La guerra contra las drogas que enfrentan los indígenas del Cauca

La guerra contra las drogas que enfrentan los indígenas del Cauca

Agosto 13, 2019 - 12:49 a.m. Por:
Colprensa
Ministra del interior con indígenas del Cauca

La ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, se reunió este lunes con los indígenas del norte del Cauca.

Colprensa

Las comunidades indígenas del norte del Cauca enfrentan a un enemigo poderoso y sanguinario: el Cartel de Sinaloa Nueva Generación. Así lo afirma un panfleto que se hizo público hace algunos días y que circula en las redes sociales de los líderes y guardias indígenas.

Esta intimidación se concretó en el asesinato de dos integrantes de la organización encargada de la seguridad de estos pueblos originarios, situación que tiene a toda la comunidad aterrorizada porque el ataque fue de frente y sangriento.

“Tengo 45 años y nunca, pero nunca, he visto un ataque tan directo y cruel contra la guardia, más cuando son ellos los que mandan en la zona”, exclama un líder social de Caloto frente al hecho que tiene hablando a todo un pueblo, más cuando la posibilidad de una nueva incursión armada está latente y los cultivos de marihuana genéticamente transformada están en todo su apogeo. Se calcula que la zona hay por lo menos 233 hectáreas sembradas con esta clase de cannabis

Por eso, y desde tempranas horas del día, los guardias están recorriendo los municipios de Toribío, Caloto, Jambaló, para expulsar a los integrantes de esta organización criminal, poniendo incluso en riesgo sus vidas. En otros casos, queman los cargamentos de ‘creepy’ o de cocaína incautados, cumpliendo la determinación del pueblo nasa.

De ahí, en medio de esa guerra generada por el narcotráfico, van surgiendo las versiones que permiten ir tejiendo las causas de estos hechos violentos, como la entregada por el mismo Harold Secué, uno de los consejeros de la Acín, luego de guardar un minuto de silencio por los compañeros caídos.

“En menos de tres semanas capturamos a por lo menos quince disidentes de las Farc o de grupos armados que delinquen en nuestros territorios, ellos están en los calabozos de los cabildos de acá de Toribío, entonces en retaliación por ese control territorial efectivo, vienen y nos atacan cruelmente, buscando además liberar a esos sujetos que la misma comunidad espera castigar”, relata el líder indígena al exponer que su guardia es mucho más efectiva que la misma fuerza pública enfrentando a los delincuentes.

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De tal magnitud es la producción de marihuana en esta zona, que la guardia a veces tiene que abstenerse de quemar los cargamentos incautados para evitar un daño al medio ambiente. En otras ocasiones, no les alcanza el tiempo para hacerlo o se cansan de esta actividad.

“Esto es un territorio sagrado y milenario de las comunidades, entonces ellas determinaron enfrentar esos sujetos, de controlar los invernaderos, destruir los cargamentos, de expulsarlos, de hecho a ellos se les dicen que por favor se vayan de la zona cuando están desarmonizando nuestros resguardos, entonces eso no les gusta y vienen estos ataques”, agrega Harold Secué.

Eso, entonces, sería una explicación de por qué, desde la semana pasada, se registran los ataques a la guardia: emboscadas, hostigamientos desde la parte alta de la cordillera, seguimiento a los comuneros cuando estos se movilizan solos por estos municipios. Es un plan para acabarlos, o por los menos, obligarlos a desistir de su tarea de autoridades nativas.

Es decir, esta parte del norte del Cauca, se libra una guerra sin cuartel, adelantada por aquellos guerrilleros que no creyeron en el acuerdo de paz y se quedaron con las armas que no entregaron, aplicando las técnicas aprendidas cuando combatían al Estado. A lo anterior se suma la llegada de otros grupos armados, como Los Pelusos, así como de narcotraficantes del centro y oriente del país.

Todo ese accionar criminal y miliar sustentado, en parte, en el boom marimbero, el cual se refleja en casos como la incautación de una tonelada y media de creepy hace menos de quince días, cargamento rotulado con las fotografías de Pablo Escobar y Osama Bin Laden y que tenía como destino el puerto de Buenaventura, al mejor estilo de los carteles mejicanos.

Es un problema que, según algunos líderes de la región, se dejó crecer, y ahora que se le está haciendo frente, es una gran amenaza.

“Lastimosamente, algunos nativos permitieron la proliferación de cultivos ilícitos, generándose pactos con personas que fueron quedando por fuera de este negocio ilícito y remplazados por delincuentes más crueles, quienes no van a respetar cosmovisiones, discursos o mingas, van a matar a quien no permita esta actividad y por eso mataron a esos guardias”, explica el líder social caloteño.

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Y es que por las calles de este poblado se comenta que el ataque del sábado fue una retaliación por no acatar las advertencias que circulan desde mediados de año: “guardia que obstruya el negocio del narcotráfico, guardia que será ultimado”.

“Como ellos están capturando su gente, entonces aprovecharon que en Toribío los indígenas iban a hacer su Feria del Café para sabotearles el evento y de paso dejar muy claro su intención de matarlos si siguen peleando con ellos”, agrega el representante consultado al ilustrar que no todos los heridos de ese ataque del sábado fueron llevados al hospital La Niña María de Caloto, a pesar de estar controlado por completo por los indígenas.

Y como una de las razones de los delincuentes para atacar a la guardia es que supuestamente esta última colabora con la fuerza pública, entonces el mismo Hermes Pete, consejero mayor del Cric, aclara: “nunca aceptaremos que nos acusen de colaboradores del gobierno, más cuando estamos en abierta y franca oposición al Estado Colombiano, exigiendo además la salida de los siete batallones del Ejército de nuestros territorios”.

“Ahora viene la minga interna, ya hicimos la minga hacia afuera, ahora nos toca sanear nuestros territorios, de ahí que la toda la guardia esté en Toribío para pelear por nuestras vidas eso lo hacemos mientras esperamos que el gobierno haga presencia en el territorio, que conozcan la realidad en campo”, dice por parte Ferley Quintero, otro de los consejeros mayores del Cric al confirmarse que los pueblos originarios del Cauca llegan a Toribío para hacer ‘la siembra’, es decir, al sepelio de los guardias indígenas asesinados.

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De manera extraordinaria, la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez llegó este lunes a Popayán, donde sostuvo una reunión con toda la dirigencia del Cric. Sin embargo, no se llegó a concretar el inicio de planes de trabajo conjunto.

En declaraciones a emisoras de radio, la ministra lamentó que las autoridades indígenas se nieguen a permitir la presencia de la Fuerza Pública en los territorios, mientras que los indígenas insisten en su exigencia de que el presidente Iván Duque Márquez llegue al norte del Cauca, la cual no se hizo efectiva durante la minga de hace unos meses.

Entidades humanitarias como la Defensoría del Pueblo instaron a las autoridades militares y policiales reforzar los planes de seguridad en esta zona del departamento por el momento.

Pero mientras se llega a un entendimiento de las autoridades tradicionales con el gobierno nacional, ellas continúan con sus controles en la zona del país, pese a los graves riesgos que corren. Su convicción es la que expresa un guardia del Resguardo Munchique Los Tigres: “esa gente cae porque cae, porque es todo una comunidad enfrentándolos sin miedo y con valor”.

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