eduardo Yusti se dio cuenta diez años después de los hechos, que le habían falsificado su firma y huella en la escritura pública del terreno en Jamundí, cuando ya se habían construido las 64 casas.

“Nosotros compramos a una empresa legalmente constituida. Este fue un proyecto que se promocionó a través de vallas publicitarias y medios de comunicación. No entendemos cómo durante todo ese tiempo no se dio cuenta que aquí se esta construyendo un proyecto habitacional tan grande”, dijo una de las propietarias del condominio.

Al respecto, El País conoció de manera extra oficial que durante ese tiempo el señor Yusti estuvo radicado en España, país donde figura como socio de una constructora.

¿Quién es Henry Aragón? El hombre que compró al señor Yusti el lote con un área de 97.197.00 y que luego lo vendió a la constructora Incon S.A.S. y que hasta el momento, no ha aparecido.

Se comprobó que la firma y huella que contiene las escrituras del lote que fue vendido a Henry Aragón no eran de Eduardo Yusti, sino de Willy John Uribe Gaviria.

La Fiscalía investiga

Luego de que varios propietarios de la Parcelación Campestre Valle del Río interpusieran el pasado 18 de diciembre una denuncia penal contra la constructora que les vendió el proyecto habitacional, El País se contactó con tres investigadores de esta entidad.

Estos aseguraron que existen varias irregularidades en los hechos denunciados y que actualmente trabajan en verificar la tradición de los folios de matrícula relacionados con la 64 casas vendidas por la constructora.

Según La Fiscalía, son varias las investigaciones que están adelantando en el Valle del Cauca por casos similares al denunciado.

Asimismo, la entidad advirtió que las personas tengan planes de comprar tierras en los municipios de Rozo y Jamundí para construir, deben tener mucha precaución con la procedencia legal de las mismas, debido a que estas pueden estar vinculadas al narcotráfico.


En efecto, según se denunció en la W Radio, el lote donde se construyó la urbanización campestre comprometería a un reconocido narcotraficante del norte del Valle que, presuntamente, le robó el lote a Eduardo Yusti.

Así fueron los hechos

2003. Henry Aragón adquirió mediante una escritura falsa, un lote de 97.197.00 metros cuadrados en Jamundí, propiedad de Eduardo Yusti.

2007. La constructora Incon S.A.S. le compró a Henry Aragón este predio, en el cual dio inicio al proyecto Parcelación Campestre Valle del Río.

2011. La sociedad Coproinva S.A.S adquirió de Incon S.A.S. el referido lote y continuó con la promoción del proyecto habitacional hasta lograr la venta de todas las unidades inmobiliarias.

2013. Eduardo Yusti aparece para reclamar su lote y asegura que fue víctima de una falsificación de firma y huella en la escritura de compraventa del terreno donde se construyó el condominio. Ese mismo año la Fiscalía comprobó que, efectivamente, la escritura era falsa.

2017. Los propietarios de la Parcelación Campestre Valle del Río son notificados del problema legal que presentan las viviendas de este condominio. Algunos de estos, interponen ese mismo año una denuncia penal contra la constructora Coproinva S.A.S por el delito de estafa.

2018. El 27 de julio de este año la Superintendencia de Notariado y Registro emitió una resolución en la que canceló la inscripción de los títulos de las viviendas del condominio. Por tal razón, actualmente los propietarios no pueden realizar ningún tipo de transacción comercial con las mismas.

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