Las claves de la Autónoma de Occidente para convertirse en una universidad sostenible

Las claves de la Autónoma de Occidente para convertirse en una universidad sostenible

Septiembre 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Las claves de la Autónoma de Occidente para convertirse en una universidad sostenible

La Universidad Autónoma cuenta con planta de tratamiento de aguas residuales.

El Campus Sostenible de la UAO acaba de ser finalista del premio nacional de medio ambiente Caracol Televisión

Una universidad es, de alguna manera, una pequeña ciudad. Requiere un manejo para la energía, para el agua, para los residuos. Solo en la Universidad Autónoma de Occidente ‘habitan’, en promedio, nueve  mil personas. Un pequeño pueblo.

De ahí que una de las prioridades de la Universidad ha sido encontrar la manera de lograr que esas nueve mil personas no impacten la naturaleza, no contaminen o por lo menos contaminen lo menos posible. 

Para ello se diseñó un modelo, Campus Sostenible, que acaba de ser finalista del premio nacional de medio ambiente Caracol Televisión, “por su contribución en la mitigación y adaptación al cambio climático”.

“Campus Sostenible consiste básicamente en articular las acciones para el cuidado del medio ambiente que hay en la Universidad, desde la academia, la investigación, la proyección social, todo apoyado por la operación del campus en donde optimizamos el consumo del agua, de la energía y hacemos un manejo de los residuos. Queremos ser reconocidos como la Universidad ambiental de Colombia”, dice el profesor Carlos  Alberto Borrero, coordinador del departamento de planta física. 

Entonces, el 100% del agua que se consume es producida (hay pozos)  y tratada por la Universidad, por ejemplo. La Autónoma tiene su propia planta de tratamiento de aguas residuales, y el 30 % de esa agua que sale cuando vaciamos el baño, es reutilizada. 

Los residuos sólidos que despachamos también al vaciar los baños igualmente son aprovechados. Se llevan a una  planta de  nombre extraño -lombricompostaje-  para producir abono orgánico que después es utilizado en los jardines,  con lo que se ha reducido en un 70 % la utilización de agroquímicos para el control de plagas.

Y en una pequeña planta de aguas químicas, además, se purifican  las aguas que se contaminan en los laboratorios.

“Igualmente hemos obtenido rebajas en consumos gracias a un programa de eficiencia energética. Es decir: ahorramos un 5 % simplemente apagando lo que no usamos. Y ahora, con la implementación  de la energía fotovoltaica (producir electricidad de origen renovable, obtenida a partir de la radiación solar mediante paneles) logramos que el 5 % de la energía que consumimos en la Universidad esté libre de gases  de efecto invernadero, un aporte importantísimo al tema de la huella de carbono. El país, de hecho, se comprometió a 2030 en reducir sus emisiones de gases y la universidad es coherente con este compromiso”, dice el profesor Borrero.

Además hay campañas para reducir al máximo las impresiones de papel – todas las comunicaciones internas o son digitales o se imprimen en hojas  recicladas – y próximamente todas las carreras, desde comunicación hasta economía e ingenierías, deberán incluir un componente, una materia,  ambiental. Que todos  sepan por qué y cómo se debe cuidar al planeta.

“También la apuesta de la Universidad es que Cali replique el modelo de Campus Sostenible, hacer una ciudad verde en días de cambio climático”, dice ahora el profesor Borrero, y Mario Gandini, el Director del Programa de Ingeniería Ambiental, considera que, pese a las posiciones que aseguran que el cambio climático es un discurso político de ciertas potencias para evitar el desarrollo de países emergentes, hay evidencia científica suficiente para afirmar que el clima, definitivamente, está cambiando por la acción del ser humano.  Hay que hacer algo. 

“Esto al menos hay que pararlo. Si no lo podemos reversar hay que pararlo. Y el tema del cambio climático tiene dos ejes: uno es la mitigación, todas las acciones que podamos hacer para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, como la generación de energía limpia, y  ya frente a este mundo con el cambio climático actual mirar  qué hacemos para que nuestros territorios se puedan adaptar a esos cambios. En esos dos ejes se mueve, también, la universidad. Es un tema de coherencia institucional: lo que decimos, lo que promulgamos, es lo que hacemos”.

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