Chicharrones tóxicos

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Chicharrones tóxicos

Julio 31, 2018 - 11:50 p. m. Por: Emilio Sardi

Nadie puede acusar a los tratados de libre comercio (TLC) firmados por Colombia durante la última década de haber sido exitosos. Todos han conducido a una profundización de nuestros déficits en las balanzas comerciales con las contrapartes y ninguno ha producido resultados positivos de algún importe para el país.

Al contrario, bajo su amparo se ha iniciado una cadena de litigios contra el Estado colombiano que lo obligarán en un futuro cercano a efectuar pagos monstruosos a las multinacionales que los han instaurado. Suman US$5.000 millones las primeras ocho demandas interpuestas contra Colombia ante el Ciadi, en Washington, dentro de los TLC y Acuerdos de Protección de Inversiones (API) vigentes.

Y eso que aún no juega el último API, firmado con Francia con concesiones inéditas, que el Congreso aprobó, como siempre sin discusión, y está en la Corte Constitucional.

Por eso, durante la campaña presidencial el presidente electo Iván Duque, con muy buen tino, anunció que en los próximos cuatro años no negociará ningún nuevo tratado de libre comercio. Su propósito es implementar bien o reforzar los que ya están vigentes, lo que no será fácil porque para ello deberá hacer lo que nunca se hizo cuando ellos se firmaron: estudiarlos, definir claramente el interés nacional y defenderlo.

A la luz de la expresa manifestación del Presidente electo, dejan muy mal sabor los pasos tomados por el Gobierno saliente en dos casos relacionados con tratados internacionales.

El primero concierne a la negociación que se adelanta con Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur, sobre su vinculación como Estados asociados a la Alianza del Pacífico. Aunque en la página web del Gobierno, dedicada a los TLC, hay poca información, ya se han conocido cartas públicas de productores lácteos solicitando que se exceptúe su sector de esta negociación.

Esa preocupación es compartida por todo el agro colombiano que ve su supervivencia amenazada por la vinculación de estos países. ¡Y esta devastación a cambio de nada para Colombia!

El otro surge de la solicitud de adhesión que recientemente presentó el Gobierno de Colombia ante el nuevo Cptpp (antes Transpacific Partnertship o TPP). Después de que Estados Unidos decidiera salirse de ese acuerdo, los 11 países que quedaron decidieron seguir adelante con un texto que ha sido firmado y ahora es objeto de ratificación por cada miembro.

Lo grave, en este caso, es que Colombia solicitó entrar a un acuerdo que ni siquiera negoció y cuyos términos, que no conoce, no ha analizado frente a sus posibles efectos en distintos sectores de la producción nacional y frente a nuevas barreras de acceso a tecnologías, derivadas de reglas de propiedad intelectual distintas a las pactadas en otros TLC.

El Gobierno del presidente Duque recibirá innumerables chicharrones del Gobierno saliente, muchos de ellos envenenados. Los de la Alianza Pacífico y la adhesión al Cptpp son particularmente tóxicos.

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En la inauguración del Congreso, Antanas Mockus le mostró al país la altura de su dialéctica. Evidentemente, su trasero saca la cara por él.

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El montaje en la Corte Suprema (la de los tres expresidentes involucrados en casos de soborno y venta de fallos) contra el senador Álvaro Uribe, nacido de su denuncia contra Iván Cepeda, deja una clara enseñanza: ¡nunca se meta en una ‘olla’ persiguiendo a un raponero porque le acabará yendo mal, muy mal!

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