Solidaridad en tiempos de coronavirus: las iniciativas caleñas para mitigar la emergencia

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Solidaridad en tiempos de coronavirus: las iniciativas caleñas para mitigar la emergencia

Marzo 31, 2020 - 11:30 p. m. Por:
Jorge Enrique Rojas, reportero de El País

#unidosomosmascali llevó este martes mercados y remesas para población vulnerable del barrio Floralia. Todos los días sus propósitos son los mismos: acopiar alimentos, determinar zonas de entrega y coordinar las raciones preparadas.

Raúl Palacios / El País

¿Alcanzará la amistad para salvar a este mundo aislado por obligación? El hashtag #unidosomosmascali, que desde hace varios días se instaló reflejando multiplicados gestos de solidaridad en medio de la cuarentena, nació a partir de una conversación de dos amigas. Maribel Celis Latorre, una abogada de 40 años muy activa en redes sociales, cuenta que todo empezó con la publicación de una historia en Instagram (@_latorremary_), preguntándose por lo que juntos podríamos hacer para enfrentar las repercusiones del Covid. Fue una especie de mensaje lanzado al mar en una botella de vidrio; con la misma esperanza y la misma incertidumbre. Pero su ilusión estaba basada en un número: trece mil seguidores. Si le respondían, su idea era dejar rodar una bola de nieve proponiendo la donación de remesas para los más necesitados a raíz de la parálisis económica. Y esa intención, por fortuna, ha tenido contagio viral.

La primera en contestarle fue su amiga Marcela Molina, que se ofreció para trabajar físicamente a su lado en un primer acopio y distribución, asegurado gracias a algunos otros amigos que las buscaron para entregarles ayuda económica. A ellas se les unió un amigo más, el empresario Johny Aristizábal, que dispuso la sede donde funcionan sus marcas (un segundo piso sobre la Carrera 66) para centralizar allí el acopio de comida y darles una mano a la hora de la entrega. Desde entonces Marcela dice que la bola de nieve no ha parado. A través de IG (@layuyusita), ella se hizo cargo de buscar influenciadores que repostearan la información, mientras que sus compañeros se comprometieron con la logística de una movilización que cada vez es más convocante. A los cuatro días de haber comenzado impulsaron el numeral y con el mismo nombre abrieron una cuenta para gestionar contenidos que les permitan seguir generando conciencia: hoy ya les resulta imposible el inventario de las personas beneficiadas, o de cuántos mercados han distribuido gracias a la ayuda de gente que los apoya. Los donantes son muchos. En su mayoría anónimos.

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En todo caso las manos que suman no solamente son las que llegan con dinero o bolsas de víveres. Entre los colabores hay una chica, por ejemplo, que no tenía forma de hacer aportes materiales pero que se ofreció a cocinar desde su casa, ya que otro de los propósitos de #unidosomosmascali es llevar platos preparados a habitantes de la calle. Hasta el viernes pasado y según los cálculos, habían entregado por lo menos mil raciones.

Maribel dice que ella siempre ha entendido las redes sociales como un escenario para sentar postura, e igualmente como canal transformador en la medida en que se articulen con buenas intenciones. Como ahora: una inquietud personal fue la semilla de esta red que todos los días tejen quienes entienden la legítima urgencia de ponerse en los zapatos del otro. Los llamados entonces provienen de cualquier orilla. Hay un médico que siempre está presente, y una modelo española que se comunicó para aportar a la causa desde Europa. “La gente cree en lo que estamos haciendo porque no tenemos otro interés distinto que canalizar para los más necesitados. La nuestra es una ciudad donde gran parte de sus habitantes depende del día-día, así que esto es una forma de pensar en ellos”, comenta Jhony.

Entre los creyentes está Lorena Toro, una administradora ambiental de 25 años que con Industrias Alimenticias Cerbonys, una empresa familiar que dirige su mamá, se unió a la movilización aportando carnes frías y embutidos para completar las remesas dispuestas para la gente. Aunque por su lado llevaban tiempo entregando donativos, sumarse a la causa común en este momento fue un asunto que ella explica, más o menos, como la atención de un llamado al alma.

La conversación de la solidaridad, pues, se ha traducido en hechos tangibles gracias a este imparable esfuerzo callado que continúa en pie con el mismo propósito del primer día. Las entregas, muchas realizadas en zonas del oriente o de ladera, al igual que en fundaciones que auxilian a niños o abuelos, fueron articuladas con la Policía y el Ejército, que se han hecho cargo de la última fase de la distribución en terreno. Así que el ‘pegamento’ sirve y la unión de Cali poco a poco ha dejado de ocurrir en la virtualidad de los likes y de los corazones rojos de Instagram, para ser una realidad palpable. Quien quita: tal vez todavía sea posible, tal vez todavía tengamos chance juntos.

Sin hambre en casa

Una iniciativa también en curso para captar donaciones que se traduzcan en alimentos, es la que permite la plataforma Vaki Impacto y que se denomina ‘Sin hambre en casa’. Esta movilización ya ha recibido aportes de 511 donantes por $142 millones. La meta es alcanzar o superar los $200 millones.

Por su parte, la Fundación Club Campestre puso en marcha un sistema de donación de bonos. La Fundación Carvajal, por su vasta experiencia en los barrios del Distrito de Aguablanca, está actuando como ente articulador de todas las instituciones para que las donaciones lleguen oportunamente, explicó David Gironza, director de Educación y Cultura de la Fundación.

De Familia en Familia

Otra importante convocatoria en favor de la ciudad se gestó en la mesa de Voluntariado Corporativo del capítulo seccional de la Andi. Allí se propuso convocar a los empleados de grandes compañías para solidarizarse con la compra de mercados para apoyar hogares vulnerables durante los próximos dos meses. “La campaña se llamará De Familia a Familia y despega con 500 familias que habitan en el Distrito de Aguablanca y las laderas”, contó Lina Sinisterra, gerente seccional del gremio.

Se trata de personas que viven de actividades informales, cabezas de familia, personas de la tercera edad y en condición de discapacidad. Para la distribución de las ayudas quedó en firme una alianza con el reconocido líder social, Yeison Aristizábal, que a través de su fundación Asodisvalle, apoyará logísticamente las entregas.

En una segunda fase, la campaña buscará llegar a mil familias adoptadas. En esta acción solidaria participan activamente Centelsa, Manuelita, Reckitt Benckiser y la Caja de Compensación Familiar, Comfandi, que forman parte del Voluntariado Corporativo de la Andi.

Un dulce apoyo

Miembro de una de las más reconocidas familias empresariales de Cali, Marco Caicedo lidera otro apoyo humanitario: creó un fondo común para recolectar dineros al cual se fueron uniendo varios de sus parientes. Los resultados hasta hora van contando 1200 mercados entregados a personas que viven del rebusque, y que a causa del confinamiento están desamparadas. A su iniciativa personal se unió el Grupo Colombina y la Fundación Caicedo.

Pero además, dice, “con el empresario Noel Rodríguez espero entregar unas cinco mil raciones de comida”. Esas raciones serán procesadas en una planta local que abastece hoy al Inpec y a las Fuerzas Militares, y cuya capacidad es de unas tres toneladas por hora: “Los insumos serán donados en su totalidad”. Si la pandemia empeora, se proyectan diez mil raciones adicionales.

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