Las críticas al permiso del Gobierno para pilotos de bares sin licor

Agosto 21, 2020 - 11:09 p. m. 2020-08-21 Por:
Redacción de El País
Bar de Budweiser en Bogotá.

Bares. Imagen de referencia.

Colprensa

Pese a la restricción que tendrían en la venta de licor, representantes del gremio de los establecimientos nocturnos y bares de Cali recibieron con buen ánimo el guiño del Ministerio del Interior para que estos negocios reabran sus puertas luego de cinco meses de restricciones por la pandemia de Covid-19.

Inicialmente, de acuerdo con una circular emitida por los ministerios del Interior, de Salud y de Comercio, el aval se dio para los municipios con baja afectación e incidencia de casos de la enfermedad. En ese sentido, en el interior de estos establecimientos no se podrán vender ni consumir bebidas embriagantes, solo se podrían llevar para tomar en casa; y tampoco se pemitiría bailar en estos negocios.

Daniel Palacios, viceministro del Interior, aclaró que “los bares podrían funcionar, siempre y cuando el alcalde de la ciudad o municipio solicite los planes pilotos. Deberán funcionar con los mismos protocolos de bioseguridad que tienen los restaurantes”.

El funcionario remarcó que “los municipios de media y alta afectación (como Cali, por ejemplo) también pueden solicitar los planes piloto. La llave de gradualidad la tienen los alcaldes que deben garantizar que se cumpla con todos los protocolos de bioseguridad”.

No obstante, Palacios enfatizó en que el visto bueno para la reactivación de estos espacios está sujeto a un concepto del Ministerio de Salud, que evalúa el comportamiento epidemiológico del Municipio que solicite el piloto.

Al respecto, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, señaló que espera “prontamente encontrar el mecanismo para abrir la industria de la noche, que es esencial para nuestra ciudad”.

“Es como abrir las panaderías sin vender pan”: Asonod

El presidente nacional de Asobares, Camilo Ospina Guzmán, recibió “con optimismo” la noticia, pero señaló que es necesario que el Gobierno Nacional revise la prohibición en la venta y consumo de licor en estos establecimientos.

“Para los empresarios y la rentabilidad de las empresas es fundamental la venta y consumo de licor, pero también es importantísima la socialización en medio de esta pandemia. Pero, sin duda, para que sea una medida aceptada por los empresarios y atractiva para el consumidor, se debe permitir el consumo de licor dentro de los establecimientos”, dijo Ospina.

De otra parte, Alejandro Vásquez, presidente de la Asociación de Establecimientos de Diversión Nocturna, Asonod, señaló que si bien es positivo que se dé un aval para la operación de estos sitios, es “incongruente” que no se pueda cumplir con la función principal de los bares: vender licor.

“La palabra bar es una abreviatura que viene del inglés ‘beer and alcohol room’ (sitio para la cerveza y el alcohol); esto es equiparable a decirle a las panaderías que abran pero sin vender pan. Preocupa que se le diga a la gente que hay la posibilidad de hacer el piloto sin venta de licor, porque no hay una fecha para una posible reapertura sin restricciones, porque este es un sector compuesto de Pymes que llevan mucho tiempo aguantando sin ingresos”, advirtió Vásquez.

El empresario señaló que los llamados gastrobares, que son los establecimientos que además de vender licor tienen una oferta amplia de comida, solo sumarían el 10 % de los negocios nocturnos de la ciudad, dado que la mayoría de negocios son discotecas, estancos, viejotecas, billares.

Vásquez indicó que se debería estudiar la posibilidad de permitir el consumo de licor con límite de venta por grupo o mesa.

Para Alfonso Santamaría, del bar Mala Maña, no permitir la venta y consumo de licor en estos negocios “es como si hubieran abierto los moteles pero dijeran que no se puede ir con pareja; o que dijeran que se puede jugar fútbol, pero sin balón. La reinvención ahora pasará por volver a los agüelulos y la época de los ‘cocacolos’, lo que pasa es que a esos escenarios los atravesaba el baile”.

Carlos Ospina, de La Topa Tolondra, señaló que la restricción “va en pro de la salud y lo importante es que estamos ad portas de abrir luego de casi seis meses de cierre; hay que acompañar esta nueva dinámica”.

Por su parte, el gerente del bar Absenta, Jonathan González, refirió que la restricción momentánea en la venta de licor en estos establecimientos “es lo más adecuado, porque las personas cuando están tomadas no se cuidan. Ajustándonos a la norma podemos sostener los negocios abiertos al menos hasta que llegue la vacuna; ahora el licor tendrá que pasar a ser un adicional, no el fuerte”.

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