Aumento en cultivos ilícitos y otros lunares del gobierno de Santos

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Aumento en cultivos ilícitos y otros lunares del gobierno de Santos

Julio 29, 2018 - 07:55 a. m. Por:
Redacción de El País
Juan Manuel Santos cultivos ilícitos

El programa de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos registra 77 mil familias involucradas. 42 mil están recibiendo apoyos económicos.

Agencia EFE

Los retrasos en la implementación del Acuerdo con las Farc, los problemas en el servicio de Salud, la violencia contra los líderes sociales, otros de los asuntos que no resolvió el Mandatario.

209.000 hectáreas de coca sembradas

La cifra es una especie de mancha enorme para el gobierno Santos: según los monitoreos realizados por Estados Unidos, en 2017 los cultivos ilícitos en Colombia se incrementaron en un 11 %, lo que significa que en el país habría 209.000 hectáreas de tierra sembradas con coca.

Entre 2015 y 2016 se registró uno de los incrementos más sorprendentes. El país pasó de tener 96.000 hectáreas sembradas, a 146.000; un aumento del 52 %, según los informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Simci, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Unodc.

Esta coyuntura no solo ha afectado la imagen del país ante el mundo – Colombia sigue siendo la nación que más coca produce en el planeta – sino que además debilitó la confianza del gobierno de Estados Unidos con respecto a la lucha contra las drogas. Incluso el gobierno Trump amenazó con desertificar al país, algo que el gobierno Santos alcanzó a corregir.

La causa del incremento de los cultivos de coca es, en buena parte, la interpretación por parte de algunas comunidades cocaleras del Acuerdo de Paz, que supusieron que recibirían más beneficios económicos entre más cultivos tuvieran y más sustituyeran.

Además, algunas comunidades “tienen una percepción de reducción en el riesgo asociado con la actividad ilícita debido a la suspensión de la aspersión aérea y la posibilidad de evitar la erradicación forzosa mediante bloqueos a la fuerza publica”, según se lee en un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Unodc.

En todo caso, pese a las causas, y los esfuerzos como la sustitución voluntaria y la erradicación forzada, la cifra de hectáreas sembradas con coca en el país termina configurándose como el gran fracaso del gobierno Santos, así como lo que ha venido sucediendo en el último año: la violencia contra los líderes sociales.

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Salud, corrupción, otros pendientes

Jorge Luis Yarce Tamayo, docente de derecho de la Universidad Central, reclama que una gran deuda que le deja el gobierno Santos al país es el tema la salud, que, pese a ser un derecho fundamental de los colombianos, no está garantizado.

Igualmente la lucha contra la corrupción deja varios pendientes. En opinión de Erick Behar Villegas, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Contables de la Universidad Central, el país equivocó el camino para combatir la corrupción al solicitar, por ejemplo, un crédito de $40 mil millones al BID “para solamente capacitaciones, cuando la corrupción se logra con la automatización de los procesos. Ese crédito, además, es un buen ejemplo de la falta de conciencia de este gobierno con el tema de la deuda pública, otro pendiente de Santos”.

Efectivamente, el endeudamiento del país creció de manera exorbitante.
Kenneth Burbano Villamarín, director del Observatorio Constitucional de la Libre, considera por su parte que Santos fracasó en la reforma a la justicia y la congestión judicial. “Los intentos de reformas fueron improvisados y sin participación de las bases de la justicia, de los abogados y la academia”.

La victoria del No en el Plebiscito por la Paz de octubre de 2016

Como el aumento de los cultivos ilícitos, el otro gran fracaso de Juan Manuel Santos como presidente fue la victoria del No en el Plebiscito por la Paz.

Colombia pudo observar su reacción y su desconcierto aquel domingo 2 de octubre del 2016: era la de quien no esperaba ni en el peor de las circunstancias recibir esa noticia.

El mismo Santos ha reconocido que no estaba preparado para ese escenario. Sin embargo, en medio de la crisis afloró la audacia del Presidente. Santos de inmediato promovió un acuerdo con los que votaron No para modificar el acuerdo y que el país en su mayoría se sintiera representado.

Sin embargo, pese a que el Acuerdo con las Farc siguió adelante, desde entonces el país está dividido entre quienes respaldan los que debió ceder Colombia para ponerle fin a la guerra, y los que no, un asunto determinante en las pasadas elecciones presidenciales que dieron como ganador a Iván Duque.

La polarización de hoy es otro pendiente del gobierno Santos, que no supo hacer la pedagogía suficiente para poner de acuerdo al país sobre la principal meta de su mandato.

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No se consolidó la paz territorial

Kenneth Burbano Villamarín, director del Observatorio Constitucional de la Universidad Libre, advierte que el aumento y la proliferación de distintas formas de criminalidad (bandas criminales, minería ilegal, narcotráfico) a lo que se suma la inseguridad por la delincuencia común, fue una problemática que el actual gobierno no conjuró. Es decir: la llamada paz territorial.

Temistoclés Machado

Temístocles Machado, líder social de Buenaventura asesinado.

Elizabeth Otálvaro

Y es que, según los datos de la Fundación Paz y Reconciliación, pese a la baja en los homicidios a nivel nacional, tras la firma del Acuerdo de Paz el 24 de noviembre de 2016 han asesinado a 159 líderes sociales; uno cada tres días. Los asesinatos bajaron en todo el país, pero de otro lado la muertes selectivas se incrementaron.

Para Vicente Torrijos, profesor emérito de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, justamente el factor más negativo que le puede transmitir al actual gobierno al nuevo es, paradójicamente, la violencia.
“El posconflicto es la continuidad del conflicto, solo que con otra facetas. Se multiplicaron los factores de violencia, los actores armados, los escenarios de conflicto. Ni siquiera podemos estar confiados de que las Farc se estén comportando de manera transparente y el caso Santrich es una muestra de eso”.

En ese sentido la gran tarea incumplida de Juan Manuel Santos fue llegar – con las Fuerzas Militares pero también con el resto del Estado – a todas las zonas que dejaron las Farc tras la paz para evitar el surgimiento de nuevos grupos delincuenciales y prevenir el crecimiento de las disidencias, como, por citar un par de casos, Tumaco y el Catatumbo.

De hecho la Defensoría del Pueblo ha registrado entre enero y junio del 2018 un total de 55 eventos de desplazamiento masivo que han afectado a 17.825 personas (5262 familias), en Norte de Santander, Antioquia, Córdoba, Chocó, Valle, Cauca, Nariño, Risaralda, Guaviare, Arauca y Meta.

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