Analistas explican qué hay detrás de las protestas en Colombia

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Analistas explican qué hay detrás de las protestas en Colombia

Julio 07, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Bogotá
Analistas explican qué hay detrás de las protestas en Colombia

Desde el inicio de este Gobierno se ha dicho que el presidente Juan Manuel Santos no acepta las vías de hecho, pero según analistas han sido precisamente estas movilizaciones las que han llevado al Ejecutivo a “echar para atrás muchas decisiones”.

Analistas tienen opiniones encontradas sobre si en estas manifestaciones se presenta manipulación ilegal o solo se trata de una estigmatización.

La protesta social que se evidencia en el país está tomando rumbos que ya generan desconfianza en el Gobierno, que comienza a preguntarse si detrás de las movilizaciones campesinas pueden haber ‘manos oscuras’ que podrían estar buscando desestabilizar la institucionalidad y, de paso, presionar el proceso de paz que se adelanta con las Farc en La Habana (Cuba).Este halo de desconfianza gubernamental se basa, precisamente, en los hechos que se registran, especialmente, en el Catatumbo, en la medida en que han advertido que se utilizan arsenales que no poseen los campesinos.De hecho, a finales de semana el Gobierno reveló documentos de inteligencia que apuntan a que detrás de los hechos violentos de Norte de Santander estarían las Farc.En interceptaciones de comunicaciones, se encontró que la guerrilla busca mostrar un Estado “opresor” y el Catatumbo sólo sería el punto de partida de una protesta nacional que coincidiría con las asambleas constituyentes regionales que comenzarán el 17 de julio y que aportarán opiniones al proceso de paz sobre los problemas del país.Pero el tema no para ahí. En declaraciones, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, denunció que en la protesta del Catatumbo hay personas que no son campesinos y que habría presencia ilegal que “terminan convertidos en lobos con piel de oveja”.Sobre las tesis en torno a quién o quiénes podrían estar detrás de las movilizaciones, los analistas dividen opiniones, ya que consideran que, por un lado, existe una estigmatización gubernamental sobre la movilización social, mientras que otros sectores no descartan ‘manos oscuras’.El analista Alfredo Rangel enfatiza que no se puede entrar en la generalización de la protesta, porque son diferentes tipos de movilizaciones. “En el Catatumbo hay instrucciones de las Farc, porque todo lo que piden, la suspensión de la erradicación de cultivos ilícitos, las zonas de reserva campesina y la suspensión de los proyectos mineros son temas bandera de la guerrilla en las negociaciones de La Habana”, asegura Rangel, quien paso seguido aclara que “las otras movilizaciones que se anuncian de los caficultores, paperos, cañeros, arroceros y camioneros son pidiendo la reivindicación de sus derechos”.En paralelo, el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), Rafael Mejía, dijo a medios que detrás del paro cafetero hay “políticos que están utilizando a los pequeños y medianos productores” y si bien reconoció que hay necesidades de este sector así como de los paperos y cacaoteros, no justifica la “manipulación” política.Sobre esto, el analista Alejo Vargas dice que no hay que estigmatizar la movilización social y lo que tiene que hacer el Gobierno “es solucionar las crisis”. Sustenta que “todo en la vida es político y no creo que eso sea el problema real”.Entre tanto, Tarcisio Mora, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), considera que se trata de una táctica del Gobierno “para evitar reconocer los errores y no solucionar los problemas. Detrás de esto no hay nadie, no es necesario porque los problemas son evidentes”.Mientras que Clara López, presidenta del Polo Democtrático Alternativo, dice que no pueden mirar a quienes protestan como si “fueran bobos” porque “ellos saben lo que piden y no los deben estigmatizar ni calificarlos de incendiarios”.Sin embargo, el Gobierno ya cuenta con pruebas y una de ellas es el diálogo de alias ‘Duván’ de las Farc, quien asegura en un audio obtenido por inteligencia que “mañana me voy para Ocaña a tirar piedra, palo y plomo”, así como otras comunicaciones que dejan en evidencia que la guerrilla infiltraría personas en las protestas de Ocaña y Tibú.Por esta razón, los voceros del Gobierno insistieron en que respetan la protesta social como un derecho constitucional que no puede ser judicializada, pero cuando hay saldos como 42 miembros de la Fuerza Pública heridos y cuatro campesinos muertos, eso debe ser investigado por las autoridades.Una crisis social de antañoLos analistas consultados por este diario coincidieron en que las expresiones de inconformismo que se evidencian en la actualidad son fruto de las políticas gubernamentales que se han aplicado en poco más de dos décadas y que ya encontraron el espacio para rebosarse.Ante esto, son muchas las lecturas que se hacen, debido a que para algunos expertos la situación radica, principalmente, en el daño social que se ha hecho a estos sectores de la producción y que no son exclusivos de este mandato.Esta herencia, que se ha incubado durante estos años, solo requiere de un detonante para iniciar una reacción en cadena que, de hecho, ya se comienza a evidenciar en el país, porque no es solamente un frente social el que manifiesta su indignación con las políticas gubernamentales.A la crisis del Catatumbo se van a sumar el sector agrícola, los camioneros, paperos, arroceros, caficultores, entre otros, que ya anunciaron parálisis en sus labores hasta tanto el Gobierno no dé soluciones concretas a sus pliegos de peticiones. En este orden de ideas, Clara López, cree que la situación de hoy es solamente la reacción al cúmulo de inconformidades de los campesinos, los trabajadores y la población pobre del país que “han sentido cierto desprecio por parte de los gobiernos y solo hasta ahora encuentran una organización para comenzar a exigir sus derechos”.Una visión similar la dio Alejo Vargas, quien manifiesta su preocupación por la ausencia de políticas concretas para solucionar los problemas de la gente.Para Vargas, “el Gobierno debe reconocer el conflicto social que tiene al frente y también reconocer a los voceros para poder dialogar”.Entre tanto, el exministro Horacio Serpa comenta que si bien el Gobierno ha dado pasos importantes en materia de seguridad y de combate a los ilegales, en materia social hay un rezago porque “la acción militar y policial del Estado no se ha acompañado de soluciones” a los problemas de estas comunidades.

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