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INICIA SESIÓN

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Agosto 27, 2018 - 11:45 p.m. Por: Vanessa De La Torre Sanclemente

11.671.420 de colombianos votaron por la Consulta Anticorrupción. Una votación superior a la de cualquier presidente colombiano. Para recordar: Duque ganó con 10,3 millones de votos; Santos con 7,8 millones en su segunda presidencia; 9 millones obtuvo la primera vez; Uribe 7,3 millones en la reelección y 5,8 millones en 2002.

La consulta no logró el umbral, 12.140.000 votos, pero sorprendió hasta a los más crédulos y dejó muy mal parados a aquellos que en la absurda ceguera del poder, se han negado a reconocer que el país está implorando cambios y que, en general, los colombianos estamos agotados de tanta corrupción.

Odebrecht, Interbolsa, ñoños, carteles de ‘la toga’, los pañales, el cemento, y un largo etcétera que todos conocemos, han desangrado a Colombia ante los ojos de una justicia de pocas penas y poca plata devuelta. La gente está hastiada de que la quincena no alcance y, sobretodo, de esos que se enriquecen a costa de nuestros impuestos mientras el mercado no rinde.

Vivimos aterrados de la situación de Venezuela. Quiero recordar que en 1998 Hugo Chávez ganó las elecciones en una nación millonaria y petrolera, tras décadas de desigualdad, promesas incumplidas y corrupción rampante. La hoy desahuciada Venezuela, en un ataque de desespero y fobia a la política tradicional, votó por una promesa que volteó a mirar a los siempre ignorados.

20 años después vemos con tristeza y desesperanza, las consecuencias de esa mezcla macabra entre populismo y desigualdad, de venezolanos que llevaban años gritando que no soportaban más corrupción mientras los poderosos de siempre se enriquecían descaradamente.

El triunfo de la Consulta Anticorrupción es el grito poderoso de un país que está exigiendo cambios.

Con la batuta de una política juiciosa y obsesiva como lo es Claudia López, sin maquinarias, desplazamientos ni almuerzos, más de once -léase muy bien- once millones de colombianos salieron a votar. Queda López muy bien parada para las regionales de 2019 y las presidenciales de 2022, si decide no lanzarse a la alcaldía de Bogotá sino apostarle a la Casa de Nariño. Tendrá que decidir pronto y creería uno que con semejante logro se va por candidatura presidencial de una vez.

Quedan mal parados los políticos que se metieron a última hora y ahora pretenden ganar aplausos cuando no fueron capaces de entender la importancia del mensaje que venía en la consulta. La senadora Angélica Lozano, promotora de la consulta, ya ha dicho quiénes son.

Queda el Congreso con la presión política y social de sacar adelante los mandatos propuestos. Los legisladores no pueden hacerse los sordos ante semejante grito del país. Y a juzgar por los 21 proyectos radicados desde 1998 para tratar de frenar la corrupción, el Gobierno Duque tiene una tarea titánica. Apoyó -con el Centro Democrático en contra- la consulta. Ahora debe impulsar un proyecto no de ley sino de país que escuche el presente, mire al futuro y nos aísle de cualquier populismo de promesas imposibles y destino incierto.

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