Alejandro Eder explica su apuesta para llegar a la Alcaldía de Cali

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Alejandro Eder explica su apuesta para llegar a la Alcaldía de Cali

Septiembre 23, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz / reportera de El País  
Alejandro Eder, candidato a la Alcaldía de Cali.

Alejandro Eder, candidato a la Alcaldía de Cali.

Jorge Orozco / El País

Tiene 42 años. Es caleño. Casado. Alto Consejero de la Presidencia para la Reintegración en el Gobierno de Álvaro Uribe. Negociador en la fase exploratoria de los diálogos de paz entre las Farc y el Gobierno de Juan Manuel Santos.

Alejandro Eder Garcés lleva la mitad de su vida trabajando en distintas iniciativas sociales que conduzcan a la paz, pero dice que ese es un trabajo por convicción, donde él no figura y que es normal que “nadie tenga que saberlo”.

Con la misma facilidad con la que se pasa de un dedo a otro la argolla que lo une en símbolo de matrimonio con la exreina de belleza Taliana Vargas, explica los problemas de movilidad, de suministro de agua, de homicidios y drogadicción que enfrenta la capital del Valle del Cauca.

Cuenta que desde hace cuatro años está estudiando los conflictos sociales de Cali y asegura estar listo para enfrentarse a cualquier rival en la contienda electoral de octubre de 2019, cuando se elegirá el nuevo mandatario de los caleños.

Las campañas políticas tienden a ser una guerra. En Cali, por ejemplo, es la lucha entre el candidato de los ricos y el de los pobres. ¿Cómo se va a enfrentar a esa situación?

Aspiro ser el candidato de la unidad. Aquí tenemos que sobrepasar las divisiones y la polarización porque este problema no es solo en Cali sino en todo el país, donde se habla del candidato de izquierda y de derecha, o el de Petro y el de Uribe, o del rico y del pobre, pero tenemos que sobrepasar esas divisiones. La clase política tradicional lo que trata es de implementar una estrategia de poder enfocada en la polarización, entonces ponen a pelear al electorado por una cantidad de cosas que al final del día son irrelevantes.

No podemos preocuparnos en este momento por cuál es la ideología o el origen social de la persona, por encima de si está preparada para ser alcalde, con ética, que está lista para hacer un Gobierno correcto, con buen manejo de los recursos; que si es una persona que tiene la capacidad y el prestigio para volver a lanzar a Cali hacia la posición que debe tener en Colombia, que es volver a ser la primera ciudad de Colombia.

Dice que va por firmas, pero ya lo relacionan con el Centro Democrático. ¿Qué tan cerca está del uribismo?

Soy un candidato independiente. Me voy a lanzar por firmas y tengo tres reglas sencillas: primero, una política limpia de una manera distinta, tanto para llegar como para gobernar. Segundo, con excelencia técnica, y tercero, quienes compartan estos principios podrán acompañar nuestro proyecto, pero lo que va a estar siempre por delante es el bien común de todos los caleños.

Lea además: Arrancó la campaña del 2019: estos son los candidatos a Alcaldía de Cali y Gobernación del Valle

La campaña aún no arranca, sin embargo en redes sociales sí empezó la guerra sucia. A usted, por ejemplo, le achacan la contaminación que generan los ingenios por la quema de la caña...

Creo que hay personas que lo que buscan es aspirar al poder con una estrategia de polarizar, de generar divisiones por donde puedan. Yo, como le decía, le he dedicado mi vida al servicio público; entiendo que a algunos les preocupe la candidatura de una persona que es verdaderamente independiente y capaz y esa guerra sucia no me quita el sueño.

¿Qué tanto va a pesar en esta campaña su esposa Taliana, que es una figura reconocida y muy querida?

Digamos que lo más importante es que mi esposa me apoya y eso es fundamental para dar este paso, porque esta es una decisión de vida, es algo que toca a toda la familia, no solo a mi esposa, sino a mi hija. ‘Tali’ está embarazada y los dos estamos muy contentos, los dos tenemos una gran vocación de servicio y la mejor manera es demostrando que se puede prestar un servicio público sincero, capaz, honesto.

Hace cuatro años Maurice Armitage se lanzó como candidato independiente, pero al final fueron muchos los partidos que se sumaron a su campaña. ¿Usted va a poner un filtro?

Aspiro a llegar con el apoyo de los caleños. Como decía, si hay personas que me quieren apoyar, bien, pero si están dispuestas a cumplir con las reglas planteadas. Aquí será bienvenido quien quiera cambiar a Cali desde una nueva forma de hacer política, de gobernar, que sea honesta, con excelencia técnica y con un único objetivo: el bienestar de los caleños.

En Cali se ha hecho de todo para combatir los homicidios. ¿Usted cree que puede encontrar la fórmula mágica para reducirlos a los niveles de otras ciudades?

No hay una fórmula mágica, pero lo mínimo que debería tener Cali es una política de seguridad. Ahora tiene un accionar más coordinado y eso hay que reconocérselo al Alcalde actual. Hay avances importantes, pero creo que en Cali —a través de profundizar políticas sociales que atiendan los problemas de los niños y los jóvenes, acompañados de un mejor manejo de la autoridad para disminuir la violencia que no solo son homicidios, sino hurtos en personas, a viviendas, etcétera— debe haber una combinación de elementos: autoridad con acompañamiento social, una estrategia clara, medible y algo que sea de suficiente larga visión para en verdad ver cambios. Tenemos que pellizcarnos y darnos cuenta de que los problemas que tenemos son tan complejos que no se resuelven en seis meses, muchos de ellos sí se pueden comenzar a organizar a corto plazo, pero tenemos que plantear soluciones de mediano y largo plazo.

¿Pero en realidad cree que es porque no nos hemos pellizcado?

Se debe a que el poder público no ha estado bien gestionado. Estamos saliendo de 20 o 30 años de un rezago en el mal manejo de lo público, eso se debe a temas de corrupción, a la situación tan compleja que sufrió la ciudad por el narcotráfico y la violencia de los grupos armados ilegales. Creo que en las últimas dos alcaldías se ha avanzado en recuperar lo público, sobre todo en las finanzas y en ir construyendo un equipo más técnico, pero todavía falta camino por andar. Lo público se tiene que manejar con un criterio técnico. A mí me dicen: ah, pero usted está dejando a los políticos por fuera. No es que se estén quedando por fuera, es que la motivación principal a la hora de diseñar e implementar una política debe ser con criterio técnico, cuál es el problema, cómo es la mejor manera de resolverlo; pero el problema es que nos acostumbramos a que lo público no funciona y eso pasa por dos razones: quienes han manejado lo público no tienen un interés público sino personal o partidista o porque ha habido personas que tienen toda la buena intención de hacerlo bien, pero no han sabido rodearse para tener los expertos para cada tema.

¿Usted ya tiene sus expertos o es muy prematuro decirlo?

Le digo una cosa, no estoy improvisando. El grueso de mi experiencia profesional es en lo público. Muchas personas dicen ‘el empresario Alejandro Eder’, yo no soy empresario, soy un servidor público; si ustedes leen mi hoja de vida, verán que está dedicada al servicio público y filantrópico.

En últimas, no va a dar nombres...

En este momento estoy caminando la ciudad, escuchando. Estoy conociendo personas. Es que ese es otro tema que está mal en nuestra democracia. Cali es una ciudad muy amplia, hay miles de expertos de los distintos temas, pero cada que llega un político o una persona a la Alcaldía, llega como si fuera el dueño de la verdad, entonces, por eso tenemos que buscar que el próximo Alcalde de Cali sea una persona que una a la ciudadanía y no que la polarice. Tengan mucho cuidado con los candidatos que usan como estrategia de poder la polarización porque esas personas no van a la Alcaldía para hacer de Cali una mejor ciudad.

Pero con ese discurso de convocar a la unidad, de una política distinta, de no ser ni de derecha ni de izquierda, ¿no teme que lo vean como un tibio, como a Sergio Fajardo?

Creo que a los políticos tradicionales les gusta usar ese término de tibio porque lo peor que les puede pasar es alguien que llegue al poder a hacer las cosas bien, porque una vez nos vayamos por ese camino, este país cambia. Nosotros estamos muy cerca a eso. Sergio Fajardo ganó en Cali, en la Consulta Anticorrupción votaron 600.000 personas sin servirles un tamal, sin comprar un voto, sin ningún evento de difusión, sin sacar propaganda. Ese día se pararon de la cama, nadie les puso bus y todos fuimos a votar. Entonces, la ciudad está lista para un cambio. Cuando pasó la Consulta me llamaron y me dijeron: vos qué pensás de la Consulta y yo dije: fue un ejercicio muy importante para que alrededor de 12 millones le dijéramos a los corruptos que ya es suficiente, pero que le pedía a la ciudadanía que no nos olvidemos que cada elección debe ser una consulta anticorrupción. No podemos seguir votando por las mismas personas y esperar un cambio. Para responder tu pregunta, no creo que eso sea ser un tibio.

Los resultados en las últimas elecciones, como usted lo dice, han favorecido a la Alianza Verde, pero Jorge Iván Ospina es el presidente de esa colectividad y parece que quiere repetir en la Alcaldía, ¿lo ve a él como su rival directo?

Creo que los caleños queremos gobernantes serios, que no sean cuestionables éticamente, que sean personas de unidad, que no contribuyan más a la polarización. Voy a ser ese candidato. Es la candidatura que pienso construir y pienso hacerlo de manera independiente a través de firmas; estoy listo para enfrentarme, a partir de esos principios, con cualquier rival.

Usted es una de las personas que logró el acercamiento entre las Farc y el Gobierno de Santos, ¿cómo ve ahora la implementación de la Paz?

“Hay elementos que han podido quedar mejor negociados. Las Farc han debido entregar todos los menores que tenían. Solo entregaron cien niños de los dos mil que sabíamos que tenían en 2014. Lo segundo, creo que fueron muy generosos con el tema de la justicia. Tenían que haber pasado primero por la Jurisdicción Especial antes de asumir cargos en corporaciones públicas.

Las Farc fueron arrogantes al insistir en que sus comandan- tes visibles los representaran en política, por eso recibieron tanto rechazo en las urnas.

Pero el cambio en el país es palpable, la violencia bajó notablemente, ya no estamos frente al terrorismo persistente. Sí hay problemas por resolver, pero el mejor camino que tiene Colombia y el Gobierno es implementar el Acuerdo como quedó”.

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