Opinión: Las diez poderosas frases de Natalia Ponce de León en Cali

Opinión: Las diez poderosas frases de Natalia Ponce de León en Cali

Abril 20, 2018 - 11:11 p.m. Por:
Paola Gómez / Jefe de Redacción de El País
Natalia Ponce de León

Natalia Ponce de León habla de una nueva campaña y explica el protocolo de atención en salud a víctimas de ataques con ácido.

Colprensa

Para quienes creemos en los ángeles de carne y hueso, lo que nos deja claro la historia de Natalia Ponce de León es que el criminal que intentó dejarla muerta en vida fracasó.

Seguramente su atroz delito le causó un profundo dolor y miles de heridas que tardarán toda una vida en cicatrizar; pero ella, valiente y resiliente, fue capaz de emerger entre las cenizas, convertirse en un símbolo y tocar con su historia a un país, a un mundo capaz de inventar las más dolorosas técnicas de crueldad y paradójicamente ver cómo después de muchas de ellas surgen las más impactantes historias de la humanidad.

El jueves, al verla ahí frente a un auditorio mayoritariamente femenino (lástima, necesitamos que el mensaje también toque al género masculino), sus palabras calaron en un público que llegó hasta el Salón del Lago del Club Campestre para escuchar a la heroína, no más a la víctima. De esa noche, de ese ángel, me quedo con diez frases que intentaré recordar cada vez que desfallezca.

1. Me quemó el cuerpo, pero no el alma. “Mi alma es más fuerte ahora, más sensible, más alegre”. Moraleja: lo que llevas por dentro eso que nadie puede arrancarte es lo que siempre te ayudará a levantarte de nuevo.

2. Ya me quité las máscaras. “No le tengo miedo a nada, ni busco que nadie me acepte”. ¿Cuántas máscaras portamos en la vida? ¿Cuántas veces nos ocultamos para ser aceptados? Fíjense, ella ya ni siquiera lleva una para ocultar sus cicatrices.

3. Abrazar la adversidad. No evadirla, aprender de ella, levantarse de ella, tratar de sacar lo mejor de ella. Porque no solo se abraza lo que se ama, también se abraza lo que duele.

4. Pasé de ser víctima a victoriosa. Con su frase recordé cómo a muchas mujeres que sufrieron el conflicto armado les enseñaron a renunciar a esa categoría y reconocerse como sobrevivientes: cuánto encierra esa palabra para quien fue violada por los actores de la guerra. Y cuánto encierra la palabra victoriosa, cuando nace de una mujer que siendo víctima trabajó fuerte hasta lograr su victoria.

5. Agarren el dolor y déjenlo ir. Ligada a la premisa anterior. Comprende esa tristeza, pero no te quedes en ella.

6. Para poder amar, hay que tener amor propio. “Cuando uno se ama, ama al mundo. Amo mi nueva cara, mis cicatrices, mi nueva vida”. No hay otra manera de hacerlo, si no te quieres a ti mismo, si no te valoras.

7. Sáquese ese pero. Esa manía que tenemos de darle portones a los sueños antes de intentarlos, siquiera. ¡A tirar los peros por la ventana!
8. Romper los estereotipos de belleza. La capacidad de reconocerse bella, en la belleza que emana de adentro, es otra gran lección de Natalia: “No es una cara bonita, no es una cola espectacular. Lo que evoluciona es nuestra esencia, nuestra alma”.

9. Para ser feliz hay que tener la mente tranquila. Pudo haberse quedado recluida en el rencor contra su agresor, pero decidió salir. ¿Cuánto tiempo malgastamos en el conflicto y rodeándonos de gente que nos roba la energía? Que nadie apague tu luz.

10. Hay que visualizarse y entender para qué vinimos. Cuando se ha pasado una dura experiencia, cuando se revierte, es entonces cuando se encuentra el camino. Natalia comprendió que su misión era ayudar, abrió una fundación, recorrió el mundo, se convirtió incluso en historieta, promovió una ley y pronto será embajadora de la reconciliación. Sí, quizás hubo demasiado sufrimiento para hallarla, pero en el dolor vio su grandeza. Y hoy agradecemos mucho que también sea una inspiración.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad