¿Adicto a sus redes sociales?, las recomendaciones para desconectarse de vez en cuando

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¿Adicto a sus redes sociales?, las recomendaciones para desconectarse de vez en cuando

Agosto 23, 2018 - 11:50 p.m. Por:
Redacción de El País 
Redes sociales adicción

Según los psicólogos, quienes terminan con dependencia a las redes sociales se caracterizan por una baja autoestima.

Archivo El País

Cuando alguien recibe un ‘Me gusta’ por una foto o comentario suyo en las redes sociales, este simple acto desencadena un sistema de recompensa en su cerebro, a través del cual se reciben descargas de dopamina, el neurotransmisor que produce las sensaciones de placer.

Entre más fotos, comentarios y mensajes publique, ganando más ‘likes’, entonces la persona sentirá mayor placer y satisfacción consigo misma. Es así como muchos comienzan a dedicar cada vez más tiempo a usar las redes sociales y lo que parecía una forma práctica de comunicación, puede llegar a convertirse en una adicción que interfiere en cada momento de la vida.

La causa de esta dependencia, según María Eugenia Villalobos, psicóloga y profesora titular del Instituto de Psicología de la Universidad del Valle, “no es que por sí mismas las redes sociales sean adictivas. Sino que generalmente su uso conlleva a que se calme la angustia de la soledad, ya que al estar conectada virtualmente, la persona se siente en compañía.

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Esta sensación motiva la continuidad del uso, dando lugar a comportamientos compulsivos respecto a un aparato que propicia la comunicación, puesto que se puede acceder en cualquier momento y en todas partes a las redes sociales”, explica.

Asimismo, para Leopoldo Muñoz Cuartas, psicólogo y profesor del Programa de Psicología de la Universidad Santiago de Cali, “existe una necesidad de reconocimiento social-afectivo, que por algunas razones culturales se nos ha dificultado satisfacer y hemos encontrado en las redes sociales, en los dispositivos móviles, facilidades para satisfacerlas”, asegura.


Muñoz también agrega que otra razón para caer en esta adicción es la relación que logran establecer las redes sociales con la percepción que tiene la persona de sí misma. Al respecto, comenta que “al estar inmersos en ellas encontramos una manera fácil de relacionarnos con otros y ser reconocidos, llevando al aumento de amigos que en buena forma acrecientan lo denominado por muchos como autoestima”.

Efectos en la vida práctica

El uso descontrolado de las redes sociales puede tener costos a nivel psicológico, generando múltiples inconvenientes en la vida práctica. Puesto que, al estar más inmersos en esa realidad virtual, las personas terminan es ‘desconectándose’ de su realidad más inmediata. Entonces, suceden fenómenos que hoy son cotidianos, pero que no por eso dejan de ser evidencia del problema de dependencia.

Peatones que no miran el camino, sino a sus celulares inteligentes. Padres e hijos que no comparten tiempo en el hogar, puesto que tanto unos como otros permanecen conectados a sus computadores, tablets y dispositivos móviles. Relaciones de amor y amistad que empiezan por un chat y terminan con un bloqueo de cuenta. Personas que salen de vacaciones, pero sus trabajos los persiguen a cualquier hora del día y en cualquier lugar del mundo.

Y lo más sintomático de esta situación es que cuando las personas optan por controlar su dependencia a las redes sociales pueden llegar a sufrir síndrome de abstinencia. En este sentido, para la psicóloga Villalobos, “las adicciones actúan bajo la activación de un sistema de recompensa del cerebro. Cuando se ven interrumpidas, esto da lugar a desórdenes emocionales”, entre ellos la depresión y la ansiedad.

Al respecto, para el psicólogo Muñoz, “cuando las redes sociales pasan a manejar a la persona, se producen los mismos síntomas que en cualquier adicción, los cuales causan reacciones fisiológicas y psicológicas, como hiperventilación, desespero y estados elevados de angustia que pueden conducir a una depresión extrema”.

Esta dependencia causa otros efectos, también a nivel psicosocial. Uno de ellos, según Muñoz, es la pérdida de autonomía, “pues en muchas ocasiones, para poder pertenecer a grupos virtuales de las redes sociales, nos tenemos que despojar de nuestros propios criterios, muchos acceden fácilmente a condicionamientos por el fuerte deseo de pertenecer a estos grupos”, expresa.

Cómo regular el uso de las redes

Los especialistas están de acuerdo en que el problema de fondo no son las redes sociales, sino su uso excesivo. “Es necesario saber que las redes sociales no son adictivas por sí mismas. Para comprender estos comportamientos compulsivos frente al uso, es necesario saber qué es lo que cada persona está buscando en ellas”, argumenta Villalobos.

“Para muchas personas todo depende de un manejo o control del tiempo de inmersión en las redes”, afirma Muñoz. Pero en los casos donde ya no se puede lograr ese control, hay que recurrir a los profesionales especializados en estos temas para buscarle una salida a esta situación.

Para Ana María Constaín, psicóloga especializada en terapia gestalt, “ya que las redes sociales se median a través de dispositivos electrónicos, esto tiende a hacer perder la proximidad entre las personas, algo muy importante para el desarrollo psicológico, porque no solo somos mente, sino cuerpo y hay una parte del contacto físico y de proximidad que no se puede reemplazar”, expresa.

A pesar de esto, algunas personas agobiadas por la constante interferencia de las redes en su vida cotidiana deciden desconectarse por temporadas breves. Sin embargo, para Muñoz, “antes de hablar de desconectarse, es mejor hablar de regularse, pues uno no puede estar completamente aislado de la sociedad. El regularse implica una selección de mensajes, de personas y acciones en los cuales hay que tener un control rígido y cotidiano de toda la actividad virtual. El camino es no permitir que dichas situaciones lo manejen a uno”, concluye.

Desconectar a los niños

El efecto de exponer los niños a las redes sociales, según la psicóloga Villalobos, es que “no vitalizan, mantienen al niño en la pasividad, pues solo se sienten cómodos si la imagen y la comunicación virtual los entretiene, generándoles dificultades en el manejo y dominio corpóreo, por lo tanto en su salud, los niños que dependen de las redes se tornan hiperactivos, dado que no logran descubrirse a sí mismos, ni tener el control y dominio de su cuerpo”. De igual forma, para Constaín, “los niños como usuarios de las redes corren el riesgo de enfrentarse con situaciones que no pueden controlar” y ser víctimas de malas prácticas de otros usuarios.

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