El dilema de Santos: ¿cómo manejar a los ‘indignados’ en ocho regiones del país?

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El dilema de Santos: ¿cómo manejar a los ‘indignados’ en ocho regiones del país?

Julio 21, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Jessica Villamil Muñoz | Reportera de El País.
El dilema de Santos: ¿cómo manejar a los ‘indignados’ en ocho regiones del país?

Mineros de Zaragoza y Córdoba bloquearon la vía que conduce a Buenaventura como parte del paro minero que se desarrolla en varias regiones del país. Más de 1000 manifestantes se volcaron a la carretera en una marcha que empezó pacífica y terminó con dos tractomulas y un camión incendiados.

En la memoria reciente del país, no hay imágenes de un descontento social expresado con disturbios y gente recorriendo las calles en tantos municipios al mismo tiempo.

Desde la madrugada del viernes hay tránsito por la vía que conduce al principal puerto sobre el Pacífico, Buenaventura, pero los mineros siguen levantados y sostienen que se mantendrán en paro. Allí la tranquilidad no ha regresado. Como tampoco lo ha hecho en Antioquia, Caldas, Risaralda, Chocó, Quindío y Norte de Santander (Tibú).La crispación social también se extenderá a La Guajira, donde amenazan con el cese de actividades en 16 hospitales desde mañana. En cuatro semanas los campesinos de 52 municipios que conforman el Eje Cafetero dejarán de desgranar sus matas. Los camioneros dijeron que pararán sus vehículos dentro de 29 días. Y lo peor, según analistas, está por venir. En la memoria reciente del país, no hay imágenes de un descontento social expresado con disturbios y gente recorriendo las calles en tantos municipios al mismo tiempo.La causa no es específica. Cada sector (minero, cafetero, erradicador, camioneros, salud) tiene un problema por resolver. El mismo presidente Juan Manuel Santos lo reconoce: “Hay reclamos con argumentos válidos”.El analista político Juan Carlos Flores, dice que la guerra no ha permitido efectuar las reformas ni demo- cráticas, ni económicas, ni políticas que el país históricamente ha necesitado y que la estrategia de negociar con los ‘indignados’ para lograr la firma de un documento que promete recursos y otras bondades ya no es suficiente. “Ese remedio claramente está agotado y al Presidente le tocó lidiar con un descontento masivo que parece no tener reversa”, expresa.Lo peor, sostienen algunos, es que la situación es aprovechada por diferentes sectores para infiltrar a los inconformes. Incluso, el Ministerio del Interior ya lanzó acusaciones contra el senador Jorge Enrique Robledo, ampliamente conocido por sus luchas por el campo y el agro. También se acusa a la guerrilla de las Farc, del ELN y hasta a las bandas criminales.Carlos Ignacio Vélez, vocero del paro minero, rechaza esas acusaciones, pero también el accionar violento en las manifestaciones. “Pueden ser infiltrados de cualquier parte, incluso de los sectores que quieren descalificar nuestra lucha, porque el Gobierno regaló nuestra casa a las multinacionales y ahora nos tiene que sacar a todos los mineros”. ¿Quién detiene la turba?En Tibú parece que nadie es capaz. En diez oportunidades fueron enviadas delegaciones del Gobierno para dialogar con los manifestantes que exigen, entre otras cosas, zonas de reserva campesina, pero ni siquiera el vicepresidente Angelino Garzón logró el desbloqueo.César Jerez, líder de esta protesta, dice que los delegados han visto la situación como un simple problema de orden público y no dimensionan la crisis, por eso, según él, solo el diálogo con el Presidente podrá medir “la anunciada voluntad política para solucionar la situación”.En Buenaventura, pese al levantamiento a la fuerza del bloqueo, los mineros aseguran que no dejarán de generar caos si el Jefe de Estado no llega “a darles la cara” porque, explican, no les pueden seguir quemando las máquinas con las que extra- en oro del río Dagua y sus zonas aledañas.El general retirado Harold Bedoya dice que solo la declaratoria de Estado de Conmoción Interior podrá frenar a los agitadores. “El Gobierno no ha querido reconocer el problema. En algún momento habrá que trancar esas protestas y necesita darle concesiones a los gobernadores y comandantes de las Fuerzas Militares para que detengan los desmanes”.Pero el analista en Seguridad y Defensa John Marulanda sostiene que esta situación no es tan viable porque la imagen de la Fuerza Pública se va a ver afectada. “Lo que no se ha podido hacer por la vía política tendrá que hacerse por la fuerza y eso va a debilitar a la Policía o al Ejército”.Además, indica, los favorecidos serán “los enemigos de la democracia y los políticos de la izquierda que buscan provecho (como el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, que está defendiendo las zonas de reserva campesina en Sumapaz)”.El general Bedoya agrega que esta situación beneficia también al terrorismo y a las Farc, que puede que no hayan promovido las protestas, pero sí se valen de la parálisis nacional para llevar las críticas a la mesa de negociación en La Habana.El politólogo Juan Carlos Flores contempla una salida que va más allá de la represión. Dice que el presidente Juan Manuel Santos llegó a su gobierno mostrando una cara reformista: planteó un proceso de paz por el que pocos daban un peso, quiso devolverles la tierra a los despojados, reparar a las víctimas y entonces, la gente ahora quiere hacer exigencias.“Un mandatario no puede abrir la Caja de Pandora y esperar a que los problemas se resuelvan solos. La situación se puede poner peor si el Presidente no demuestra que sus deseos de cambio son una realidad y no una frivolidad para ser portada de los periódicos y revistas”, sostiene el analista.Vea las zonas de las protestas de Colombia

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