Cuidado: que las elecciones no conviertan su vida en un infierno

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Cuidado: que las elecciones no conviertan su vida en un infierno

Mayo 28, 2018 - 11:44 p.m. Por:
Redacción de El País
Elecciones Voto

De la empatía con el interlocutor depende mucho que una conversación o discusión llegue a un buen término. Para lograrla, escuche al otro, déjelo explicarse.

Agencia EFE

En época de elecciones, y más aún en una Segunda Vuelta, los ánimos están encendidos y todavía más si se trata de un país que se encuentra polarizado como Colombia.

Una periodista caleña dejó entrever, el pasado domingo, en un tuit, que ha tratado de tomarse las diferencias políticas con la familia de su novio de manera divertida: “Ya son cuatro los familiares de mi novio que me han dicho que ‘soy muy bruta’ por votar por Petro. Y no me enojo porque me están llenando a punta de jamón serrano, marranitas, empanadas y tostadas de plátano”.

“De ellos he recibido solo hostilidad en forma de risa. Nos queremos mucho. Pero llegué a un acuerdo con mi novio de no entrar en peleas con gente que ya es adulta, que es de mi familia o la de mi novio, que tiene otra forma de ver la política, es gente a la que no voy a cambiarle el voto. Mejor me quedo callada, porque no me interesa entrar en discusión con ellos. Me dijeron cosas muy malucas, pero prefiero durante estos días abstenerme de reunirme con ellos para no propiciar discusiones”, dice la periodista.

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Es así como el humor puede ser la solución para no entrar en agresiones cuando se escucha una opinión diferente a la propia, en materia de elecciones. Pero otra estrategia puede ser el silencio.

No tomarse tan en serio las frases acaloradas de los demás, teniendo en cuenta que hay quienes sienten un fervor casi religioso hacia algunos candidatos, y esas diferencias de criterio le han costado el amigo, la familia o incluso la pareja a más de uno.

A veces hay que llegar a una solución radical, “si no están de acuerdo en el tema político, lo mejor es ponerse de acuerdo en no estar de acuerdo”, es la máxima que aplica la psicóloga familiar Annie de Acevedo con su propia hermana, con quien, al no concordar en el candidato presidencial, prefieren no hablar del tema, omitirlo, descartarlo de una conversación cotidiana. Y les ha servido.

La psicóloga considera que más vale conservar a una hermana y quedarse con las ganas de ganar una adepta para sus filas, pues de seguro ninguna dará su brazo a torcer. “Creo que es mejor evitar el tema. Discutir para tener la razón es una bobada, no vale la pena, es mejor conservar la amistad, llevar la fiesta en paz”, añade.

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Y es que al discutir con la familia sobre cuestiones políticas —o religiosas—, según los especialistas en psicología, solo se está fomentando el resentimiento. El ser humano necesita siempre sentirse aceptado y reafirmado. Si alguien a quien uno aprecia no concuerda con uno, se siente la pérdida de una especie de equilibrio personal que está formado por el orgullo. Solamente liberándonos del ego podemos ponernos en “los zapatos del otro”, escuchar sus argumentos, y aunque no concordemos, aceptar y entender que tiene sus razones para creer en determinado candidato.

"Mi opositor es mi enemigo", dice el cerebro

Según la ciencia, este fervor por la discusión política es biológico, nuestro cerebro cree que una persona de un partido opositor es siempre un enemigo de cuidado. Así consta en un estudio de la Universidad de Harvard, según el cual hace miles de años el cerebro desarrolló un “sistema de alianzas” que les permitió identificar a los primeros seres humanos en qué bando estaban, y determinar así con quiénes podían formar comunidades y con quienes no.

Así las cosas, cuando encontramos a alguien que desafía esas bases, lo vemos como un enemigo y sentimos la necesidad de defendernos. A juicio de algunos especialistas, los candidatos mismos deben moderar la agresión en sus discursos y tratar de enfocar su campaña en sus proyectos, más que en crear divisiones, y los votantes debemos crear todo un escudo protector, para evitar que esas discusiones lleguen a afectar la armonía en el trabajo, el hogar o, incluso, la salud.

La doctora Acevedo admite que tiene un pacto con sus amigas y con familiares con las que no está de acuerdo en términos de política: evitar el tema de las elecciones. Por eso se dice que quien guarda silencio ante la crítica o la provocación no es porque le falten valentía o argumentos, es que como reza el adagio “cuando la ignorancia habla, la inteligencia calla, ríe y se aleja”.

A juicio de esta experta en comportamiento humano, las redes sociales se prestan mucho para acrecentar el debate, que a veces no termina de manera muy sana, como ocurrió durante la campaña presidencial, y que seguramente se incrementará en esta Segunda Vuelta.

Los temas políticos y religiosos son los que más discusiones causan entre familiares y amigos, dice Annie, porque al fin y al cabo los deportivos se resuelven finalmente cuando uno u otro equipo gana. En el caso de las elecciones, la discusión sigue servida.

“El de la política es un tema emocional, porque toca los sentimientos, y si no se tiene un buen control emocional, la persona entra en discusiones acaloradas. Hay que empezar por entender que uno es el que nutre las discusiones, pero si no se presta con más y más palabras para la pelea, va a dejar a la otra persona muy claro que usted no quiere discutir, que prefiere la paz a la confrontación”, dice la psicóloga.

Por otra parte, Frauky Jiménez Mazo, psicóloga clínica, considera que “para evitar conflictos por política y no perder amigos, familias y relaciones importantes, incluso deteriorar su entorno laboral, no hay que personalizar el tema. Tenga en cuenta que las demás personas están expresando su opinión y no es contra usted”.

Además, Jiménez recomienda “ser neutral en sus comentarios, defender con argumentos los puntos de vista, pero alejándose de pasiones viscerales y si tiene personas que buscan entrar en conflicto, ignórelas.
Pero si se trata de gente que aprecia, siga al pie de la letra el dicho ‘ojos que no ven, corazón que no siente’ y bloquee notificaciones de estas personas en su muro, como es el caso de Facebook y otras redes. Recuerde que para pelear se necesitan dos. No se enganche emocionalmente”.

Cuando su interlocutor traspase la frontera del respeto y haga uso del menosprecio para adquirir poder, intente comprender que lo guía -igual que a todos- el deseo de un mejor país. Por encima de un partido político o de un candidato de turno, está la persona que usted quiere y respeta.

Investigación: La afiliación política, sello biológico

David Pietraszewsk, investigador de la Universidad de California, Estados Unidos, realizó un estudio en el cual encontró que para nuestros cerebros la afiliación política es como una membresía a un grupo y que lo aceptamos en la medida en que pase la prueba.

Entre esas pruebas está qué tanto estamos de acuerdo con esa persona en materia de política, por ejemplo. La formación de alianzas es una forma de sobrevivir muy primitiva. Según el científico este pensamiento se puede superar, pero lo que realmente se requiere es cooperación que corte las anteriores divisiones, y mientras más pronto mejor.

De acuerdo con los investigadores, la mala noticia es que es más fácil para nuestras mentes enmarcar categorías de alianzas como la raza y la política en términos de una mentalidad de "nosotros contra ellos".

Pero la buena noticia es que la raza y la política son categorías intrínsecamente flexibles en lo que respecta a nuestras mentes. Es decir, que depende de nosotros mismos cambiar esa mentalidad de ver al que no está de acuerdo con nosotros como enemigo, o al que va a votar por un candidato diferente al nuestro, como un atentado a nuestro ego y a nuestro orgullo.

Modifique usted mismo su propia tendencia a agredir al otro por sus ideas.

Otros consejos

Tarea para estos días
No hable tanto de política. Recuerde que es un tema que genera divisiones. Trate de no generar discusiones con gente de su familia y menos aún con desconocidos.

Si va a hablar de política no beba licor, porque el alcohol y la política son una mezcla peligrosa, podría terminar de enemigo de sus amigos o de amigo de sus enemigos.

Lea antes de emitir un concepto sobre algún candidato, porque podría pasar por ignorante.

Sea de mente abierta. Escuchar las opiniones de otro puede ser divertido. No hay nada más aburrido que ser monotemático o escuchar un monólogo.

Sepa cuándo esel momento de cambiar de tema. Cuando usted tenga que alzar la voz o escuche al otro decir una grosería, es el momento de desviar la conversación y detener la pelea.

Guardar silencio.
Es la mejor manera de decir que ya no quiere hablar más de un tema.

Tenga precaución con lo que dice en las redes sociales, piense si lo que está diciendo va a herir a alguien, es absolutamente necesario o puede ser malinterpretado. Y también sea benévolo con la expresión emocional de los otros. Somos humanos.

No tome nada personal. Recuerde que los amigos no siempre están de acuerdo en todo y que en que aceptar las diferencias radica la amistad.

Hay que saber reconocer los argumentos de los amigos cuando tienen fundamento y no tomarlos como ataques personales.

Busque el clima apropiado de respeto para tener una charla en la que cada uno exponga sus opiniones sanamente. A veces no es lo que se dice sino cómo se dice. Cuide su lenguaje no verbal, los gestos o la vehemencia que hieren al otro.

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