De Rusia con amor

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De Rusia con amor

Julio 11, 2018 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizábal

Dentro de nueve meses el gobierno ruso notará un incremento demográfico en el que aparecerán, necesariamente, las banderas de todas las naciones que participaron en el Mundial, y nosotros, con una cuota de 20.000 nacionales en la tierra de Bakunin, seguro dejaremos huella.

No es la primera vez que los colombianos hacemos fusión con los paisanos de Tchaikovsky; rusos llegaron hasta el Chocó y de ahí surgió la primera gobernadora de ese departamento, Luz Colombia Zajarchenko de González, bellísima mujer, esposa del médico Emiro González Paz, promotor de la embarcación ‘La Esperanza’, la que iba por el litoral curando a los más necesitados.

‘La rusa’, como se le conocía en Buenaventura, dio ejemplo de dignidad y fue pionera de los derechos femeninos en Colombia, haciendo honor a su nombre.

No vamos a extrañarnos entonces si en nueve meses tenemos rusos que se llamarán Boris Mina Sholojov, Vladimir Cuadrado Pasternak, Crescencio Valderrama Alexandrovich, Mijail Ramírez Yagarov. Bienvenidos; Colombia es ancha y generosa.

Lo rusos llegaron a nosotros inicialmente por vía literaria y política. ¿Quién no leyó El jugador de Dostoyevski o Ana Karenina de Tolstoi, o La Madre de Máximo Gorki?

Recuerdo todavía la obra de teatro En el camino real, de Anton Chejov, en la que me tocó ser el viejo Savva en un sainete escolar. Savva era un patriarca que debía poner orden en una casa de maleantes donde se habían citado todos los argumentos dramáticos de la condición humana; la prostituta, el salteador de caminos, la peregrina Nasarovna Efimovna, el dipsómano, el fugitivo. Un asunto en tiempo de los zares.

Y luego el conocimiento del perverso Stalin y su hija Svetlana, de Vladimir Ilich, Lenin, de León Trotsky y su revolución en marcha.

Después de la Revolución de Octubre en 1917, Rusia se cerró al mundo y sólo alcanzó un sesgado reconocimiento de Occidente, cuando sus tropas arrodillaron en la nieve a la soberbia nazista. Sin estos soldados rusos, seguramente Hitler habría terminado por colonizar toda Europa después de gasear a Indoamérica y todo el continente africano. Tal era su locura.

Rusia ha estado envuelta siempre en sucesos épicos, como el que protagonizó Iván Vasilievich, ‘El Terrible’, cuando decidió, con un golpe de hacha, abrirse paso hasta el Báltico y crear esa maravilla de la naturaleza que es San Petersburgo, antigua Leningrado.

Las noticias que llegan hoy desde ahí, tienen el filtro de un tipo de periodismo al que sólo importan las acciones de Putin en Crimea, pero, la verdad, nada se dice de estos encantos que acaban de descubrir los aficionados al fútbol, quienes por casi un mes pudieron conocer el calor de familias, el sabor de sus platillos, la belleza de sus ciudades.

Isur Metshin, alcalde de Kazán, la ciudad que fue anfitriona de nuestros compatriotas, donde vencimos por tres goles a Polonia, acaba de emitir un comunicado donde elogia el comportamiento colombiano.

El alcalde en su carta resaltó: “Brillantes y hermosos, cambiaron la ciudad en el período de preparación y celebración del partido y también después. Vale mucho ese día festivo del que nos enorgulleceremos y les diremos a nuestros nietos sobre esto que sucedió en nuestra ciudad.
Realmente me gustaría que tuviéramos tanta juventud y cantáramos el himno de nuestro país desde el fondo de nuestros corazones, así como lo hacen los colombianos. No solo aman al fútbol, también a su patria, lo orgullosos que están de su equipo y su país y la forma en que comparten estas emociones”, refiriéndose a la celebración por la clasificación a octavos de final. Y agregó: “Me gustaría que aprendiéramos a estar juntos de la misma manera que los fanáticos colombianos se comportaron. Un gran aplauso para la Selección de Colombia y los colombianos…”.

Así que ya saben; las que estén casaderas, vayan a Kazán.

Sigue en Twitter @cabomarzo

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