Así es como los jíbaros le hacen el quite a la Ley para vender drogas en colegios y universidades

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Así es como los jíbaros le hacen el quite a la Ley para vender drogas en colegios y universidades

Septiembre 09, 2018 - 08:00 a.m. Por:
Andrés Felipe Carmona Barrero / Reportero de El País
Drogas en Cali

El paquete del lado izquierdo, incautado a la banda ‘Los Azules’, tiene menos de la dosis mínima permitida. El ‘Blunt’ del costado derecho, cada uno con dos cigarrillos, pesa 1,6 gramos. Un ‘jíbaro’ que sea sorprendido con 19 de estos paquetes tiene en su poder menos de los 20 gramos de la dosis mínima.

El País

Un ‘jíbaro’ en las calles de Cali tiene muchas formas de evadir los controles de las autoridades para hacerle el quite a la incautación de la ‘mercancía’ que tiene para la venta. La mayoría de veces porta marihuana, cocaína y basuco en diferentes presentaciones para facilitar su transporte.

Para dimensionar el microtráfico que se mueve en la ciudad basta con intentar memorizar estos datos: la Sijín tiene identificados 140 expendios de drogas, de los cuales la Comuna 9 concentra 26, siendo el barrio Sucre el más afectado.

En al menos diez entornos escolares de la ciudad habría expendios de droga. En muchos de estos, muy seguramente, los vendedores camuflan las sustancias en las partes íntimas para no ser sorprendidos por los uniformados de los 297 cuadrantes que tiene la Policía en Cali. La Fiscalía este año ha desarticulado 15 bandas que vendían drogas en alrededores de colegios. 155 personas han sido detenidas.

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También la droga la pueden estar guardando debajo de materas, en árboles o en muros de parques, de conjuntos residenciales o de casas. En contados casos, identificados por fiscales de Cali, los expendedores simulan practicar alguna actividad deportiva para vender la droga en ciertos horarios. Otra forma: una persona puede estar comercializando los cigarrillos de marihuana en paquetes de diez (ver foto anexa abajo), cada dosis podría pesar un gramo.

La delincuencia sabe por qué puede venderlo así sin ser penalizado: si un policía lo llega a sorprender con esta bolsa no le podría incautar la droga porque los diez cigarrillos suman diez gramos y la dosis personal permitida es hasta 20 gramos de cannabis. El traficante de drogas ha logrado su objetivo: distribuir la sustancia sin ir a la cárcel.

Así, por ejemplo, actuaban los 14 ‘jíbaros’ (de 17 detenidos) de la banda de ‘Los Azules’, que esta semana fue desarticulada por las autoridades en Cali y que delinquía en alrededores de colegios en los barrios Pampalinda y El Lido, sur de la ciudad. Esta organización ilegal vendía a diario, en promedio, 3500 dosis de diferentes drogas que les representaba ingresos mensuales superiores a $250 millones.

Modalidades como la que utilizaba esta red de microtráfico es la que busca erradicar el presidente Iván Duque con el decreto, que pronto será sancionado, que faculta a la Policía Nacional para decomisar cualquier dosis de droga que una persona esté fumando o esnifando en alguna calle. La persona que sea sorprendida con cualquier cantidad de droga deberá sustentar que es adicto para que así le devuelvan lo decomisado.

Hernando González, líder de cobertura de los 27 colegios de la Arquidiócesis de Cali y quien está de acuerdo con la normativa que está próxima a salir, hace serias denuncias de la forma en la que se estarían utilizando a estudiantes de colegios para promocionar la compra de drogas en entornos escolares en Cali.

“Tanto en colegios públicos como privados están induciendo a los niños y jóvenes para que ofrezcan dentro de las instituciones estas sustancias (marihuana, cocaína) y algunas pepas (éxtasis), las cuales traen consecuencias gravísimas. A los estudiantes les regalan las dosis afuera de los colegios y ahí estos niños se meten en ese mundo”, afirma González.

Esas dosis que se venden afuera o muy cerca de muchos colegios de la ciudad, denunciadas por el líder de la Arquidiócesis, se venden a través de expendios móviles que no son más que un grupo de ‘jíbaros’, que hacen parte de una banda, cada uno portando la dosis mínima de la droga.

Por ejemplo, si de marihuana son 20 gramos, la bolsa de cocaína no puede sobrepasar el gramo. Cuando se acaba la droga, van hasta el expendio fijo y se reabastecen de marihuana, basuco, cocaína, pastillas de éxtasis, etcétera.

Así lo explica una fuente de la Sijín de la Policía de Cali que participó, durante más de un año, en la investigación contra la banda ‘Los Azules’.
“La marihuana, por ejemplo, tiene muchas presentaciones y la venden desde $2000, que es la barata, hasta $5000 que vale un paquete con dos ‘blunts’ (ver foto de abajo), como se le llama a los cigarrillos de esta droga que vienen de diferentes aromas en un papel de color café”, cuenta la fuente.

Las comunas con más concentración de consumo y venta de estupefacientes en zonas de injerencia de colegios o centros de educación superior son las 16, 11, 12, 8, 9, 6, 5 y 4, como lo muestra un mapa de calor (ver anexo) que está en manos de las autoridades y que fue construido a partir de denuncias recepcionadas en la línea de emergencia 123 de la Policía de Cali, como lo conoció en exclusiva El País.

“El top de zonas con mayor número de llamadas de emergencia hechas por la ciudadanía, reportando consumo o venta de drogas, dio como ubicación espacios que están a 100 o 500 metros de colegios o parques. Posterior a esta información recopilada, se hizo un análisis de 25 zonas críticas que arrojó una correlación de ventas de narcóticos y presencia de personas con casa por cárcel”, explica una fuente que conoció el proceso de elaboración del mapa.

Añade que hay comunas sin densidad de narcóticos cerca a equipamientos educativos, como la Comuna 22, “lo que muestra es que si las personas no hacen llamados de manera frecuente para reportar el consumo o venta de drogas, pues la intensidad reflejada es baja o nula, a diferencia del Oriente, donde la denuncia es alta”.

Un negocio ‘invisible’ de drogas

En la capital del Valle también hay otras artimañas que son ‘invisibles’ y que están presentes en colegios privados de élite, universidades o institutos de educación superior de la ciudad para llevarle drogas a los jóvenes.

El tráfico de alucinógenos es soterrado en un expendio que se mueve a través de WhatsApp y en el que se concretan pedidos de cualquier tipo de droga, desde la dosis de marihuana regular o fina, pasando por pastillas de éxtasis, hasta metanfetaminas o cartones de LSD, una droga psicodélica de ácido lisérgico. También 2CB, conocida como cocaína rosada.

Una fuente que conoce la venta de este tipo de estupefacientes dice que las personas que comercializan las sustancias por este medio hacen parte de un círculo muy estrecho de ‘dealers’ que se conocen y que frecuentan rumbas electrónicas y toques de esta música en otras ciudades o en las afueras de Cali.

La regla principal de todo primer comprador es que previamente lo haya recomendado alguien conocido ante el expendedor, quien es finalmente el que da luz verde o roja para aceptar o no el nuevo cliente.

Este es el caso de un antiguo estudiante de administración de empresas de una reconocida universidad de Cali, que actualmente es un vendedor de drogas a través de WhatsApp. Él mismo, en su moto, entrega los pedidos a universitarios, estudiantes, o cualquier persona recomendada.

“Él tiene hasta foto de perfil personal porque el que tiene su número es por autorización previa que el hombre dio, porque antes de uno dar el celular a otra persona hay que preguntarle si te acepta o no. Si vos le escribís o lo llamás como cualquier persona no te va a copiar y te va a decir que quién te dio el número”, dice la fuente.

Al ser consultado por este tipo de ventas, un investigador de la Fiscalía dice que hay en marcha dos procesos contra bandas que distribuyen drogas por WhatsApp a jóvenes de universidades privadas de Cali.

“Manejan mucho el domicilio y se comunican con claves o códigos. Por ejemplo, no dicen que despachan cinco pastillas de éxtasis, sino que mandan cinco pilas Triple A. Si es marihuana, afirman que envían cinco moños de regalo”, relata la fuente de la Fiscalía.

Los pedidos se entregan no solo en motos, los miembros de bandas de este tipo se movilizaban también en carros de alta gama, como en su momento lo hacían ‘Los Sintéticos’ y ‘Los del Río’, dos bandas desarticuladas y que comercializaban drogas por WhatsApp.

Infografía: ubicación de colegios y centros universitarios Vs. venta y consumo de drogas en Cali
Testimonio 

Desde una cafetería en una universidad reconocida en el sector de Pance, un joven cuenta que en este lugar la droga no es visible ni hay entornos de consumo a simple vista, todo es por WhatsApp.

”Acá la gente ya sabe a quién pedirle la droga, es un voz a voz entre los estudiantes. Claro que el vendedor de drogas por este medio no tiene solo clientes de universidades, él maneja todo tipo de ventas”.

Cada vendedor se surte de un mayorista que es ‘invisible’, nadie se conoce.

“Puede que las pepas le salgan a $6000 cada una; un cartón de LSD a $20.000; 1 gramo del cristal de la anfetamina MDMA, conocido como ‘Molly’, a $40.000, mientras que en el mercado vale $120.000”, puntualiza.

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allanamientos contra el microtráfico van este año en Cali.
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expendios fijos han sido desmantelados.
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pastillas sintéticas se han incautado este 2018 en Cali.

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