La historia detrás del premio que este arquitecto colombiano logró en China

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La historia detrás del premio que este arquitecto colombiano logró en China

Julio 07, 2018 - 12:17 a. m. Por:
Danna Navia, Semillero de Periodismo UAO / El País
Dan Gamboa, el arquitecto colombiano que truinfa en China

El arquitecto cucuteño Dan Gamboa es un fotógrafo empírico, pero por su trabajo con la lente ya ha sido reconocido: el Museo Nacional de Colombia tiene dos fotos suyas en la exposición ‘Memoria y nación’.

Foto: Especial para El País

Los sueños de Dan Gamboa atravesaron el océano Pacífico el 1 de diciembre de 2017 cuando estuvo entre los 17 ganadores del Skycity Challenge, un concurso de arquitectura en Changsha, China, que buscaba ideas para el edificio J57, donde vivirá toda una comunidad.

Gamboa presentó un proyecto que hará divertido un espacio dedicado a la educación. El arquitecto de la Universidad Francisco de Paula Santander, de su ciudad natal, Cúcuta, fue escogido entre 400 concursantes que debían presentar ideas para 17 espacios.

Para él el proceso no fue fácil, pues una semana antes de presentar su proyecto, el equipo de trabajo con el que participaría se retiró, por esto, debió elaborar dos afiches, un documento escrito y un video relatando la travesía que hizo para concretar su iniciativa, en tan solo 48 horas. Gracias a su diseño recibió mil dólares como premio y otros mil dólares para sus gastos en China.

Se postuló a finales de octubre, cuando pasaba por un momento complejo en su vida profesional. “Repartí 83 hojas de vida en un mes para trabajar como arquitecto en Bogotá, dedicaba mi tiempo a imprimir hojas, repartirlas y enviar e-mails”, evoca. Esta situación lo había desilusionado, pero no hizo que dejara de pensar que “no quería que otra de sus ideas se quedara en el cajón”.

Su idea se basaba en los lugares que crean memoria. “Para mí crear memoria en un barrio son los sitios en los que uno se reúne con los amigos, con los vecinos; es la tienda, el parque, la biblioteca o una cancha de fútbol, los espacios que crean memoria hacen que las personas recuerden el lugar donde comían de pequeños o dieron su primer beso”.

Por esta razón enfocó su proyecto en un sitio para que los niños se reunieran a hacer tareas, combinando el concepto de un muro de escalada con el de una biblioteca. “La idea era que los niños subieran el muro y a medida que iban avanzando de grado escolar alcanzarían los libros que estaban más arriba”. Con esto, Gamboa quería hacer lúdico un espacio proyectado a la educación.

Actualmente, este hombre de 30 años se encuentra en China trabajando como curador del proyecto Skycity. Es el único de los ganadores que trabaja con el equipo de creativos en la organización del próximo Skycity Challenge, además, participa en la creación de plataformas digitales, aplicaciones móviles, documentales, eventos y demás.

Viajero empedernido, ha ejercido la arquitectura en pocas ocasiones, sin embargo, su carrera está presente en otra de sus pasiones: viajar.

Arquitectura y viajes

Hasta el momento Dan ha conocido 51 países y espera pisar el suelo de muchos más. Vive de las historias que cuenta y disfruta cada vez más del conocimiento de nuevas culturas.

Cuando viaja le gustan las ciudades pequeñas, conocer parte de su historia y con detalles por descubrir. Su figura arquitectónica favorita es el Panteón de Agripa, en Roma, y entre sus viajes preferidos se encuentran las Termas de Rudas, en Budapest, o el Zócalo, de Ciudad de México.

Este reconocido creador de contenido relata cómo se refleja la carrera que escogió en su estilo de vida. “Para mí la arquitectura es el idioma de mis viajes y de mis experiencias. En mis recorridos está impresa la exploración urbana, las edificaciones y los comportamientos sociales, así como la historia y la geografía. Mis primeros viajes fueron académicos y desde la primera migración esto estuvo impreso en mi recorrido”.

Confiar en desconocidos

“Cada viaje es un sueño” para Dan y aunque su vida es una aventura desde hace once años, le gusta hablar de sus raíces en el barrio Zulima, en Cúcuta, donde ubica la primera casa en la que vivió. Recuerda que eran mágicos “los callejones laberínticos del barrio, eran muy estrechos, me encantaba perderme ahí y creo que por eso nació mi amor por las ciudades pequeñas, estrechas, chiquitas”.

En 2007 realizó su primer viaje. Fue con destino a El Salvador por motivos de estudio ya que participó en el Elea (Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Arquitectura). En ese evento presentó una ponencia sobre el crecimiento de las ciudades latinoamericanas y ganó.

Luego vinieron otras ciudades, otros países. Desde niño soñó con salir de Colombia y ahora es la realidad en la que despierta día a día.

Gamboa cuenta que la vida del viajero no es de confort total. “Siempre se está en una situación de alerta, sea por motivos de seguridad o por no pasarse de la estación del metro, se está en un constante estado de vulnerabilidad”. Pero, reconoce que “perderse es algo constante, se encuentran cosas maravillosas al caminar sin un rumbo fijo y disfrutar”.

Le encanta Latinoamérica, Europa, el Sudeste Asiático. Cuenta que lo mejor de los viajes es perder el miedo a lo desconocido.

“Para mí viajar es enfrentarme a mi vulnerabilidad, es estar solo en un país en el que no hablan mi idioma y en esas situaciones uno descubre sus fortalezas que en otros momentos sería imposible descubrir”.

Y aunque las travesías a veces se tornan difíciles, relata que cada día se encuentra con “ángeles” que le ayudan desde a ordenar un menú en un idioma que no conoce hasta saber qué tan lejos se encuentra de una dirección. Incluso, alguna vez se presentó a una cita médica en China en la que no dijo ni una sola palabra, pues no conocían el idioma. En esa ocasión una aplicación de traductor en su celular fue la solución.

“La pasión de Dan por viajar es innegable, creo que es algo que le dejó su padre, quien también viajaba mucho”, advierte Juan Muñoz, con quien lleva siete años de amistad.

El padre de Dan murió en 1993. Un infarto hizo que partiera de este mundo. Le dejó, entre otros recuerdos, 20 postales de Holanda, lo que hizo que él empezara a preguntarse cómo serían ese y otros lugares.

Aventuras sin límites

Gamboa recuerda las experiencias que lo han marcado como viajero, como la vez que viajó a Camboya en la Navidad del 2016 y no le permitieron volver a Colombia debido a que necesitaba tener visa para realizar una escala en Tailandia. En esa ocasión tuvo que gastar las millas que había acumulado y conseguir dinero prestado para un viaje diferente.

Recuerda que fueron siete aviones los que tomó de regreso, pero logró volver a Colombia. Sin embargo, dice, “he encontrado la amabilidad en muchos rincones del planeta”.

Familias enteras lo han recibido en países tan lejanos como Argelia, lo han apoyado aun cuando la barrera idiomática lo impidiese, tal como en Tailandia, cuando robaron sus pertenencias y fue guiado por raizales hasta una estación de Policía.

Este amante de la fotografía ha conseguido amigos alrededor del mundo, los que le han abierto las puertas de sus casas, tal como él mismo lo ha hecho en Colombia.

Ana Bohórquez, madre de Dan, lo confirma: “aquí (en su casa de Cúcuta) se han quedado australianos, chinos, marroquíes, brasileros, argentinos, turcos, rusos y todo tipo de personas”.

Asegura que el proceso de viajar no ha sido sencillo, pero sí satisfactorio. Cuando alguien dice que viajar es fácil, él le recuerda que no es un asunto de tomar un avión y simplemente irse de un lado a otro. También hay que mantenerse económicamente. En sus viajes ha trabajado en la fotografía, en la creación de contenidos digitales hasta en la enseñanza del inglés en el extranjero.

La familia de Dan vive en Cúcuta y aunque son pocas las ocasiones en las que han viajado con él consideran que su vida es un aventura, tal como lo cuenta Diego, el mayor de sus sobrinos. “Mi tío es una persona sin límites, puede desenvolverse en cualquier ámbito porque su vida es una hazaña completa”.

Tenga en cuenta

Hasta el momento no se ha iniciado la construcción de alguno de los diseño del imponente rascacielos de 200 metros llamado J57. Aún no se han informado sobre las fechas para iniciar el proyecto.

Dan nunca ha trabajado como arquitecto en Colombia.

En una ocasión, cuando Dan Gamboa fue a una peluquería en Filipinas confió a ciegas su imagen al peluquero, pues no pudieron establecer una conversación previa, ya que ninguno sabía el idioma del otro.

Dan Gamboa cambió su nombre hace un tiempo. Anteriormente se llamaba Dancer Lunin.

Este cucuteño entró a la universidad a la edad de 15 años.

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