“Carrera diplomática es por puro mérito”: Martha Cecilia Pinilla

“Carrera diplomática es por puro mérito”: Martha Cecilia Pinilla

Septiembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País
“Carrera diplomática es por puro mérito”: Martha Cecilia Pinilla

La embajadora y directora de la Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores, habló del perfil del aspirante a estos estudios. Convocatoria abierta.

La  carrera diplomática es basada hoy por hoy en el mérito. Tener los estudios exigidos, el dominio del  idioma inglés y ser un excelente funcionario, le permiten al aspirante ascender en una  escala que va desde ser tercer secretario hasta  lograr el grado máximo, el de  embajador.

Así lo hizo Martha Cecilia Pinilla, una comunicadora social que se inclinó por la carrera diplomática.  Actual directora de la Academia Diplomática Augusto Ramírez Ocampo, dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia,  vino a Cali para exponer en la Universidad Icesi, los términos del  nuevo concurso para aspirantes a estudiar esta carrera, con el ánimo de  que participen de todas las regiones.

¿Qué es lo más importante en un aspirante a la carrera diplomática?

Lo primero es  tener una gran vocación porque exige un gran sacrificio. Tiene que querer este trabajo, porque sabe a qué horas comienza pero no a qué horas termina: es una labor  de día y de noche.  Y una  actitud de servicio,  tener conciencia de que un diplomático es un servidor público. Si  está de cónsul en otro país y se presenta una emergencia, no va a trabajar  ocho horas al día. Si  está en una embajada y lo invitan a una recepción, tiene que ir así  esté cansado y quisiera irse a casa.

¿Qué perfil se debe tener para hacer la carrera diplomática?

 En la diplomacia, lo esencial son las relaciones interpersonales porque se trata de tejer relaciones. Cuando me preguntan, ¿y  usted qué hace? les digo, –medio en broma– tejiendo, yo me la paso tejiendo, porque este trabajo se trata de tejer relaciones constantemente. Hay que tener esa vocación y esa capacidad de interrelacionarse con el otro y querer estudiar siempre, porque nunca termina de formarse.

¿Qué otras fortalezas debe tener?

Hay que ser absolutamente leal a su país, comprender que los logros no se dan de un día para otro. Lo aprendí cuando estuve de misión en Kuala Lumpur, en Malasia. Los objetivos en los países orientales son a 100, a 150 años, y sus funcionarios de hoy  trabajan independientemente de que no lo vayan a ver ellos ni sus hijos. A lo mejor, sus nietos. Por eso la constancia y la persistencia son supremamente importantes,  porque uno trabaja con un objetivo, pero con el otro;  no  depende solo de la posición de Colombia sino de la posición del otro Estado, entonces debe tener una gran tolerancia y comprender la situación  que se le presenta al otro. 

¿Y cómo es el manejo de crisis,  como con Venezuela?

 Hay que tener una gran estructura personal para ser capaz de enfrentar esas situaciones. Un gran consejo que me ha servido es siempre ver el lado positivo de las situaciones. Hay que saber sacarle lo bueno a lo malo.

Esa respuesta está muy ‘polite’...

(Risas). Por eso es tan importante que la persona tenga muy buenas relaciones interpersonales, porque cuando uno negocia, uno no se puede ofuscar, ni el malo es la contraparte. La contraparte está defendiendo los intereses de su Estado y el problema no es él, el problema es el asunto que estamos tratando, entonces deben predominar las buenas maneras, la cortesía, el respeto por el otro.  Ahí es donde el protocolo es muy importante. Hay unas normas de comportamiento que  no son sino la urbanidad de Carreño. Eso genera un ambiente de conversación, donde el otro sabe que no va a ser agredido.

A  esta carrera se accedía por  influencia  política o por pertenecer a una élite social. ¿Una persona de estrato 2 o 3 sí puede aplicar?

En la carrera diplomática y consular puede participar todo colombiano que cumpla con los requisitos, como no tener doble nacionalidad, tener título profesional y un nivel de inglés B2, entre otros. Los estudios  en la Academia Diplomática  Augusto Ramírez Ocampo son gratuitos. Hay 35 cupos,  20 de ellos van a ingresar al servicio exterior y 15 no, pero estudiar gratis es una ventaja enorme. La Academia tiene  convenios con las universidades Externado de Colombia y Javeriana, para estudiar maestrías en relaciones internacionales.

Y ya graduados, ¿qué hacen?

El Ministerio de Relaciones Exteriores tiene tres áreas de trabajo: las relaciones bilaterales, las multilaterales y los asuntos consulares. Se empieza como tercer secretario y lo  asignan a la dirección de América o  a la de Europa (unilateral) por ejemplo. O a la dirección de asuntos políticos o  la de asuntos económicos, sociales y ambientales (multilateral). O a la de asuntos migratorios y del servicio al ciudadano. 

Luego,  ¿cómo ascienden?

Ser   secretario tercero, segundo o primero, es una etapa clave porque es un trabajo de asistencia  en el cumplimiento de las tareas a su jefe, que lo va a estar evaluando cada seis meses, porque la carrera es por puro mérito. Al llegar a primer secretario, asciende a  ministro consejero, luego ministro plenipotenciario y al final,  embajador, que es el nivel directivo.

¿Qué es clave en esa primera fase?

Tener liderazgo y una  capacidad de trabajo en equipo,  porque cuando estamos negociando estamos trabajando una delegación de Colombia con otra delegación de Colombia. O cuando estamos en una embajada o en un consulado,  todos los funcionarios tienen que sacar proyectos grandes en conjunto, además de las funciones individuales.

¿Están todas las regiones en el servicio diplomático?

Cada vez se presentan más  jóvenes de las regiones. Este año se hizo el concurso con Barranquilla, Bucaramanga, Medellín y Cali, donde pueden presentar las pruebas escritas, para facilitar el acceso, además de Bogotá. Quiero destacar que del Valle del Cauca hay 21 funcionarios de la  carrera diplomática. Diez  están en  planta interna en el Ministerio de Relaciones Exteriores o  Cancillería, en Bogotá, y once en  un consulado, una embajada o en una delegación ante un organismo internacional (planta externa). Y muy especialmente,  a   Francisco Echeverri, viceministro de asuntos multilaterales, y a Adriana del Rosario Mendoza,   directora de mecanismos de integración. 

La diplomacia exige  seguir bien las normas de etiqueta y protocolo...

 En la diplomacia hay que recordar a los griegos, quienes decían: fondo y forma. Fueron grandes filósofos y se preguntaron por el origen del ser humano, y   también se preocuparon mucho por la belleza, el concepto estético. En la diplomacia, fondo y forma son bien importantes.

No se sabe mucho de esta carrera..

 Hay mitos sobre la diplomacia, como que nos la pasamos de coctel en coctel o de fiesta en fiesta. Pero cuando las negociaciones son difíciles, lo mejor es generar un ambiente amable. Si ya de por sí el tema que uno va a negociar con el otro es complicado, es mucho más fácil si hay un arreglo de flores muy bellas. Eso permite distensionarse y enfocarse en el tema de una manera amable. Por ejemplo, uno solicita una cita con un ministro para tratar un tema importante, pero  sus agendas son muy complicadas. Y si a uno lo invitan a un coctel y se encuentra allá al Ministro,  uno no puede resolver la situación, pero sí  conversar el tema que tenía pendiente. Estos eventos son tan importantes como el trabajo de escritorio.

¿Por qué se prefiere el  idioma inglés y no  otro?

Porque es el que  permite  salir adelante en el Norte, en el Oriente, en el Sur y en el Occidente. Hasta los años 50, el francés era el idioma diplomático por excelencia. La realidad es que hoy es el inglés, no solo en el servicio diplomático, sino en los negocios, en lo académico, en todo.  Los tratados se redactan en inglés y  hay una cláusula que establece que,  en caso de divergencia en las traducciones, se acudirá a la versión en inglés para zanjar la diferencia.

Al final , qué es la diplomacia...

  Lo más importante de la diplomacia, ser un buen comunicador. Cuando me tocó decidir entre el periodismo y la diplomacia,  me di cuenta que no había cambiado de camino, porque la diplomacia es  una manera de comunicarse y por ejemplo, en caso de una guerra, el servicio exterior es un camino importante, para los que creemos que conversando solucionamos las diferencias.

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