Los vientos de agosto se tomaron la posesión de Duque

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Los vientos de agosto se tomaron la posesión de Duque 

Agosto 07, 2018 - 11:30 p. m. Por:
Colprensa y Redacción de El País 
Ceremonia de posesión de Iván Duque

Ceremonia de posesión de Iván Duque inició a las 3:00 p.m. y finalizó pasadas las 6:00 p.m.

Agencia EFE

Se dice que toda posesión de un presidente de la República será histórica, pero la de Iván Duque Márquez –ayer– no solo estará en esa categoría por el contenido de su discurso, sino por todos los hechos que ocurrieron durante la ceremonia.

Fuertes vientos y lluvias intermitentes sacudieron la toma de posesión del nuevo Presidente de Colombia ayer en la emblemática Plaza de Bolívar.

La soleada mañana con la cual despuntó el día no duró mucho. Ya sobre la media mañana, cuando uno que otro de los invitados empezó a llegar, las nubes blancas se convertían en copos grises que anticipaban lo que vendría horas después.

El momento de la cita llegó. A la 1 de la tarde las más de dos mil sillas que estaban en la plaza mayor se fueron llenando. Los invitados empezaron a arribar con tarjeta en mano y con sombrillas blancas que habían sido distribuidas por el Gobierno, a las que pronto dieron uso.

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El ventarrón sacudía las seis largas banderas de Colombia que decoraban el escenario principal y la que ondeaba en el Capitolio Nacional.

Las corrientes de aire también tumbaron algunas estructuras instaladas en la plaza, un incidente que se llevó por delante floreros, sillas y desbarató decenas de sombrillas que no aguantaron.

Mientras tanto, en tres de los costados de la Plaza de Bolívar, grupos musicales y de artistas le impusieron el momento particular a la ceremonia: la música, los colores, los disfraces y los vestuarios que engalanaron a Tierradentro, Delirio, la Banda de Baranoa y la Orquesta Sinfónica Juvenil Batuta.

Y con las manecillas en las tres ya encima, fueron llegando los presidentes invitados. A cada uno de ellos lo anunciaron, pero fue el boliviano Evo Morales quien pasó sin ser mencionado.

El nuevo Mandatario, tras salir del Palacio de San Carlos, en donde estuvo varios minutos esperando la ceremonia, caminó por la Calle 10, de la mano de su esposa María Juliana y sus hijos Luciana, Matías y Eloísa, sobre una alfombra azul.

Poco antes de llegar a la Carrera Séptima, Iván Duque fue recibido por una delegación del Congreso.

El saludo de cada uno se veía en las dos gigantes pantallas que instalaron en la Plaza de Bolívar. Cuando le tocó el turno al senador Armando Benedetti, se escuchó el chiflido de la tarde, con el que cientos de asistentes le expresaron su rechazo. Un momento que también tuvo sus infiltrados particulares, como el maestro de ceremonias del Senado, quien aprovechó ese instante para darle un abrazo al nuevo Mandatario y felicitarlo.

A su entrada a la Plaza de Bolívar, Duque fue recibido con toque de clarines y aplausos.

Cuando el presidente del Senado, Ernesto Macías, pronunciaba su discurso, las hojas donde lo tenía escrito parecían tener vida propia y querer soltarse de sus manos para salir elevadas por el viento.

Cuando fue el turno del nuevo presidente para dirigirse a los colombianos, quien se encargaba de cubrirlo, forcejeaba con el viento para que el paraguas no saliera volando. Y mientras tanto, las banderas que pocos minutos antes parecían ganarle la batalla al viento no soportaron, dos de las cuatro se cayeron, mientras que la tricolor del Capitolio, la cual bajó a media asta en pleno discurso de Duque, volvió a subir para evitar comentarios.

El Presidente seguía con su discurso y por su lado el viento no cesaba. La pantalla inmensa que estaba sobre el costado de la Alcaldía Mayor tuvo que ser desmontada porque un ventarrón casi la tumba.

Los elegantes invitados que acudieron a la cita de juramentación de Iván Duque, tuvieron que protegerse de la lluvia con paraguas, muchos prefirieron irse antes de culminar la ceremonia.

Los pasillos del Palacio de Liévano empezaron a acoger a los cientos de invitados que con sus pintas empapadas y las sombrillas que no aguantaron las ráfagas de viento, dejaron al Mandatario acompañado de pocas personas en la plaza de Bolívar.

Quienes sí tuvieron que aguantar la lluvia y los vientos fueron los centenares de periodistas que estuvieron cubriendo la posesión, quienes no tenían como retirarse del lugar porque estaba prohibido hacerlo hasta que el presidente Duque se fuera después de la ceremonia militar.

Las únicas que en todo momento sortearon el viento, la lluvia y la atípica jornada fueron las miles de palomas que se resguardaban en los bordes de las majestuosas edificaciones que rodean a la plaza mayor. Ellas también acompañaron una ceremonia de posesión que por todo esto pasará a ser más que histórica.

Los actos

El acto comenzó con un desfile de 55 miembros de las diferentes unidades militares colombianas así como de la Policía Nacional junto con mujeres que lucieron trajes típicos de las distintas regiones del país.

Los asistentes presenciaron posteriormente un homenaje a la cultura nacional del que hicieron parte cuatro grupos que mostraron lo mejor de la salsa y otros ritmos típicos.

El quinteto Pazcífico, considerado embajador de la música negra, fue el primero en intervenir, seguido de 15 de los más de 200 artistas que integran Delirio, el espectáculo de salsa más grande del mundo y oriundo de Cali,

Los cerca de 4000 asistentes fueron ubicados en 32 bloques de sillas, cada uno de ellos identificado con los nombres de los departamentos colombianos.

Después de todos los actos en la Plaza de Bolívar, el nuevo Presidente caminó junto con su familia hasta la Casa de Nariño, trayecto en el que la más pequeña de sus hijos saltó al son de la banda marcial.

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