Mitos y realidades sobre las vacunas

Mitos y realidades sobre las vacunas

Septiembre 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Mitos y realidades sobre las vacunas

El médico Pío López, explicó que la vacuna del Papiloma Humano es fundamental para combatir el cáncer de cuello, uterino que cada año afecta a 500.000 mujeres en todo el mundo, la mitad de la cuales muere por causa de esa enfermedad.

Las vacunas son consideradas uno de los mayores logros en la historia de salud pública. El esquema de vacunación recomendado para niños menores de 9 años los protege de 14 enfermedades graves. Padres, a despejar sus dudas y temores.

Si usted quiere proteger a su hijo, vacúnelo. Así de contundente es la consigna que la comunidad médica y científica ha promovido durante décadas en el mundo entero. No en vano el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), autoridad mundial en materia de salud, advierte que “la vacunación es una de las mejores maneras como los padres pueden proteger a sus bebés contra catorce enfermedades infantiles graves”, que los pueden atacar antes de los 2 años, y algunas de las cuales pueden ocasionarle la muerte. Pero, ¿qué son las vacunas? Según explica el médico pediatra, magister en epidemiología clínica y docente de la Universidad Javeriana, Juan Gabriel Ruiz, las vacunas son cualquier producto biológico que cuando se le aplica a una persona hace que produzca defensas contra una enfermedad – sin padecerla– de manera que, cuando se presente una amenaza de contagio a lo largo de su vida, su cuerpo la rechace naturalmente. El término es usado desde mediados del Siglo XVIII, cuando el investigador Edward Jenner descubrió la vacuna contra la viruela, una de las enfermedades que agobió a la humanidad. Desde entonces, estos inmunizantes han sido consideradas como uno de los mayores logros en la historia de la salud pública, pues gracias a ellas se han eliminado o controlado algunas enfermedades mortales. No obstante sus beneficios, el desarrollo de la técnica para encontrar y masificar las vacunas ha sembrado polémicas reiteradas, similares a la que se vive hoy en el país a causa de la que se emplea contra el Virus de Papiloma Humano, VPH, –causante de cáncer de cérvix– y a la que se ve como posible culpable de la crisis de salud que ataca a cerca de 400 niñas de El Carmen de Bolívar. Sucesos como éste han generado a lo largo de la historia una serie de mitos que atemorizan a algunos padres, al punto de optar por no vacunar a sus hijos, sin saber que cometen un error. Según el médico Juan Gabriel Ruiz, “cuando alguien deja de vacunar a su hijo, no sólo lo está perjudicando a él, sino también a toda la comunidad, pues algunas enfermedades se transmiten al tener contacto físico con otras personas, así que tenemos que quitarnos de la cabeza los mitos que existen alrededor de las vacunas, porque son el mejor método para prevenir y controlar enfermedades graves.”Realidades - Al aplicarse una vacuna se está dando inmunidad de por vida. Sin embargo, hay sistemas inmunes que son más “perezosos”, por esto es necesario para algunas personas que fueron vacunadas en la niñez, que se les aplique algún refuerzo a lo largo de su vida. - Algunas vacunas deben tener refuerzos porque con el tiempo su efectividad tiende a disminuir. Por eso es importante tener en cuenta los tiempos adecuados de vacunación y aplicar todas las dosis solicitadas. - Otras vacunas sólo requieren de una aplicación: como las que se ponen contra la Hepatitis B, el Tétanos o la Difteria. Aproximadamente un 40 por ciento del universo de vacunas requiere de una segunda dosis. - Si ya se tienen defensas y se repite la dosis de la vacuna por error, no ocurre nada, por el contrario se está reforzando y el riesgo de padecer la enfermedad se reduce completamente. - Sin embargo, si sólo se puso una dosis de la vacuna y no se tienen buenas defensas, al no ponerse el refuerzo queda expuesta la persona. - Para todos los recién nacidos es obligatorio vacunarse una vez contra Tuberculosis, B.C.G y Hepatitis B.Mitos - Uno de los más conocidos es decir que “es mejor que le dé la enfermedad al paciente que aplicarse la vacuna”. Eso es totalmente falso y sí pone en riesgo a las personas. - No es cierto que al poner múltiples vacunas al tiempo se produzca algún tipo de intoxicación. La realidad es que las vacunas se potencian entre sí. “Tenemos evidencia de que si se ponen seis vacunas a la vez la respuesta a cada uno de los antígenos es muy superior que si se ponen individualmente”, asegura el médico Juan Gabriel Ruiz. - Las segundas dosis de las vacunas agravan las reacciones negativas. También es una creencia falsa; no ocurre absolutamente nada, la mayoría de las reacciones adversas que puede ocurrir con alguna vacuna suelen aparecer con la primera dosis y no presentarse en las siguientes.Efectos secundarios Existen efectos secundarios normales al aplicar una vacuna. Todos seguramente alguna vez al momento de la aplicación de una vacuna sintieron un ligero ardor y posteriormente inflamación en la zona, lo que es completamente normal. La mejor explicación la da el médico Juan Gabriel Ruiz: “Algunas vacunas tienen hidróxido de aluminio, es necesario que lo tengan y no tiene ningún problema; a veces ponemos vacunas con virus muertos o inactivados que no se van a replicar, para que el sistema inmune no los ignore y los encuentre; junto con ellos ponemos algo que irrite el tejido, que lo inflame para que a partir de esa inflamación las células del sistema inmune lleguen a ver qué pasó, por eso es que algunas vacunas son un poco dolorosas”. Estos efectos secundarios son locales y esperados, las vacunas son no replicativas, es decir que son componentes muertos y por eso hay que añadirles algo que sea ligeramente irritante, “las sales de aluminio lo son y lo único que pueden producir es inflamación local; normalmente estas vacunas duelen y en cerca de un 20 % de los casos se reporta que se hace una leve inflamación local”, agrega el especialista. Desde hace cerca de 70 años las vacunas contienen esas sales de aluminio y no se ha visto ningún efecto que pueda perjudicar a la persona a la que se le aplica. Así mismo, las vacunas pueden generar sensación de malestar y fiebres ligeras. Todos esos son síntomas normales.

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