"Los recursos son para la gente, no para repartirlos a amigos": Rodrigo Guerrero

"Los recursos son para la gente, no para repartirlos a amigos": Rodrigo Guerrero

Enero 04, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez Colley | Editora Poder

Alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero.

El alcalde de Cali, quien completó el jueves 3 años en el cargo, asegura que ha cumplido en la medida en que se ha podido. “Es fundamental recuperar la autoestima colectiva en la ciudad”.

Al comenzar su cuarto y último año de gobierno, el alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero Velasco, tiene claras las metas en las que pondrá todo su empeño para dejar una ciudad más incluyente y con más oportunidades. Lea aquí: El orgullo de ser caleño resurgió, dice Rodrigo Guerrero en balance de su gestión De ahí que espera que el 2015 sea más un año de realizaciones, pues tras ordenar la casa financieramente, ahora busca concretar los proyectos de inversión social que contribuirán, según dice, a mejorar la movilidad, la seguridad, la educación y solucionar problemas como los cortes de agua. Despreocupado por la baja calificación en las encuestas, Guerrero dice que le ha cumplido a Cali en la medida en que ha podido, pero eso sí recomienda a los caleños que al escoger su sucesor, este sea “una persona que se comprometa a conservar lo bien hecho y que corrija lo que considere, pero que tenga una línea muy clara de visión de ciudad”, y que además sea absolutamente transparente. Entra en la recta final de su gobierno, ¿en qué va a enfocar sus esfuerzos en este último año?Vamos a consolidar lo que hemos venido haciendo, la organización de la casa, que es Hacienda, Catastro, que son las herramientas fundamentales para tener recursos propios y que nos ha permitido cuadruplicar los ingresos de libre destinación. Eso hay que seguirlo consolidando y hago un reconocimiento a la gente de Cali que ha venido pagando, como nunca en la historia, los impuestos. Sé que pagar impuesto y valorización es difícil, con mucho sacrificio. Interpreto ese pago como un acto de confianza en la ciudad y en la Administración.En segundo lugar vamos a consolidar a Emcali, porque lo más importante es solucionar el problema del agua a los caleños. Y un tercer aspecto es superar los problemas de movilidad, que tras el acuerdo con los operadores del MÍO se tiene que dar.Si bien es cierto que organizó la casa en materia financiera, su gran deuda es lo social, ¿podrá ponerse al día?Sí, no tengo la menor duda. No hay ninguna administración que haya puesto tanto énfasis en lo social como esta. Tenemos aprobado y comenzando $91.000 millones en proyectos Tíos (Territorios de Inclusión y Oportunidades), escogidos con la comunidad en las áreas más deficientes de Cali. Es una inversión que nunca se había hecho. Estamos haciendo una gran inversión en educación, que es muy importante para corregir las desigualdades sociales. Se está invirtiendo en un cambio de modelo de educación, el proyecto Tit@, educación digital. En infraestructura educativa, hemos mejorado 68 instituciones, estamos en proceso de conectarles todas las instituciones a Wi Fi para que puedan usar internet. Hemos entregado 75.000 computadores, capacitado 2000 profesores en uso de tecnologías. Estamos en una gran revolución. Estamos dándoles desayuno a 204.000 estudiantes y además a 15.000 les damos almuerzo. Esas ayudas sociales son importantísimas, así no tengan la visibilidad que debieran tener. Ese punto va a ser uno de los aspectos más importantes del año que falta y va a cumplir con el compromiso de hacer de Cali una ciudad de inclusión y de oportunidades.¿Por qué tardó tanto en empezar la segunda fase de las Megaobras y las dejó para su último año de mandato?No. Las Megaobras las hemos venido haciendo. Lo que pasa es que primero había que conseguir la plata, luego cumplir con todos los requisitos para que se hicieran. Era muy fácil anunciarlas, pero no había los lotes, todavía hay una que no hemos podido hacer porque no se ha podido perfeccionar lo de los lotes y ahí viene el lucro cesante, la demanda contra el Municipio y todos los problemas. Nos hemos ocupado de tener todo listo para sacarlas: la plata, terrenos y requisitos legales para que se puedan hacer, y un componente importante, que Emcali concurra con obras que se requieran, pues ahora tiene recursos un billón de pesos, que llegó con la devolución de la empresa, esa fue otra lotería que nos dio el Gobierno Nacional. ¿Y sí alcanzará a entregar alguna Megaobra?Sí, alcanzamos a entregar muchas, ya se han dado al servicio varias. Vamos a entregar el Parque del Río, que fue el diseño de los holandeses y que va a cambiar la fisonomía de la ciudad, porque se va a recuperar esa parte, también el jarillón, que es otra obra. La intercesión de la Avenida Ciudad de Cali con la Carrera Primera, donde quedará la estación Paso del Comercio del MÍO. Esa entrada a Cali va cambiar totalmente antes de finalizar este año. La estación Julio Rincón, de Calipso, también quedará. La Troncal de Aguablanca se pondrá a operar. Llegamos con una situación donde no había plata, había desorden y pusimos orden y conseguimos la plata, no fue fácil.A propósito de plata, ¿el alcalde que llegue el año entrante encontrará la olla llena?Exactamente, la olla no estará raspada ni tendrá huecos. Y que siga. Este es un proceso ciudadano. No he puesto mi nombre en ninguna parte, no tengo ese afán de figurar.Usted recibió, según ha dicho, una Administración con muchas fallas y desorden. ¿Quedará el Municipio recuperado?Sí, aunque todo es susceptible de mejorar, pero, por ejemplo, hoy la gente puede pagar sus impuestos por internet, utilizan todas las técnicas modernas para agilizar procesos. El cambio que hay es evidente. ¿La gente recuperó la confianza en la Administración?Pues está pagando impuestos, y para mí la mejor prueba de confianza en la Administración es que el caleño pague los impuestos y la valorización como nunca lo había hecho. La gente cree y además está viendo las obras, pavimentos, intercesiones y una cantidad de cosas, y sabe que en Cali paga pagar, como hemos dicho.La movilidad es otro de los grandes problemas de Cali y aunque se logró una acuerdo con los operadores del MÍO, aún no se moviliza la totalidad de pasajeros que se requiere para que el sistema llegue a un punto de equilibrio. ¿Cómo se va a hacer para mejorar esa situación a los caleños?La gente debe tener claro que este es un sistema de transporte operado por cuatro privados, como eran Papagayo y Blanco Negro, que cumplen una función pública, que es el transporte.Por eso meterle todo el apoyo y darle subsidios, como se va a hacer, se justifica. El acuerdo que se hizo con los operadores nos asegura que van a entrar los 840 buses que compraron y que no están funcionado todos, ellos se comprometieron en 911, ya tienen que ordenar los otros buses, que se demoran un año en llegar, pero los 840 los deben poner a funcionar en un mes porque ese es el compromiso.Vamos a hacerle seguimiento a los datos de los buses pare ver cuántos salieron y los que hay porque ese va a ser un mecanismo de presión muy grande, para que todos sepan quiénes están cumpliendo o no en las rutas.Pero hay que sacar los buses del sistema tradicional…Claro. La tarifa técnica es $1760, que vale mover un pasajero en el MÍO, $1700 los paga la gente y $60 el Municipio. Eso es muy importante, es un subsidio que debe tener todo el servicio masivo en el país, y Cali es la única ciudad que lo está resolviendo, pero hay que establecer un sistema para subsidiar ese transporte para que sea eficiente. Pero ellos (operadores) deben sacar los buses tradicionales, ese es el compromiso que se hizo para que esto funcione. Si hacemos eso, nos vamos a concentrar en el Oriente. Allí estamos mejorando las vías, $6.000 millones en inversión, hemos iluminado paraderos para que la gente esté tranquila. La apuesta es lograr un mejoramiento sustancial y cuando eso ocurra, los otros mecanismos de transporte, las busetas que faltan y que tienen el compromiso de comprarlas, pues tienen los recursos para hacerlo, desaparecerán. Y el transporte pirata, ¿qué?Habrá más control a los piratas, que con el MÍO funcionando bien se tienen que acabar.Cali se enfrenta al problema de la falta de guardas de tránsito, que hubo que reducir por problemas de ley. Sobre la mesa está la propuesta de entregar el control del tránsito a la Policía. ¿Es partidario de hacerlo?Yo fui parte de la administración de Rodrigo Escobar, nosotros trajimos los guardas aquí de Medellín, teniendo en cuenta la experiencia de allá, en ese tiempo vestían de amarillo y los llamaron ‘Kokoricos’. Creo en ese sistema, lo hemos apoyado e incrementado y llegamos a un tope. Estoy absolutamente convencido que es necesario que la Policía sea un complemento para ellos por muchas razones; porque hemos visto hechos dolorosos de ataques e inclusive muertes de guardas por parte de ciudadanos energúmenos. Con un policía o un grupo de policías armados esa situación no se da. Hemos propuesto que haya operativos conjuntos con la Policía, pero no reemplazarlos.Aunque los homicidios han bajado, la inseguridad sigue afectando a los caleños y esa es vista como otra debilidad de su Gobierno. ¿Cree que se ha rajado en eso?La percepción tiene dos componentes. Uno el comportamiento en sí de los hechos delictivos, que han venido bajando todos. Cali en los cinco delitos comunes de más impacto está por debajo de Medellín y Bogotá. Ese aspecto está relativamente bien. En homicidios teníamos una tasa de 83 por 100.000 habitantes, que es aberrante. Hace 20 años, cuando fui alcalde, era de 127, pero 83 es alta, la hemos bajado alrededor de 60, que es la más baja en la historia de Cali desde que tiene registro, pero es inaceptablemente alta. Lo importante es que ya sabemos cómo hacerlo, que es una acción combinada de todas las fuerzas del Estado y neutralizando las bandas criminales. En Cali se han neutralizado más de 54 bandas. Hay que hacer inversión social en áreas geográficas donde operan.La percepción la da el hecho de estar en el corredor endémico del narcotráfico, la droga se produce en las montañas y sale por Buenaventura. Una ciudad grande es el sitio preciso para camuflarse y resolver sus problemas. De los siete señores que murieron en la masacre del Sur, ninguno era de Cali, eran del norte del Valle que también tiene el corredor endémico del Cañón de Garrapatas por donde sale la droga. Ellos tenían sus problemas y los saldaron en Cali. Estamos pagando las consecuencias. A eso súmele la cobertura mediática, que yo pensaría, desproporcionada, porque no hay que magnificar, eso forma parte de la sensación de inseguridad. Para muchos es una excusa ampararse en el narcotráfico para tratar de justificar la violencia en Cali…No es excusa, es una explicación cierta, y lo hemos demostrado, cuando se trabaja como se debe, neutralizando las bandas, se obtienen resultados. Hace más de un año Emcali se devolvió al Municipio, pero la gente siente que la empresa no despega y no se ven obras y no se atienden quejas. ¿Qué pasa?Emcali es una empresa que tiene tres servicios, pero a la hora de la verdad es una sola. El de energía, que consiste en comprar y vender energía, allí ya se compraron futuros en energía, el 80 %, para 2 o 3 años. Ya sabemos el precio y podemos comercializar. Lo otro es telefonía, que ha venido cayendo en todo, pero tenemos un activo poderoso, que es una red de distribución que no tiene ninguna otra empresa y tenemos un mercado. Esas dos cosas hay que valorarlas y buscar un socio para la operación, porque esos dos activos, podemos, si se quiere, concesionarlos. El tema fundamental de Emcali es agua, tenemos obligación de dar el servicio a la ciudadanía y vivimos de eso, pero tenemos pérdidas del 54 %, que son inaceptables. Estamos haciendo un plan de choque para reducirlas, se han invertido recursos. Con la reubicación de los asentamientos ilegales se van a disminuir; se está negociando con Yumbo, que es una de las grandes pérdidas porque allá la red de distribución está defectuosa, ya se están haciendo arreglos para disminuirlas. Lo segundo son los cortes, la ciudadanía, con razón, se fastidia cuando le quitan el agua y se demoran en reestablecerla. ¿Y qué se va a hacer para solucionar los cortes de agua?Hay tres medidas. Una ampliar los reservorios, ya se había hecho uno, que dura 8 horas, estamos haciendo otro para 12 horas, en total serán 20 o 24 horas, que nos aseguran que en ese tiempo, la mayoría de episodios de turbidez del río se corrijan. Otra estrategia es poner a funcionar los pozos profundos que hay en Aguablanca, que se hicieron hace 20 años, se le pondrán plantas de tratamiento para corregirle el sabor de sales de hierro a esas aguas. Un tercer aspecto es el sistema de interconexión de la red alta, que es la de los ríos Cali y Meléndez, para que en la época de problemas con la red baja del río Cauca, puedan inyectarle agua. Con esas tres cosas a finales de este año Cali va a estar protegida de cortes. Queda la visión hacia futuro. Desde hace 20 años no se ha hecho ningún proyecto, hay estudios adelantados de la represa del río Cali a la altura de Pichindé, hay otros dos sobre el río Timba, que tienen la ventaja que producen energía y control de inundaciones y que darían agua al norte del Cauca y al sur de Cali, Emcali los podría servir. ¿Le preocupa la baja calificación a su gestión en las encuestas?No, no me preocupa. Entiendo que he asumido cosas que no son populares. Mejorar el sistema de transporte, no es popular, tampoco lo es mejorar el sistema de recaudo, son cosas necesarias y que la gente va a entenderlo cuando vea los resultados, es cuestión de tiempo.¿Siente que los caleños han sido desagradecidos con el esfuerzo hecho en estos tres años?No pienso que sean desagradecidos, en parte es culpa mía, porque no soy muy mediático ni comunicador, yo soy arisco y cusumbo solo. A mí me interesa más la percepción de la gente sobre ciudad y no la que tengan del líder. Por eso destaco de las encuestas que la gente se sienta optimista, que sienta que está progresando y que sienta que Cali está muy bien. Eso es clave, porque eso es lo que hace que la ciudad progrese.¿Qué le hubiera gustado hacer, que no ha podido y que ya no logrará?Trabajar en los vendedores ambulantes. Ese tema lo tengo guardado para mi tercera administración. El transporte público, con 5000 busetas, era un problema muy grande, pero está resuelto. Pero queda cómo ayudarles a estas personas a que se concentren en sitios especiales, donde puedan ejercer lícitamente esa actividad sin perturbar el espacio público. Pero requiere inversiones muy grandes en espacio público, en centros comerciales, eso no lo alcanzamos a hacer.¿Cómo le gustaría que fuera su sucesor?Una persona que crea en lo que se ha venido haciendo. Cali ha recuperado su autoestima, que siga haciendo grandes proyectos de ciudad. Que tenga una transparencia absoluta, eso es fundamental para la credibilidad. ¿Se ha sentido solo manejando esta ciudad tan complicada; le ha faltado acompañamiento de los caleños?No, tengo un grupo que me acompaña. Percibo que la gente me acompaña porque en los barrios la gente me reconoce mucho mejor de lo que se percibe en las encuestas. Las encuestas están medidas por el MÍO y por los homicidios, eso son los dos efectos que la gente ve. Las encuestas bien hechas ponen el marco de referencia, pero si al preguntar usted dice: ‘Cali tiene tanto de homicidios y pregunta qué opina de Guerrero’, le dicen pésimo; en las encuestas hay que poner el límite y preguntar por áreas, pero cuando se hace en forma totalizante, lo que está primero en la mente es lo que se responde.¿Teme que lo hecho en su gobierno se borre de tajo con la llegada del próximo alcalde?De eso no tengo la menor duda, la capacidad de destruir es extraordinaria. Es importante que la ciudadanía de Cali, si percibe que lo que se está haciendo, está bien hecho, escoja una persona que se comprometa a conservar lo bueno y que corrija lo que considere, pero que tenga una línea muy clara de visión de ciudad, de progreso, abierta, transparencia absoluta en contrataciones, esto no puede ser un botín de nadie, los recursos son para que la gente los sienta, no para repartirlos entre amigos.¿Se arrepintió volver a ser Alcalde?No, porque la convicción es exactamente la misma. Me había pasado una vez y sabía que eso no es agradable. Sigo con la misma tranquilidad y convicción con la que comencé. Hice lo que tenía que hacer y estoy feliz porque estoy cumpliendo lo que me comprometí. Las críticas son buenas porque, de manera no intencional, le ayudan a uno a corregir las cosas que esté haciendo, pero que no son buenas, para mejorar.¿Cree que le ha cumplido a Cali?Creo que sí, hemos hecho todo lo que he podido, pero no soy yo, esto es un grupo y quiero hacerle ese reconocimiento al grupo. Aquí hay gente extraordinaria, hemos tenido un grupo de jugadores de las más excelsas calidades, comprometidos. ¿Le falta más compromiso al caleño con su ciudad?Es de autoestima. Cada vez más los caleños se van a sentir orgullosos. Ya están comenzando a hacerlo. Cuando uno está orgulloso de su ciudad no tiene problemas y entiende las dificultades que hay, pero cuando está en esa depresión colectiva que tuvimos, todo era malo. Hoy la gente comienza a reconocer que la Feria fue buena, que el desempleo ha disminuido y aprecia eso, pero cuando está en la etapa de depresión, no lo hace. Es fundamental recuperar la autoestima colectiva en Cali.

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