Pese a denuncias, no se logra frenar minería ilegal en los Farallones de Cali

Pese a denuncias, no se logra frenar minería ilegal en los Farallones de Cali

Julio 08, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País 
Minería ilegal en Cali

A unos 3400 metros de altitud se practica la minería ilegal en los Farallones de Cali. El daño ambiental que causa esta práctica es irreversible por el mercurio que en ella se utiliza, el cual causa afectaciones en la fauna y la flora del ecosistema, además de contaminar las fuentes hídricas.

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A pesar de que la minería está prohibida en ecosistemas protegidos como el Parque Nacional Natural Farallones de Cali, a la fecha, esta actividad continúa sin control.

En efecto, y según la última visita técnica realizada por Parques Nacionales Naturales, cerca de 24 socavones de minería ilegal continúan activos en esta reserva natural.

La zona más afectada por este flagelo sigue siendo el sector conocido como Minas del Socorro, ubicado en la vereda Peñas Blancas, corregimiento de Pichindé.

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“Venimos haciendo un trabajo enorme en materia de vigilancia y control para contrarrestar esta actividad, sin embargo, no es fácil porque no tenemos el personal suficiente para vigilar las 24 horas los senderos que conducen a las minas”, aseguró María Juliana Cerón, profesional especializada del Parque Nacional Natural Farallones de Cali.

La mayoría de los mineros provienen de los municipios de Suárez y Buenos Aires, en el departamento del Cauca, quienes llegan en chivas hasta la vereda de Peñas Blancas y luego emprenden una caminata de aproximadamente cinco horas hasta la parte alta del bosque andino.

“El problema es que estas personas pasan, sobre todo, en horas de la noche; y cuando realizamos los operativos muchas veces son alertadas por ‘campaneros’. Entonces, cuando llegamos, ya se han ido y solo encontramos restos de comida u otros indicios de presencia humana”, agregó Cerón.

Minería ilegal, un delito con penas ‘blandas’

Para Jaime Celis, jefe del Parque Nacional Natural Farallones de Cali, una de las principales acciones que debe hacer la justicia colombiana para combatir la minería ilegal, es establecer condenas en prisión.
“En el país la ley es muy flexible y las personas que se arrestan quedan libres al instante o a los días. Si son menores de edad, los sueltan; y si no tienen documentos de identidad, no les hacen ni comparendos”, explicó Celis.

Según el biólogo, por este delito, desde el año 2015 hasta la fecha, se han capturado aproximadamente 200 personas, de las cuales se han fugado en el traslado cerca de 40 individuos.

“De los restantes, muchos han sido menores de edad que ni siquiera han sido presentados a la Fiscalía, mientras que los que se han llevado ante esta entidad han sido unos 140. Sin embargo, no tenemos claridad de cuántos han enviado a la cárcel, hasta donde estoy informado, solo sé de un caso de hombre que llegó a allí este mes, pero porque tenía orden de captura por narcotráfico”, complementó Celis.

Controles para la minería ilegal

Actualmente, varios organismos tienen una mesa interinstitucional de trabajo para hacerle frente al tema de la minería ilegal. Algunas entidades que hacen parte ella son el Dagma, la CVC, la Fiscalía, la Dirección de Carabineros de la Policía y Ejército Nacional.

Específicamente, con el Ejército se tiene un puesto de control en las Minas del Socorro y se tiene previsto instalar otros puntos más que permitirán regular la entrada y salida de insumos a los Farallones de Cali.

“En nuestro plan de desarrollo tenemos la construcción de tres puestos de control en total, dos en la cuenca del río Cali y uno en la cuenca del río Pance. En los próximos días empezaremos con la construcción del primero de ellos, que va a estar ubicado en el predio El Arbolito, en el sector de Venteaderos, en la vía al corregimiento de Pichindé”, explicó Mónica Londoño, líder del grupo de Conservación de Ecosistemas del Dagma.

La funcionaria señaló que este lugar será operado por la Policía de Carabineros y que para su construcción se aprobó un presupuesto de $1500 millones.

“Para llevarlo a cabo hemos tenido mucha oposición por parte de la comunidad. Por ejemplo, el año pasado, varias personas bloquearon la vía, por lo que en estos momentos estamos finiquitando los últimos acuerdos con la población rural”, precisó Londoño.

“La comunidad necesita alternativas laborales”

Durante años, quienes han trabajado en la minería ilegal en los Farallones de Cali han sido individuos que habitan en los corregimientos y veredas de la zona rural de Cali. Para Carlos Herrera, especialista en planificación de áreas protegidas de la WWF, esta es una situación que solo puede cambiar en la medida en que a la comunidad de estos sitios se le brinde participación en otros procesos productivos.

“No es un secreto que en el campo es muy difícil emplearse y las personas sí o sí necesitan sostenerse y por eso muchos acuden a la minería. Lo que se está tratando de hacer ahora es brindarles trabajo en oficios como guardabosques o intérpretes (guías turísticos)”, indicó Herrera.

Tal es el caso de Sandra Milena Campo, quien hace parte desde hace siete años del grupo de guardabosques que tiene el Dagma en el corregimiento de Pichindé.

“Muchas personas como yo hacíamos actividades contrarias a la conservación, unos venían de la minería, otros de deforestación y de las ocupaciones ilegales y yo trabajaba en la extracción de musgo”, manifestó Campo, quien tiene como labor ahora velar por la vigilancia de los ecosistemas, además en realizar campañas de educación ambiental.

Minería ilegal en Cali

En los campamentos de minería, la comida, los víveres y la maquinaria que se utilizan par extraer el oro de las montañas, son transportados por mulas.

Especial para El País

Riqueza ambiental en Farallones

El Parque Nacional Natural Farallones de Cali tiene una extensión de 196.429 hectáreas.

Aquí hay más de 540 especies de aves y nacen más de 30 ríos que abastecen a al suroccidente colombiano.

El mercurio, una amenaza latente

El mercurio es un elemento altamente contaminante para el medio ambiente y muy tóxico para la salud de los seres humanos.

En los países en vía de desarrollo se utiliza para separar y extraer el oro de las rocas o piedras. Este se adhiere al metal dorado formando una amalgama que facilita su separación de la roca, arena o cualquier otro material.

“Los datos nos dicen que el mercurio solo existe en las partes altas de las montañas de Cali, como en las Minas del Socorro. Sin embargo, no se puede descartar que por fenómenos como las lluvias, los ríos que allí nacen (como el Felidia y el Pichindé, que juntos forman el río Cali), lo puedan traer en cualquier momento a las zonas bajas. Esto es muy grave porque cerca de 800.000 habitantes de la ciudad toman agua de estos afluentes“, explicó María Juliana Cerón, profesional especializada del Parque Nacional Natural Farallones de Cali.

Por su parte, Carlos Herrera, especialista en planificación de áreas protegidas de la WWF, indicó que “el panorama se agrava porque los mineros no son conscientes de los problemas de salud que puede traer la exposición al mercurio”.

Ellos son quienes inhalan directamente el vapor de este elemento, el cual se libera durante la quema de las amalgamas y conlleva al riesgo de padecer enfermedades como el hidrargirismo, caracterizada por alteraciones funcionales expresadas en déficits orgánicos, neurológicos, cognitivos y psicológicos.

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