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Solidaridad caleña: historias de las manos que ayudan a superar la emergencia en Providencia

Noviembre 29, 2020 - 07:55 a. m. 2020-11-29 Por:
Redacción de El País
Bomberos de Cali viajaron a San Andrés para apoyar reconstrucción tras paso de Iota

Las labores de los bomberos se concentraron en remover escombros de las vías principales de Providencia, pero también de algunas viviendas que -tras el paso de Iota- ya no contaban con un techo.

Foto: Cortesía para El País

La imagen que tenía el bombero Jaime Yesid Castellar de Providencia es la de casi la mayoría de los colombianos; la de los libros de geografía del colegio: una isla regordeta a mano derecha de su hermana mayor, San Andrés. Pero realmente está al norte, a 93 kilómetros de distancia. Un trayecto similar al que hay entre Cali y Tuluá.

Solo al llegar a The Big Rock, uno de los puntos más altos de la isla, a 360 metros sobre el nivel del mar, este bombero caleño pudo dimensionar cómo este pedazo de Colombia en medio del Mar Caribe fue golpeado por el temible huracán de categoría 5, Iota.

“Era un inmenso terreno completamente arrasado, con apenas unos cuantos troncos de árboles pelados, sin hojas, una imagen que se puede comparar solo con los incendios forestales que hemos afrontado en los cerros del Valle”, narra.

Castellar fue uno de los 17 bomberos que viajaron desde Cali al archipiélago con fines humanitarios, el mismo día en que Iota impactó las islas. “Salimos la noche del lunes 16 de noviembre. Tras llegar a la base naval de Cartagena, abordamos un buque misilero de la Armada Nacional. El viaje a mar abierto duró 40 horas, tiempo en el que nos enteramos que solo habían dos personas muertas tras el paso del huracán, pero el 98 % de la isla estaba destruida. Fue en ese momento en el que la misión humanitaria que se tenía planeada cambió por completo”, narra el bombero explicando cómo su cuerpo y mente iban preparados para labores de rescate, pero el libreto cambió.

Al despuntar el sol la nueva misión era remover con machete, hacha o motosierra las decenas de árboles y postes de energía que se desplomaron sobre las vías de esta isla de 17 kilómetros cuadrados para después recoger los restos a punta de pala y hombro y apilarlos en una montaña. Así fue durante casi una semana, todos los días entre las 8:00 a.m. y las 5:00 p.m.

“Era tanto el trabajo que perdí la cuenta de cuántas toneladas de escombros habíamos recogido”, dice el socorrista quien advirtió que el mayor aliento para seguir en esta rutina casi salvaje, era el aliento de la comunidad.

Después del mazazo seco de Iota los isleños no se sentían solos, los bomberos de Cali estaban allí para ayudarlos a reconstruir ese pedazo de paraíso ahora convertido en un desgreño de escombros. Lina María Quijano, otra de las voluntarias del Cuerpo de Bomberos de Cali, hizo parte del grupo que rehabilitó el hospital de la isla.

“Ver la devastación de un huracán es algo que no cabe en la cabeza, fue muy duro. La gente nos contó que salvaron sus vidas porque se resguardaron con sus familias completas en los pequeños baños por 17 horas seguidas. En Providencia los baños son las únicas estructuras de las viviendas hechas en ladrillo y cemento y, según nos contaron, pudieron resistir al desastre que apenas dejó en pie unas cuantas fachadas de casas y columnas”, describe.

Y es que de acuerdo con el Gobierno Nacional, mientras 1400 viviendas sufrieron ligeras afectaciones en San Andrés, el balance de daños en Providencia fue de 1200 casas totalmente inservibles, las cuales se reconstruirían en su totalidad para inicios de marzo del próximo año, según ha prometido la Presidencia de la República.

Tras finalizar la jornada, los bomberos de Cali pasaban la noche en un puesto de control por el que a veces se filtraba el agua de la lluvia. Su improvisado techo fue construido de inmensas sábanas de plástico. El único rastro de electricidad que llegaba provenía de una lámpara que recargaban con energía solar. Pero quizá lo más molesto a la hora de conciliar el sueño era ese constante olor a carne descompuesta.

“Enfrente de donde dormíamos funcionaba un almacén de alimentos que vendía carnes perecederas, las cuales se encontraban dentro de un cuarto frío, pero al no haber electricidad, todo eso se pudrió y nos llegaba el olor. Era una escena que se repetía en cada calle y rincón Providencia”, afirma Castellar.

El instructor hace un pausa y continúa: “No pude hablar con mi esposa y mis dos hijos durante los primeros cuatro días. ¿Qué le dije a mi familia cuando pude? Pues que hoy estamos vivos, con casa, pero mañana no sabemos, que lo único que nos queda somos nosotros tres”.

Castellar y Quijano cuentan su experiencia desde el Aeropuerto de San Andrés. Es martes 24 de noviembre y se encuentran de regreso a Cali. Mientras ellos se van, al Archipiélago no dejan de llegar más auxilios, como las cuatro toneladas de ayudas humanitarias que desde la capital del Valle se recolectaron en una semana o la cuadrilla de 23 trabajadores de Emcali que llegaron ese mismo martes a Providencia para ayudar a restablecer los servicios de acueducto, alcantarillado, energía y telecomunicaciones.

Bomberos de Cali viajaron a San Andrés para apoyar reconstrucción tras paso de Iota

De acuerdo con el Gobierno Nacional, mientras 1400 viviendas sufrieron ligeras afectaciones en San Andrés, el balance de daños en Providencia fue de 1200 casas totalmente inservibles.

Foto: Cortesía para El País

La carrera de Emcali

El ingeniero Jhason Raigoza es líder del equipo de Energía de Emcali en Providencia. Hoy su tarea principal es reestablecer el servicio de energía eléctrica mediante dos equipos conectados a un generador: uno que labora en todo el sector del Puerto Principal de la isla y otro en los alrededores del Aeropuerto.

“Son casi 13 horas de trabajo continuo cada día. Iniciamos sobre las 5:30 de la mañana y terminamos a las 7:30 p.m. cuando la oscuridad ya no nos deja avanzar más. El clima te confunde. Luego de un sol impresionante, cae un aguacero aún más impresionante. Vamos a la par del clima. A veces preferimos el sol y postergamos el almuerzo para seguir derecho”, cuenta.

La comisión de Emcali se ubicó en la iglesia adventista de la isla de Providencia, la cual -narran los trabajadores de Emcali- tiene las condiciones mínimas para poder dormir. “Reconstruimos el techo de la iglesia, tratando de animar a los trabajadores, a la comunidad, ahora el principal reto es el suministro de materiales: necesitamos a corto plazo 100 postes, 20 kilómetros de cable, dos toneladas de tornillería, cruceta, aisladores”.

Jhason Raigoza sostiene con optimismo que su equipo está más entregado que nunca a restablecer la operación del fluido eléctrico en la isla de 5000 habitantes. “Dependerá del trabajo en equipo”, dice, como si se tratase de una ecuación mágica.

Bomberos de Cali viajaron a San Andrés para apoyar reconstrucción tras paso de Iota

Hasta la segunda semana de diciembre permanecerían los funcionarios de Emcali en la isla Providencia. Buscan restablecer los servicios de energía, acueducto, alcantarillado y telecomunicaciones.

Foto: Cortesía para El País

Consigo se llevaron toneladas de herramientas, aislantes, tomas y una planta eléctrica que cargarán consigo por 10 o 15 días de trabajo.

De otro lado, al realizar esta nota José Antonio Mitchel, ayudante auxiliar en las labores de alcantarillado de Emcali, se encontraba en el aeropuerto San Andrés, esperando que la lluvia mermara para emprender el vuelo a Providencia en un avión de la Policía el pasado miércoles. Él es un sanandresano que más tarde se hizo caleño.

“Ya algunos compañeros lograron llegar… Aquí estamos. Uno está dispuesto a hacer la labor asignada, pero si somos realistas uno ayuda en lo que sea. Si hay que cortar árboles, los cortamos, si hay que moverlos, los movemos. Así de simple. En Providencia tengo familiares, desde hermanos hasta tíos. Sé que están bien, pero quiero aprovechar mi llegada para saber más de ellos, porque las comunicaciones son muy pobres en estos momentos”, aseveró en su momento.

La señal se seguía cortando hasta quedar en silencio en algunos fragmentos de la llamada. Eran las 11:30 de la mañana y el clima mejoraba levemente. Dentro de pocos minutos la cuadrilla de Mitchell llegaría a Providencia.

Bomberos de Cali viajaron a San Andrés para apoyar reconstrucción tras paso de Iota

Riesgo por covid

Según el balance más reciente del Instituto Nacional de Salud, un total de 67 casos por covid han sido confirmados en Providencia, de los cuales 40 se encuentran activos, es decir, alrededor de 10 casos más que cuando el Huracán Iota no había golpeado el Archipiélago.

Es por eso que la Procuraduría solicitó al Ministerio de Salud que adelante un plan “que impida el escalamiento de los casos, garantice el suministro de medicamentos, insumos que ya escasean y la presencia permanente de médicos”.

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