La noble historia detrás de labor de las religiosas que luchan por la niñez en Cali

Escuchar este artículo

La noble historia detrás de labor de las religiosas que luchan por la niñez en Cali

Julio 02, 2018 - 11:50 p. m. Por:
Mildred Bahamón y Jéssica Robledo / integrantes del Semillero USC – El País
Religiosas de la institución Santa María que trabaja por la niñez en Cali 01

El Instituto Santa María comenzó en 1960 con la ayuda de las hermanas Terciarias Capuchinas.

Foto: Bernardo Peña / El País

Pulguero, bazar, mercado sobre ruedas o como le quieran llamar es una forma de vender distintos productos a bajo precio. Y mensualmente, el Instituto Santa María realiza en Cali esta actividad para generar ingresos y continuar con su labor: velar por el bienestar de la niñez, en especial de niñas menores de edad.

El Instituto Santa María comenzó en 1960 con la ayuda de las hermanas Terciarias Capuchinas. Hace dos años iniciaron su labor en Cali. Su primera sede fue en Pance y ahora están en el barrio San Bosco.

Allí, en un inmueble de dos plantas, y dotado con una cocina, dos comedores, dormitorios, sala de sistemas, sala de manualidades, salones de clases y piscina, se brinda atención y formación integral a 14 niñas en estado de vulnerabilidad. Dirigido por la hermana Érika Liliana Barrera, acompañada de las hermanas Gloria Inés Orozco, Rosa Inés Páez y Diana María David, mensualmente el Instituto organiza su tradicional pulguero y venden las donaciones que llevan empresas y ciudadanos hasta el albergue.

Antes de cada pulguero, el ritual es el mismo: las hermanas revisan, lavan y arreglan los objetos para que luzcan en buen estado. Se clasifican y ponen precios cómodos.

En un sábado de pulguero, quien ingresa a la institución se encuentra con una serie de mesas ubicadas cerca de la bodega y sobre ellas, cajas de cartón, que hacen las veces de exhibidores marcadas con valores. Dentro de las cajas se pueden encontrar variedad de juguetes en buen estado.

Asimismo, se disponen de percheros con ropa en buen estado, una repisa o estante de madera donde se ubican zapatos, instrumentos musicales, productos de aseo, de belleza, escolares y hasta colchones.

“Hace dos años vengo al pulguero y casi siempre me llevo productos de aseo o implementos de cocina”, señala Vanessa Ceballos.

Religiosas de la institución Santa María que trabaja por la niñez en Cali 02

El Instituto se encuentra ubicado en el barrio San Bosco, es decir, en la Calle 7# 12-15. Si está interesado en ayudar con esta labor pueden llevar su donativo a ese lugar.

Foto: Bernardo Peña / El País

Y es que a través de esta actividad, sumada a los apoyos en especie que reciben de personas como los padres Nelson Rodríguez y Carlos Pérez, también de empresas como La 14 de Calima, las panaderías Kutty y Sander, así como de la Fundación Amar, de la Parroquia Santa Teresita, se garantiza que catorce menores de edad puedan salir adelante.

“Estas niñas no son del Bienestar Familiar; pero viven situaciones que las hacen vulnerables a la condición que vive la familia”, asegura la hermana Érika.

“Las niñas llegan a este lugar por los padres o los vecinos, muchas veces llaman a las hermanas para informar de alguna niña en estado vulnerable”, así lo explica la hermana Diana. Las menores llegan a la institución por diferentes factores como el desplazamiento, viven en sectores de pobreza donde están rodeadas de drogadicción, prostitución y hurto, tienen problemas familiares como agresión física y psicológica o provienen de familias monoparentales.

El objetivo de la institución es reforzar académicamente a las jovencitas, ya que ellas están matriculadas en colegios de Cali; después enseñarles valores cristianos y morales; igualmente, en su educación se incluye inglés, sistemas, manualidades; además de apoyo psicológico.

Las niñas menores de edad viven en esta institución durante los meses que estudian, ya que en vacaciones los familiares las llevan a sus hogares y durante la estadía en Santa María a las jovencitas se les brinda la alimentación diaria, dormitorios y del vestuario se encargan los familiares.

Las jóvenes beneficiadas y la Institución también cuentan con el apoyo de las Damas Grises de la Cruz Roja. Gloria de Magán, una de las voluntarias, cuenta que “la labor principal es enseñarles lectoescritura y más actividades, como bordados y arreglo de uñas, pues trabajamos para la comunidad”.

Y es que a través del pulguero y el dinero que se recauda, la entidad paga la nómina de cuatro trabajadores: la profesora de planta, la aseadora, el transportador y la cocinera; los servicios públicos, el impuesto predial, el servicio de internet, televisión y telefonía.

Ayuda a cambiar vidas

Dalia Calabas, originaria de Silvia (Cauca), duró en la institución Santa María 5 meses, actualmente con 19 años, hizo su ciclo complementario del bachillerato en la Normal Superior Farallones; las hermanas terciarias capuchinas acompañaron a Dalia en su proceso de refuerzo académico en este tiempo.

Hoy está inscrita en la Universidad del Valle para comenzar la carrera de Pedagogía.

Con emoción Dalia comenta: “estoy agradecida con todas las personas que me ayudaron y más con las hermanas que estuvieron conmigo en este proceso, es una felicidad enorme poder entrar a la universidad”.

Lea además: "Tendremos una gran granja para los habitantes de calle", Esaud Urrutia

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS