¡Bruja!

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¡Bruja!

Octubre 29, 2018 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

Quién lo creyera. Por el mundo hoy se pasea una bruja aterradora. Como en las épocas más oscuras de la humanidad, la Bruja (sí, con mayúscula) aterroriza porque es imposible controlarla. Se salió de madre y no existe ninguna clase de arma o elemento que la detenga.

Esta semana que se celebra Halloween, está probando su poder, está midiendo sus alcances, mientras que los humanos aterrorizados, hacen todos los intentos por detenerla. Control, prohibición, represión, noticias falsas, miedo, son algunos de los métodos utilizados para detenerla. Imposible.

La libertad se desplaza por el mundo, la libertad hija de la pluralidad, nos sacó de únicos modelos, únicas verdades, únicas formas de pensar. Y hoy es la libertad lo que más asusta. Hoy es la libertad la bruja que aterroriza al mundo. Por algo Bolsonaro en el Brasil dijo que combatiría “las ideologías” mientras la información política dice que varios países empiezan a elegir gobiernos derechistas que detengan la libertad: de pensamiento, de comportamiento, de actitud, de religiones, de diversidad, de mercados. “Por eso preocupa la tendencia mundial que ha escogido a autócratas para gobernar EE.UU., Filipinas, Hungría, Polonia, Rusia y Turquía, elegidos democráticamente” (El Tiempo pag.1.2, domingo 28/10/18).

Para muchos entonces, llegó la hora de detener al monstruo. La libertad, como la bruja, como la mujer, no pueden andar sin control, deben estar supeditadas al poder patriarcal. Es hora de detener la libertad.

¿Que ha habido excesos? Sí, no se pueden negar. Es un camino largo y no lleva más de 80 años intentando caminar. La libertad engendra responsabilidad, compromiso, conciencia. La libertad genera autonomía. No sucede de la noche a la mañana pero es obvio que está asustando. Ha aterrorizado al poder que perdió el control y para éste, es inadmisible que no pueda dominar.

No debe ser casualidad que la libertad como la bruja sean femeninas. En definitiva, el cambio actual vino de la revolución femenina, cuando la mujer se atrevió a caminar sola para decirle al hombre “yo puedo, no necesito depender”. La píldora y el voto fueron sus aliados. Y esta expresión ha sido repetida en muchos escenarios, en muchos campos, en muchas modalidades.

Enfrentar al poder es lo más delicado que puede suceder porque el poder más poderoso es el poder. Ni siquiera el dinero, ni la información, ni el sexo, ni las religiones. El poder aplasta. Y contra éste, contra el poder autocrático, se enfrenta la libertad.

La libertad de pensamiento, por ejemplo, genera pánico. Atreverse a cuestionar, modificar o cambiar ‘lo de siempre’ es una amenaza. Pero esta libertad va montada en el carrito de la información. Y cada vez es más libre porque la información no se detiene. ¿Quién la regula? ¿Quién le coloca límites? Ella misma en la medida en que es consciente de su poder.

Muy posiblemente el límite está en el otro u otra. “No te haré nada que no quisiera que me hicieran a mí”. Ella misma, la libertad, tiene la responsabilidad de medir hasta dónde llega. No necesita freno externo.

La libertad con conciencia es el camino que nos humaniza. Es Halloween la fiesta de los disfraces. Para muchos la libertad es un monstruo que urge controlar o erradicar. Para otros es magia que transforma. ¡Bienvenida!

Sigue en Twitter @revolturas

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