"La gran mayoría de los caleños no creen en el otro", subsecretaria de Cultura

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"La gran mayoría de los caleños no creen en el otro", subsecretaria de Cultura

Marzo 05, 2018 - 12:44 a.m. Por:
Redacción de El País
Carolina Ocampo, subsecretaria de Cultura de Cali

Carolina Ocampo, subsecretaria de Cultura de Cali.

Foto: El País

Videos que muestran agresiones contra la autoridad, intolerancia, falta de respeto por las normas viales, son las escenas que circulan por la redes sociales y que nos muestran una Cali que no queremos ver.

Carolina Campo, subsecretaría de Prevención y Cultura Ciudadana, hace un análisis de este fenómeno y de lo que hace su dependencia para recuperar ese civismo extraviado.

¿Cuando llegó a la Alcaldía cómo estaba Cali en términos de cultura ciudadana?


Era una ciudad que se movía entre dos imaginarios, uno positivo, con añoranza del pasado, de esa Cali de los años setentas, planteado como un punto de lo que fuimos pero no de lo que podemos ser; desde otra perspectiva, con rezagos de la cultura narcotraficante de los años 80 y 90, pero también impactada de toda la violencia del país. Esta última es una contracultura del sálvese quien pueda, el fin justifica los medios, el que no hace los goles los ve hacer.

¿Hoy, en qué lugar está Cali en términos de cultura ciudadana?


En una transición muy interesante. En la ciudad, la cultura ciudadana ha estado ligada a campañas publicitarias que le dicen a la gente lo que tiene que hacer. Pero ahora Cali se está auto reconociendo como una ciudad intercultural. Esa transición tiene que ver con el ejercicio de interiorizar la ciudad que tenemos hoy, la Cali en un marco de diversidad.

Explíquenos eso en términos prácticos, del día a día...

Por ejemplo cuando hablamos del tema del ruido, eso tiene que ver con choques culturales, no solo provocado por establecimientos comerciales, sino donde la mayor parte del proceso migratorio de Cali tiene que ver con comunidades rurales que vienen a habitar la ciudad, que vivían a orillas de ríos, del campo.

Esto no lo digo yo, se fundamenta en estudios, donde se muestra la segregación socio espacial de la ciudad. Donde las comunidades del Pacífico están ubicadas fuertemente en el oriente de Cali con unas costumbres, por otra parte, la zona de ladera esta colmada de las comunidades indígenas.

¿Entonces qué está pidiendo esa transición de la que usted habla?

Que se renueven los pactos, los acuerdos mínimos para poder convivir en Cali.

Yo creo que el principal problema que tenemos los caleños es que nos importa muy poco el bienestar del otro...

Como la ciudad termina fragmentándose, el caleño comienza a relacionarse con los que son más parecidos a cada uno desde la perspectiva cultural. Lo que tenemos es que armonizar unas normas mínimas del reconocimiento de la ciudad en varios aspectos.

Cali se ha modernizando en su espacio público o vías pero estos dos elementos no son suficientes para detonar un proceso real de convivencia.

¿Entonces qué ha venido haciendo la Alcaldía para lograr esto?


Hicimos una consulta a 30.000 caleños y les preguntamos ¿qué ciudad querían?, esto no se había hecho nunca antes en Colombia. Estamos construyendo una imagen positiva de la ciudad a través de ‘Cali progresa contigo’. Estamos abordando los problemas más críticos de cultura ciudadana: convivencia, movilidad, educación y un tema de apropiación del espacio público.

¿En dónde tenemos que prender las alarmas los caleños en términos de cultura ciudadana?

La confianza entre caleños es muy baja. De una escala de 1 a 10, estamos en el 5,99. En términos prácticos yo no cuido de ti, si tú no cuidas de mí. Esto dice que gran parte de los caleños no tienen confianza en las otras personas.

El caleño piensa que el otro hace las cosas mal. La base de la cultura ciudadana tiene que empezar en la confianza del otro. A nivel del país también hay bajo nivel de confianza en la institucionalidad.

Actualmente ustedes están construyendo la política pública de cultura ciudadana, pero la verdad es que hay escepticismo. La gente no cree en el papel sino en los resultados.

Estamos construyendo una visión compartida de ciudad, hemos hecho un ejercicio en términos de infraestructura y espacio público, asimismo, en la calidad de la educación. Estamos construyendo un modelo de cultura ciudadana. Hay movilización comunitaria y con la gente se están creando las soluciones; existen mesas de cultura ciudadana que tienen entre 400 y 600 caleños comprometidos con sus territorios.

Adicionalmente, tenemos el proceso de gestores de paz y cultura ciudadana, el cual da segundas oportunidades, tanto a víctimas como victimarios; estos gestores hacen procesos de retribución social en las estaciones del MÍO, las intersecciones viales e igualmente participan en actividades de crianza en los territorios.

También realizamos un proceso de educación ciudadana en las 45 instituciones educativas oficiales de Cali... Hoy hemos avanzado mínimamente en los ámbitos que debería trabajar una política pública de cultura ciudadana. Las mesas de cultura ciudadana, el año pasado, impactaron a 8000 personas. De manera directa, con todos los programas, hemos llegado a 40.000 caleños.

¿Cuándo los caleños recuperaremos nuestra cultura ciudadana?

Esto no se da de la noche a la mañana, sino en el mediano y largo plazo. Estamos dotando de herramientas a las nuevas generaciones. Asimismo, en los problemas de movilidad, intolerancia, estamos haciendo una siembra para que en diez años Cali sea una ciudad distinta.

¿A corto plazo qué proyectos de cultura ciudadana tienen?

Hemos logrado que la gente comience a trabajar junta. Instalamos la primera mesa de culturas urbanas de la ciudad, esos chicos que tienen practicas distintas, que se visten diferente y que parecen, no hacen parte de Cali. Con ellos hemos recuperado, en una primera fase, el parque de los estudiantes. Asimismo, estamos trabajando con las comunidades inter -religiosas, a través de un trabajo de convivencia por medio de la fe.

Por ultimo con la Secretaría de Movilidad estamos tratando de hacer de la vía un lugar seguro para la vida... se me olvidaba, el programa ‘Cali bonita y cívica’ que ha servido para rescatar siete zonas de la ciudad donde periódicamente se realizan tomas.

Y en términos ambientales qué han hecho para mejorar la cultura ciudadana de los caleños...

Tenemos un programa que se llama ‘Amigos de los ríos’. Y para el caso del río Pance se van hacer ejercicios de carácter pedagógico con los turistas para que le den un manejo adecuado de la basuras.

¿Por qué al caleño le gusta publicar en redes sociales todo lo malo que pasa en la ciudad?

Cali tiene que resolver, como las grandes ciudades del mundo, problemas de intolerancia. Lo que está pasando es que estas malas noticias, en la medida que se viralicen, se convierten en realidad y si a eso le agregamos política se esta reforzando un imaginario negativo de Cali. Esto va en contra de la autoestima colectiva de la gente.

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