La monja que solo sale del monasterio cuatro veces al año para cantarle a Dios

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La monja que solo sale del monasterio cuatro veces al año para cantarle a Dios

Febrero 15, 2018 - 11:45 p. m. Por:
Leidy Tatiana Oliveros / Reportera de El País
María Inés Tinoco Rodríguez Monja

María Inés tuvo una niñez complicada. Fue criada por dos de sus hermanos, ya que gracias al abandono de su padre, su madre tuvo que irse de casa a trabajar.

Cortesía para El País

Dejarlo todo: casa, familia, amigos, profesión, comodidad y hasta sus propios sueños para dedicarse a orar todos los días en un monasterio por las necesidades del mundo entero, fue la decisión que tomó la hermana Inés de Jesús hace 14 años.

Desde entonces, esta mujer nacida en Tijuana, México, de 33 años, vive en este mundo pero sin ser parte de él, pues no lleva los afanes del día a día, no acarrea con las condiciones e ideologías de una sociedad, solo se dedica a escuchar y obedecer a Dios.

María Inés Tinoco Rodríguez, su nombre real, pertenece a la Orden del Santísimo Salvador y Santa Brígida, una congregación de clausura dedicada solamente a la oración. Este llamado es para ella la manera más perfecta de tener una relación profunda con Dios, crecer en Él y ser como Él, pues ese es su lema de vida.

Las 24 horas del día se la pasa ‘encerrada’ en un monasterio junto con 40 mujeres consagradas que oran en todo momento, mañana, mediodía, tarde y noche. También preparan galletas, como forma de servicio, para ayudar con el sustento económico de la comunidad.

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Sin embargo, al contrario de lo que muchos pueden pensar, las hermanas de claustro sí tienen espacios para compartir. En el día dedican un tiempo para divertirse; a algunas les gusta jugar fútbol. Pero, claro, la mayor parte del día se concentran en oraciones que la Iglesia Católica ha dispuesto para los consagrados.

Este fue el estilo de vida por el que optó Sor Inés de Jesús, pues para ella es el camino de estar más cerquita de Dios.

El llamado a la vida religiosa lo sintió desde muy pequeña, pero su corazón, su vena artística y ganas de explorar el mundo la llevaron por otros caminos. Estudió Ciencias de la Comunicación y después de ver el ejemplo de su padre, quien era músico, decidió hacer parte de una banda de rock alternativo. Sin embargo, estas actividades la condujeron a estar, durante un año sumergida en depresión, con deseos fuertes de dejar de existir, hasta que conoció a Dios.

María Inés Tinoco Rodríguez Monja

La hermana Inés ha grabado varios álbumes, entre ellos se encuentra ‘Brilla la luz’, ‘Amar como tú’ y ‘Vuelvo a vivir’.

Cortesía para El País

Aunque María Inés es una monja de claustro, Dios ha puesto en ella la misión de evangelizar a través de la música católica, por este motivo, solo 3 o 4 veces al año tiene permiso para salir del monasterio.
Ella sostiene que acepta con amor la misión que Dios ha colocado, ofrecer conciertos en diferentes partes del mundo como Estados Unidos, Ecuador y Colombia para ayudar económicamente a su comunidad y a otros.

Así lo hará este sábado en Cali junto con el grupo caleño RedFusion, con quienes brindará un concierto con el fin de recolectar recursos para la fundación de abuelos Corazón de Belén.

María Inés, desde México, compartió su experiencia vocacional con El País:

¿Cuándo descubre el llamado a la vida religiosa?

Tenía 11 años cuando sentí ese algo diferente y único. Fue un sentimiento incomprensible, pero sublime que surgió cuando fui a una kermés que organizaron unas religiosas; al verlas me ocasionaron una inquietud extraña y profunda. Me olvidé de aquella experiencia y seguí con mis estudios.

Tiempo después, me retiré de la universidad, fue entonces cuando no le encontraba sentido a mi vida, por más que vislumbraba mi futuro no estaba conforme.

A pesar de que no era muy creyente comencé a cuestionar a Dios sobre el sentido de mi ser, de mi existencia.

Pero, ¿cuándo Dios toca su corazón?

Un día entre semana, decidí ir a misa y lo único que hice fue escuchar y poner atención en todo. Este acontecimiento transformó totalmente mi manera de pensar y de ver las cosas. Al final de la eucaristía miré alrededor de la Iglesia y éramos si mucho 8 personas, solo recuerdo que mi corazón ahí reconoció el tesoro más grande que tiene nuestra fe que es la Eucaristía.

Después de esto decidí ir a misa a diario, en la mañana y en la tarde, y quise cantar en ellas. También, comencé a rezar el Rosario y a frecuentar el Santísimo.

Todo esto despertó lo que estaba dormido en mí, aquel sentimiento raro y profundo que tuve en aquella kermés. Pensé en todo lo que podía estudiar y lo maravillosa que podría ser mi vida como una persona del común, pero me preguntaba ¿y luego qué? Me di cuenta que mi corazón quería más, y a pesar de pintarme la vida perfecta, surgía de nuevo la misma pregunta y me sentía inconforme, faltaba algo. Entonces tomé la decisión de seguir a Dios, y después de mucha oración, Él me guió a esta comunidad.

¿Cómo es vivir en un claustro?

Es como la vida cotidiana, aunque estamos regidas por un horario, este resulta siempre espontáneo y variante. Muchas personas se preguntan por qué nos ‘encerramos’ en una especie de cárcel para vivir, recuerdo que Santa Teresa de Ávila decía que los encarcelados eran ellos, Dios es libertad y eso mismo pienso yo.

Los dos pilares de la vida de clausura, como la nuestra, es Jesús Sacramentado (la oración y el rezo del Oficio Divino) y la vida fraterna. Es una riqueza inmensa compartir con tantas hermanas tan diferentes a ti, algunas veces resulta un tanto complicado, pero para Dios no hay imposibles.

A veces le digo a la gente que si ellos vivieran un día con nosotras podrían, tal vez, escandalizarse, es muy alegre la vida en el claustro, pues no llevamos los afanes del mundo, siempre tenemos a Dios de primero.

¿Por qué decide cantar?

Curiosamente no fue el canto lo primero, de hecho yo pensaba que simplemente era un persona afinada.

Primero fue la música como tal, los instrumentos. En mi niñez y adolescencia no me gustaba cantar ni ser escuchada. Mi anhelo era ser una excelente música, por eso siempre estaba en los coros, para aprender a tocar algún instrumento.

Pero fue hasta que empecé a acercarme a Dios, a experimentarlo en mi vida, y cantar en las misas de semana que hice a un lado mis complejos y pena.

No fue algo que escogí ni una decisión que tomé, el canto fue el don que Él me dio, es la forma para expresarme mejor, para ser un medio. Mi propósito es orar y amar, Él pone y da lo demás. Él se encarga de las almas.

Entonces, ¿cuándo nace el deseo de hacer conciertos?


La verdad es que no hubo jamás un deseo, no fue iniciativa propia.
Todo comenzó cuando alguien, viendo nuestra necesidad material, quiso ayudarnos de forma que nosotras también aportáramos algo. Cuando me escuchó cantar en misa dominical, nos propuso rentarnos un estudio de grabación al enterarse que yo tenía composiciones propias.

Así surge el primer CD ‘Amar como Tú’. Esta misma persona llevó el disco a una radio católica. Ahí comenzaron a surgir las invitaciones, las cuales siempre ponemos en oración, para que sea la voluntad de Dios.

Cuando sale ¿qué limitaciones tiene?


Diría que ajustarme al mundo es mi mayor limitación. Salgo específicamente para cantar, no voy a antros (discotecas), ni bailes, no canto, ni escucho música común; trato de no estar a altas horas de la noche fuera del lugar de hospedaje y no me la paso con mucha gente.

10 monjas de la comunidad de la hermana Inés de Jesús, están en la labor de fundar en Colombia un monasterio igual al suyo.

Este es otro de los motivos de realizar el concierto en Cali, recolectar fondos para la construcción del convento.

La hermana Inés estará en concierto junto con RedFusion en la Fundación Corazón de Belén, sede San José, ubicada en la Cra. 32 #7-14 antigua vía Yumbo. Boletería: 8810742.

El domingo estará en Roldanillo, en el Coliseo Cubierto.

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