¿Qué hay detrás de los casi 300 incendios que van este año en Cali?

¿Qué hay detrás de los casi 300 incendios que van este año en Cali?

Agosto 19, 2018 - 08:00 a.m. Por:
Alda Livey Mera Cobo / Reportera de El País 
Incendios en Cali

La irresponsabilidad de la gente, ya sea en forma culposa o dolosa, serían los causantes de los incendios forestales en las zonas rurales de Cali. El Cuerpo de Bomberos de Cali ha atendido casi 300 llamados este año.

Jorge Orozco / El País

Hasta el odio y la venganza son combustibles para provocar un incendio en las áreas rurales de Cali. Sí, hay gente que quiere vengarse del vecino y le prende fuego a la finca de éste.

Pero esa retaliación la pagan los más inocentes: árboles cuyo ‘delito’ es dar oxígeno y garantizar el agua de las cuencas hídricas, y las aves, los reptiles, las ardillas y guatines que deben huir de estos bosquecillos que son sus últimos refugios.

Lo peor es que no han sido dos ni diez incendios forestales los ocurridos este año. En solo lo que va de 2018, al corte del pasado domingo 12 de agosto, ya se habían presentado 297 conflagraciones en veredas y corregimientos del municipio, de acuerdo con cifras entregadas por el coordinador del Centro de Telemática, del Cuerpo de Bomberos de Cali, Edgar Hoyos.

De estos siniestros ambientales, 171 se presentaron en zona urbana y 126 en áreas rurales de la capital vallecaucana. Demasiados, máxime si se compara con las cifras del año pasado:

Hasta julio 31 de 2017, las conflagraciones fueron 200, que dejaron 308.548 metros cuadrados quemados. Pero en lo que va corrido de este año, hasta el 12 de agosto, esa cifra se duplica y alcanza la preocupante área de 636.621 metros cuadrados arrasados por el fuego. Mucho más que la que totalizó a diciembre de 2017, que fue de 572.402 metros cuadrados afectados.

Pero lo de la venganza es una causa eventual. Los móviles de tantos incendios incluyen a las quemas que los campesinos hacen por esta época para las siembras de septiembre o los que tienen ganado y queman el pasto seco para que renazca prado nuevo, pero se les sale de control el fuego.

De lo que sí está seguro el secretario de Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres de la Alcaldía de Cali, Rodrigo Zamorano, es de que la candela no aparece de la nada como en las películas. Él sostiene que no hay incendio espontáneo, sino que siempre obedece a una intervención humana, desprevenida y descuidada, o sencillamente malintencionada.

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“El 99 % de los incendios ocurren por una manipulación del ser humano. Ya sea el que hace el sancocho a la orilla del río o el que le quema la finca al vecino”, dice Zamorano.

Sin embargo, reclama que no hay denuncias por prender fuego a las lomas, cerros o lotes. “Por esa razón el alcalde Maurice Armitage está dispuesto a recibir a las víctimas personalmente, bajo reserva de la identidad del denunciante, para poder judicializar a los responsables de estos delitos ambientales”, enfatizó Zamorano.

De ahí que no se registren capturas ni judicializados como pirómanos o provocadores de incendio. Solo en un sitio encontraron un hombre con una botella de gasolina, pero portar ese elemento en sí no era prueba suficiente para procesarlo, explican las autoridades.

El funcionario insistió en que hay móviles humanos, pero que también se asocian a mitos que tiene la gente. Como la de creer que las quemas fertilizan la tierra. “Eso es totalmente falso”, dijo. O hay negligencia del que le gusta más quemar la basura que recogerla y botarla.

“Algunos cultivadores, queman los residuos de vegetación después de la cosecha. Y quemar cualquier basura después de las 10:00 de la mañana, es un riesgo porque con el más mínimo viento, se prende la chispa y genera incendios”, explica el capitán Jairo Soto, director de desarrollo institucional del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Cali.

Rodrigo Zamorano argumenta que los incendios en Cali no son naturales, que eso de la ignición por una lupa o por un vidrio son leyendas urbanas o mitos. “Eso no pasa sino en California (EE.UU), donde están a temperaturas de más de 45° C, pero en Cali los incendios son provocados”, enfatizó Zamorano.

Todas esas causas dolosas y culposas son las que están detrás del alto número de incendios forestales que afectan las áreas rurales de Cali.

Sectores vulnerables

Las zonas donde con mayor frecuencia tienen que correr los Bomberos con sus máquinas cortafuegos para apagar las conflagraciones, son Chipichape, Montebello, en los sectores de Los Limones, El Chocho-Campoalegre y Golondrinas.

Para Aura Marina Urbano de Yepes, residente de Campoalegre, en el corregimiento de Montebello, los incendios forestales ya forman parte del paisaje.

“Cada ocho o cada quince días veo subir los carrotanques de los Bomberos a tratar de apagar el fuego. El domingo pasado nada más hubo uno aquí”, dice.

Algunos vecinos de Montebello insinúan también entre las posibles causas, que hay demasiados muchachos viciosos que se sientan a fumar y a consumir drogas en los alrededores y tiran el fósforo o la colilla, y con el calor del verano, el pasto seco arde en segundos.

No será distinto en La Luisa, La Reforma, Cristo Rey y la vía que conduce a este cerro, el corregimiento Los Andes, y asentamientos como Alto Cabuyal y Atenas, y en Pichindé, en el sector de La Cajita.

En el Cerro Las Tres Cruces, las columnas de humo se ven a menudo en el Parque Bataclán, recién reforestado, y en Alto Menga. En la Comuna 1, son frecuentes en toda la orilla de la vía al Mar, en los sectores de Patio Bonito y Vista Hermosa, en el barrio Terrón Colorado.

En Vista Hermosa, como en el Cerro de la Bandera, este año se han presentado varios intentos de invasión y también, incendios forestales. Jairo Soto, integrante del cuerpo de Bomberos de Cali, admite que muchas veces el incendio precede a la invasión.

Sin embargo, reconoce que esta no es la mayor causa de las conflagraciones este año, porque “afortunamente la Administración Municipal ha tomado cartas en el asunto y ya se ha controlado esa situación”, dice refiriéndose a la recién creada Unidad de Reacción Inmediata contra las Invasiones y Protección de Ecosistemas.

No obstante, un agente de esta Unidad, confirmó a El País que antes de cada intento de invasión, lo primero que hacen es quemar el predio, para luego proceder.

Solo hasta mediados de abril, la Unidad recién creada por el Municipio, había logrado controlar diez incendios, frenar 40 construcciones irregulares y desmontar más de 70 cambuches junto a ríos y canales de aguas lluvias.

Los corregimientos de Felidia y La Castilla, ya en inmediaciones del Parque Nacional Natural Los Farallones, no son la excepción de este problema.

Al sur de Cali, las columnas humo y el fuego arde en Los Chorros, Alto Meléndez, Cerro La Bandera, en Pance en los sectores de San Francisco, La Vorágine y la Vía a Jamundí. Hacia el Oeste, en La Choclona, - La Estrella, también padecen del fuego indeseado.

Menos se salvan las orillas del río Cali y del río Aguacatal, donde la gente hace paseo de olla, provocando incendios con las hornillas que improvisan para preparar alimentos.

Sin embargo, Jairo Soto acota que también hay muchachos malintencionados y vándalos que prenden fuego o hasta los que van a elevar cometas, llevan fósforos para iniciar las quemas que están formando un cinturón de fuego en las pocas zonas verdes y forestales que le quedan a Cali.

California sí arde

La teoría de que el verano es el causante de los incendios, la desvirtúa el Secretario de la Gestión del Riesgo de Cali.

El funcionario sostiene que las temperaturas de Cali no son como las de California, donde en la semana pasada en Santa Ana, alcanzó los 45,5° C, superando los 44,4° C registrados en 1917, según el Servicio Nacional de Meteorología de EE. UU.

En UCLA (Universidad de California Los Ángeles), la temperatura subió a 43,9° C, derribando el récord de 1939, que era de 42,8° C.

Y Riverside ardió con 47,7° C, temperatura que marcó los termómetros por última vez en 1925.

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