La interminable pelea por los recursos de la educación pública de Cali

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La interminable pelea por los recursos de la educación pública de Cali

Julio 07, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Lucía Cuervo Plazas, reportera de El País
La interminable pelea por los recursos de la educación pública de Cali

Del Instituto Tecnológico Rey de Reyes I y II iban a ser reubicados 552 estudiantes, pero solo se trasladaron dos. Tiene 1673 estudiantes de ampliación de cobertura.

Cinco meses después de iniciarse el año lectivo, hay cerca de cinco mil niños sin colegio asegurado.

Con medio año lectivo cursado, Cali sigue teniendo problemas para asegurar la educación de 270.800 niños que requieren del subsidio estatal. El problema volvió a salir a la palestra pública en las dos últimas semanas, cuando grupos de estudiantes se tomaron varias veces la Plazoleta del CAM para solicitar que la Alcaldía les pague su formación en los colegios contratados para la ampliación de cobertura.En las manifestaciones han participado hasta los más pequeños. Decenas de niños de cuatro a seis años de edad, portando pancartas elaboradas por adultos, solicitaron que les asignen un cupo en los colegios privados contratados por el Municipio, yendo en contravía de las disposiciones nacionales que prohíben llevar niños a protestar.Pero mientras niños, padres de familia y propietarios de los colegios privados reclaman, la Secretaría de Educación argumenta que no les puede pagar todos los cupos que piden porque estos se quedaron con los menores que deberían llenar las aulas de los colegios públicos desde que empezó el año escolar, en febrero.“La pelea de los privados, más que de garantizarle la formación a los niños, es de plata. Por cada niño que ellos tienen matriculados reciben cerca de $1.200.000 al año. Y mientras tanto, nosotros tenemos se- des con salones vacíos”, asevera el secretario (e) de Educación, Guillermo Ramírez.Un ejemplo claro de ello es la institución educativa Isaías Duarte Cancino, que estrenó este año un megacolegio ubicado en el barrio Mojica. Allí pueden atenderse a 2800 alumnos, pero solo tienen 1080 matriculados. Es decir, más de la mitad de las aulas estarán desocupadas por la insuficiencia de estudiantes.En todo el sector oficial, según los datos de la Secretaría de Educación, hay disponibles 3377 cupos en todos los cursos. Educación: un negocio“El niño les representa ingresos a los privados, por eso es que no los quieren devolver a la educación pública”, señala el Secretario (e) de Educación. Por ahora, este despacho firmó 92 contratos con los particulares para que atiendan a 93.349 niños en 190 colegios privados bajo la figura de la ampliación de cobertura. Esto le cuesta al Estado $112.018 millones.De esa población, el Municipio les entregó solamente 418 pequeños que cursan transición, pero ahora los privados piden que les reconozcan otros 4609 alumnos de ese curso que atienden desde hace cinco meses. Los privados quieren $5530 millones más por la atención de estos infantes. La pelea por ese grupo de niños no es de poca monta, ellos son el semillero del negocio. “Si comienzan ahí es muy seguro que a la Secretaría le toque dejarlos cursar sus doce años de formación con los privados y seguirlos financiando”, explica la directora de la Comisión Vallecaucana por la Educación, Carolina Quintero.Esa situación la corrobora la avalancha de tutelas que han puesto los padres de familia para evitar que reubiquen a los niños en el colegio público Duarte Cancino. La mayoría de las tutelas fueron ganadas por los padres y la Secretaría tuvo que contratar a tres colegios a los cuales no se les iba a asignar población: Rey de Reyes, La Piedad y La Divina Enseñanza (todos de la Fundación Rey de Reyes para el Bien de la Familia, que administra 16 colegios). El País intentó dialogar con el rector Reinel Palacios, pero no fue posible ubicarlo en los colegios que representa.La experta de la Comisión dice que Cali creó una figura perversa: es el privado el que le dice al Municipio cuántos son sus niños y no al revés, como lo reglamenta el Ministerio de Educación.“Si el Estado paga debe poner las condiciones. Es el Municipio el que debe matricular a los estudiantes y asignarles el colegio que les quede más cerca de la residencia, sea público o privado de cobertura. Pero aquí siguen los privados matriculando estudiantes por su cuenta y luego salen a pedir el subsidio estatal, como pasa ahora”, afirma Quintero.Agrega que al Municipio le ha faltado hacer más pedagogía con los padres de familia sobre el proceso de las matrículas. “Si el padre sigue yendo al colegio privado a solicitar cupo creyendo que el Estado le va a pagar, seguirán estos problemas”. ¿Y la calidad?Para contratar las instituciones privadas, el Municipio exigió una calificación mínima de 60 puntos, pero advirtió que las entidades que estuvieran en la franja de 60 a 69 puntos deben hacer planes de mejoramiento. Según la evaluación de calidad que hizo la Secretaría a los colegios que se postularon y fueron contratados posteriormente, 126 están en este rango. Solo 17 obtuvieron 80 puntos o más.La directiva de la Comisión Vallecaucana por la Educación dice que es muy preocupante que los oferentes sean colegios que en su mayoría tienen calificación regular. La Secretaría sostuvo que los contratos los obligan a mejorar. Adolfo Valderrutén y Harold Rojas, directivos de colegios de ampliación de cobertura, señalaron que la calificación fue “subjetiva, a gusto de un funcionario”. Agrega Valderrutén que el año pasado no hubo interventoría a los contratos y que este año apenas han ido a revisar listas.Los representantes de los colegios explicaron que los pequeños asistieron a las manifestaciones con sus padres. “Las familias están desesperadas porque la Secretaría no les define su situación y vamos a tener que cobrarles”, afirma Rojas.Nélson López es uno de los padres de familia. Su niña tiene cinco años y está en transición. Asegura que cuando la fue a matricular, le dijeron en la Central Didáctica (allí se hace este proceso para los habitantes del Oriente) que había cupo para la institución educativa Isaías Duarte Cancino. “Yo sé que el colegio tiene excelentes instalaciones y buena pedagogía, pero no la voy a llevar allá por dos razones: es muy lejos de Ciudad Córdoba (donde vive) y las condiciones de seguridad en esa zona no son las mejores”.

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