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Los argumentos con los que Colombia refutó las acusaciones de Nicaragua en La Haya

Septiembre 23, 2021 - 12:30 a. m. 2021-09-23 Por:
Colprensa
Colombia Nicaragua La Haya

El exprocurador general Carlos Arrieta, el expresidente de la Corte Constitucional Manuel José Cepeda y el raizal Kent Francis James hacen parte del equipo de abogados encargado de defender los intereses de Colombia ante Nicaragua.

Especial para El País

"Nicaragua no solo busca distorsionar el derecho interno de Colombia, sino negarle derechos y libertades básicos reconocidos por el derecho internacional. Si Nicaragua hubiera continuado las conversaciones iniciadas en 2012, no estaríamos en este proceso judicial, que se refiere a las pretensiones de Nicaragua y las contrademandas de Colombia".

Así se pronunció ante la Corte Internacional de Justicia, CIJ, de La Haya el coagente colombiano Manuel José Cepeda al presentar los argumentos de Bogotá contra la demanda presentada por Managua por la supuesta violación de derechos soberanos y del derecho internacional en espacio marítimo del Caribe en los alrededores del Archipiélago de San Andrés y Providencia por parte de nuestro país.

Agregó que Colombia ha defendido su derecho interno, que establece que los límites del país los define la Constitución y no los tratados y que Nicaragua pudo resolver esas diferencias por medio de diversos canales diplomáticos, exponiendo allí las situaciones que se han registrado desde 1977, pero que nunca se ha acercado para encontrar una solución bilateral.

“Nicaragua sabe esto, alegó ante esta Corte. Y ahora se declara sorprendida. ¡Qué conveniente para Nicaragua! La disposición de Colombia a comenzar conversaciones fue también expresada en forma pública después de la decisión de 2012 de esta Corte”, afirmó Cepeda en su discurso.

El coagente expresó igualmente que Colombia está comprometida con los derechos, la cooperación internacional y la defensa de los principios democráticos y que el equipo nicaragüense centra sus argumentos en expresiones tomadas de la prensa colombiana que, en la mayoría de los casos, según él, son tergiversadas retóricamente.

"Las palabras, en particular en medio de una discusión política y citadas fuera de contexto, no constituyen actos ilícitos a la luz del derecho internacional. La navegación pacífica o el sobrevuelo tampoco lo son".

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Como cualquier otro Estado, Colombia disfruta de libertad de navegación y sobrevuelo, así como otros usos legítimos del mar relacionados con esas libertades, a todo lo largo del mar Caribe. Nicaragua, ignorando el derecho internacional, pretende negarle a Colombia estas libertades esenciales”, continuó Cepeda ante la CIJ.

También afirmó que ninguno de los trece incidentes presentados como supuestos actos violatorios por los abogados de Managua han sido probados y que sus pretensiones son insustanciales y artificiales.
Según él, Colombia sigue ejerciendo sus libertades de navegación y sobrevuelo, que benefician a ambas naciones, pero en especial a las personas que trabajan y viven de esa zona marítima, destacando su intención de preservar el medio ambiente, aspecto que debería ser priorizado por todos los países.

Precisamente, en un hecho calificado como histórico, ante el tribunal intervino antes de Cepeda Kent Francis James, representante de la comunidad raizal, quien explicó el contexto humano, histórico, social y ambiental que involucra este litigio, destacando aspectos que, en su opinión, deberían tenerse en cuenta para evaluar las reclamaciones y argumentos de Colombia y Nicaragua, y afirmando que esta decisión en quienes más generará impacto será en los habitantes del Archipiélago.

“Los raizales dependen de los derechos de pesca tradicionales que se extienden sobre grandes áreas marítimas en cuestión en este caso. Esta es una clara primera contrademanda de Colombia. Debido a esa dependencia del mar, el sustento de los raizales solo se puede preservar si las áreas marítimas están protegidas y conservadas sin estar sujetas a prácticas pesqueras dañinas y destructivas”, aseguró ante la Corte.

Añadió que el mar para esta comunidad es un refugio y un apoyo que les ha permitido mantener contacto con personas de todo el continente e hizo un llamado al reconocimiento del patrimonio cultural y el espacio vital de los habitantes raizales.

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