Así es la crisis que dejó a liberales y conservadores del Valle sin cupo en el Senado

Gracias por hacer parte de El País.

Queremos que sigas disfrutando de los mejores contenidos.

¿Aún no tienes suscripción digital con El País?

Suscríbete aquí

¿Ya eres un suscriptor digital de El País?

INICIA SESIÓN

Así es la crisis que dejó a liberales y conservadores del Valle sin cupo en el Senado

Marzo 18, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Judith Gómez Colley  / Editora de Poder
Édinson Delgado Mauricio Delgado

Édinson Delgado (Liberal) y Mauricio Delgado (Conservador), dos senadores vallecaucanos que perdieron su curul.

Archivo de El País

Los partidos Conservador y Liberal, que hasta finales de la década de los años 80 fueron los grandes electores en el Valle del Cauca, e incluso se dieron el lujo de tener hasta cuatro y cinco senadores cada colectividad, hoy viven su peor momento.

Los pobres resultados en las elecciones del pasado domingo, donde ninguna de las dos colectividades pudo conservar la curul que tenía en el Senado, dejaron al descubierto la grave crisis que se vive en el interior de las mismas, que aunque no es nueva, se acentuó en estos comicios.

Pese a que muchos de sus dirigentes reconocen las divisiones internas y se dan golpes de pecho, los que tenían que ver con la contienda niegan tener responsabilidad en la debacle y se la atribuyen a otros factores.

Lea también: 'Estos son los 'delfines' que llegarán al nuevo Congreso'.

Hoy el panorama, de cara a las próximas elecciones locales y regionales, luce sombrío para liberales y conservadores, donde algunos sectores piden, a gritos, un revolcón y nuevos liderazgos para tratar de recuperar los espacios perdidos.

Los conservadores

El Partido Conservador vivió sus mejores épocas hasta antes de la Constitución de 1991 -que propició la creación de nuevas colectividades políticas-, cuando en el Valle había tres grandes vertientes, con líderes representativos -Rodrigo Lloreda Caicedo, Humberto González Narváez y Carlos Holguín Sardi-, y otros grupos que, pese a las diferencias, lograban unidad al armar las listas al Congreso de la República, lo que no sucede hoy.

En esas épocas, los azules lograron tener cuatro senadores y hasta cuatro representantes y también se dio el lujo de ganar unas elecciones en el Valle, de gran tradición liberal.

Tras la promulgación de la Constitución de 1991, que según dirigentes políticos debilitó la estructura de los partidos, también llegaría -en el 2003- un cambio en el sistema electoral con el voto preferente.

Y es que con esos cambios, aseguran algunos líderes conservadores, comenzó el desdibujamiento del partido, pues muchos miembros se olvidaron de las ideas y la filosofía de la colectividad y privilegiaron sus intereses personales.

El exsenador Francisco Murgueítio dice que en el Valle desde hace muchos años priman intereses personales más que de partido. “Estamos recogiendo lo que se sembró, personalismos, amiguismos, roscas familiares, eso es el resultado de lo que está pasando”.

Con ese pensamiento coincide el exconcejal Milton Castrillón, quien hace más de cuatro años abandonó las toldas azules y ahora milita en Cambio Radical. “El Partido Conservador entró en crisis cuando se empieza a organizar como familia y no como partido. Carlos Holguín Sardi acaba con su grupo y la colectividad al imponer a su hijo Carlos José. Ubéimar Delgado impuso a la familia Delgado y así otros. No se construyó partido. Eso trajo consecuencias grandes, entre ellas la del domingo”.

Lea también: 'Las nuevas caras del Valle que llegan al Congreso'.

A eso se suma la falta de figuras representativas como las que hubo en el pasado. Hoy se carece de liderazgo.

El exsenador Germán Villegas, pese a que sostiene que no es momento de hacer juicios de responsabilidades, cree que la pérdida de la curul al Senado radica fundamentalmente en la división del partido y “a las pujas intestinas” que hay en el mismo.

Villegas, al igual que otros dirigentes, agrega otro elemento a la crisis, que no solo afecta a los azules, sino a otras formaciones: la ‘pesca’ de votos que hacen en el Valle candidatos oriundos de otras regiones.

Fenómeno con el que también coincide Castrillón, quien explica que eso se debe a que no hay disciplina de los conservadores, que hacen alianzas con candidatos de otras zonas, especialmente concejales y diputados, en las cuales hay otros intereses.


El representante Heriberto Sanabria considera que el partido no es coherente “porque muchos dirigentes y líderes tienen la ideología en el estómago y no en la cabeza”.

Y las cifras parecen dar la razón a los tres políticos. De los 135.901 votos que sacó la lista conservadora al Senado en el Valle, 52.000 sufragios se los llevaron políticos foráneos.

El exgobernador del Valle Ubéimar Delgado reconoce que la colectividad está dividida, pero asegura que las empresas familiares se dan en todo el país y añade otro elemento: la migración de líderes, incluidos concejales, diputados y alcaldes a otros partidos a cambio de mermelada y otras prebendas, como sucedió en estas elecciones, donde muchos apoyaron a aspirantes de la U, lo que debilitó la lista de los azules.

Sin embargo, el exmandatario dice que el directo culpable de que no haya hoy senador es “quien manipuló los formularios E14 e hizo el fraude quitando votos al candidato y senador Mauricio Delgado”.
El senador mantiene una disputa por 300 votos con Heriberto Sanabria, quien rechazó los señalamientos y también mostró pruebas de alteraciones del E14 a favor de Delgado.

A todo lo anterior se agrega que en los últimos años, además de Castrillón, Christian Garcés, Albeiro Echeverry y los hermanos Varela, entre otros, se fueron del conservatismo con sus votos a otros partidos.

Los liberales

El Partido Liberal, que también vivió momentos de gloria en la década de los años 70 y 80, cuando llegó a tener cinco senadores y había figuras como Carlos Holmes Trujillo Miranda, Gustavo Balcázar Monzón, Marino Renjifo, entre otros, también empezó a decaer a principios de la década de los 90.

“El partido se empezó a diluir con la Constitución de 1991, que permitió crear nuevos partidos, y con el voto preferente. Todo eso generó como consecuencia una crisis”, explica el excongresista José Arlen Carvajal.
La roja fue la colectividad más afectada con la creación de nuevos movimientos. Nacieron el Partido de la U, Cambio Radical, MPU y otros que se nutrieron de políticos liberales.

De hecho, hoy cinco senadores electos, oriundos del Valle, son de origen liberal: Roy Barreras, Roosevelt Rodríguez y José Ritter López, del Partido de la U; Carlos Fernando Motoa y Carlos Abraham Jiménez, de Cambio Radical.

Carvajal agrega que la crisis en su partido y en el conservador es producto de la nueva política que se hace más con plata que con ideas y que se derivó del voto preferente.

“Esa figura hace que senadores de otras regiones vengan al Valle y se lleven los votos. Tuvimos una gran votación en Cámara, pero no en Senado, debido a que muchos candidatos a representantes acompañaron a aspirantes de otras regiones”, indica.

La plancha liberal al Senado en el Valle obtuvo 160.529 votos, de los cuales 89.584 fueron para aspirantes de otros departamentos.

El senador liberal Édinson Delgado, quien no resultó elegido, considera que no hubo unidad ni filosofía de partido para tratar de conservar la curul. “Eso implicó que en estas elecciones se apoyarán candidatos de fuera, lo que se ve en los resultados. No se apoyó a los candidatos al Senado del Valle. Eso tendrá consecuencias para la Alcaldía de Cali y la Gobernación”, explica.

Lea también: 'Estos son los 102 nuevos senadores y los 13 representantes a la Cámara por el Valle'.

El excongresista Roberto Ortiz dice que el fracaso se debe a que muchos aspirantes a Cámara y otros políticos buscan senadores foráneos para apoyarlos. “La política se ha vuelto cuánto me das por tantos votos que te pongo”.

Para el excongresista Rafael Palau, en el liberalismo hay un eclipse en los líderes, no hay una figura que aglutine la colectividad, que se volvió de familias, donde unas trabajan contra otras.

“Cada uno trabaja por los intereses de familia y no por los del partido. Eso no es solo acá. Se perdió la ideología del partido. Falta un líder respetable, pero no aparece en el panorama. Por eso es difícil unificar a los liberales”, agrega Palau, quien además explica que tampoco hay disciplina desde las directivas nacionales, que ni miran a las regiones.

No en vano en el Valle hay catorce grupos liberales que trabajan cada uno por su cuenta. Además, hay ejemplos claros de clanes familiares, como los de los Chicango, los Arroyave, los Rojas, entre otros.

Y el exrepresentante Jorge Homero Giraldo remata al ratificar que el liberalismo en el Valle no es cohesionado y que es muy complicado poner de acuerdo a tantos grupos que trabajan para ellos.

Rojos, por el cambio

El excongresista José Arlen Carvajal cree que para superar la crisis de los partidos se debe hacer una gran reforma política que acabe con el voto preferente y terminar con la circunscripción nacional del Senado, que se deje solo una pequeña para senadores que tengan el país en la cabeza y formación de Estado.

Asimismo, considera que los departamentos deben volver a la circunscripción regional para Senado para acabar con la compra de votos.

Para el dirigente Jorge Homero Giraldo los liberales tienen que unificarse alrededor de un mandato proveniente de sus directivas nacionales y mientras eso no ocurra, la colectividad seguirá acéfala y cada movimiento por su lado.

Las salidas para los azules

Para el exsenador conservador Germán Villegas, el partido debe trabajar para ser otra vez alternativa de poder y volver a tener espacios en la Alcaldía de Cali y la Gobernación. “Hay que hacer la tarea. A nivel nacional estamos sin orientación”.

El exsenador Francisco Murgueitio cree ya hay que pasar la página, dar un giro, volver a empezar de cero y enfilar baterías para las elecciones locales. “Fijar metas y que estén todos juntos, porque, de lo contrario, no servirá para nada. No se puede seguir con el invidualismo”.

Agrega que se necesitan grandes dosis de sentido crítico interno, generosidad y grandeza, que no se han tenido, y luego plantear una nueva organización del partido, que no va a ser fácil, por la pérdida de espacio.

El actual representante a la Cámara Heriberto Sanabria considera que la colectividad debe actualizar, contextualizar y modernizar su ideología de conservatismo del Siglo XXI.

“El partido tiene que ser incluyente, tener mecanismos de participación de democracia interna. Si no hay eso, los líderes se van. Además, tomar decisiones internas democráticas, sin excluir ni señalar”.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad