Escuchar este artículo

Historias de jóvenes que eligieron construir un mejor futuro

Mayo 30, 2021 - 12:00 a. m. 2021-05-30 Por:
Redacción de El País
Influenciarte

‘Influenciarte’ ha contado con el apoyo de algunas secretarías de la Alcaldía y con la empresa privada.

Foto: Especial para El País

La niña tiene 9 años, se encuentra en el patio de su casa en el barrio Juan XXIII, uno de los más violentos de Buenaventura. Escucha con atención la voz que sale de un teléfono celular: “Si estás estas en el patio toma cinco piedritas y después seis, ¿cuántas piedras tienes? Ahora quítale cuatro”. La niña sigue las instrucciones y copia la operación matemática en su cuaderno. No tiene mesa y por eso apoya su cuaderno en una silla Rimax hincando su cuerpo como malabarista para acomodarse en el aire.

Al otro lado del teléfono, en Cali, están las hermanas Usman: Sofía y Suana. La primera egresada de la Universidad Icesi y la segunda termina su licenciatura en la San Buenaventura. A través de llamadas telefónicas de una hora, llegaron durante la pandemia a 130 niños de Buenaventura, Timbiquí, Tumaco, Quibdó, Unguía, Bojayá, Nuquí y Cali para reforzar su aprendizaje.


No lo hicieron solas, 150 voluntarios le apoyaron donando su tiempo: profesores, ingenieros, sicólogos.

Ahora, este modelo será aplicado en el oriente de Cali el próximo mes, bajo el liderazgo de Lizeth Sinisterra, gerente de Pacífico Task Force. Una Alianza entre diferentes organizaciones que se reunieron para diseñar una estrategia conjunta para mitigar la vulnerabilidad incrementada por el covid.

Al igual que ellas, en Cali hay jóvenes caleños, menores de 30 años, que se la juegan por la ciudad. Como Mario Lozada, de la Arquidiócesis de Cali, quien trabaja en los comedores comunitarios con las barras de los equipos de fútbol o como Juan Manuel Jiménez Orozco, un niño de 12 años quien junto a sus padres impulsa ‘Influenciarte’, una fundación que brinda apoyo social a los niños a través del arte.

En esta página solo hay tinta y papel para algunas de estas historias, las cuales se pueden encontrar en cada esquina como: ‘Alfombra Mágica’ que trabaja con niños en el oriente temas de espacio público y lúdica o ‘Prisioneros de Esperanza’, un grupo de rap y arte de la Comuna 18; también lo hace ‘Guerreros Caminantes’, grupo de deporte en El Poblado II o Hakuna Matata, con un enfoque de arte y cultura en el nororiente de Cali. Y así podríamos destinar líneas y líneas de texto para narrar el empuje de estos muchachos.

Clases de voz

En algunos municipios del Pacífico colombiano como Timbiquí solo 3 de cada 100 personas tienen acceso a Internet. Por ello la alternancia educativa desde casa en medio de la pandemia es una fantasía. Así que los profesores hicieron llegar a sus estudiantes talleres y tareas a través de canoas y hasta en lomo de mula. Pero no era suficiente.

“El primer piloto lo hicimos con una niña cercana y nos dijimos: Si a ella le podemos ayudar con una llamada telefónica y entiende algunas cosas, lo podemos hacer con otros niños. Es un momento de escucha, de buen trato, de enseñanza”, explican las hermanas Usman: Sofía y Suana, describiendo cómo se aventuraron a dar refuerzos académicos a niños de todo el Pacífico a través de sencillas llamadas telefónicas, porque no había cobertura de Internet.

“Trabajamos estrategias de entonación por teléfono. A los niños les daba más entusiasmo y querían estar en clases. Primero lo hicimos con niños de Buenaventura y después se creció a Nariño y Chocó. Y comenzaron a aparecer los voluntarios: -Yo colaboro con una hora, yo con tres, con cinco-, nos decían. Y dijimos: tenemos los voluntarios, necesitamos los niños y allí se nos unió la Fundación Mariposas de Amor, que tiene 150 niños”, narran las hermanas.

En un mes se espera que esta iniciativa arranque en el distrito de Aguablanca. Clases de voz para llegar a los niños que no tienen Internet.
“Los hijos malcriados de la Alcaldía”.

Esta historia buscaba centrarse en Andrés Lozada Tezna, de 26 años, quien trabaja desde la Arquidiócesis de Cali, impulsando los comedores comunitarios de las dos barras de fútbol más grandes de Cali: Barón Rojo del América y Frente Radical del Deportivo Cali. Sin embargo, Andrés insiste en que este proyecto es de ellos, los barristas, y que su voz solo sirve para narrar el trabajo que ellos llevan a cabo a través de los ‘Comedores comunitarios que transforman vidas’.

Cali tiene -mal contados- 40.000 barristas del América y del Cali y están irrigados por toda la ciudad, la mayoría de ellos jóvenes de los estratos más vulnerables.

“Como iglesia buscamos como punto de partida brindar seguridades mínimas de vida como la alimentación, por eso se viene el proyecto de seguridad alimentaria. Con la pandemia se cerraron los estadios y estas dos organizaciones -barras- que son muy grandes en Cali y que están en toda la ciudad requieren una atención permanente. Muchos de estos jóvenes tenían ingresos basados en la economía del fútbol: vendiendo boletas, comida o bebidas, o simplemente trabajaban en la informalidad, pero con la pandemia no hubo más ingresos y las fuentes de trabajo empezaron a escasear”, dice.

Por eso se crearon dos comedores comunitarios que atienden en un 80% de los miembros de las barras. “Este es un hecho sin precedentes en Colombia”.

Estos espacios son coordinados por las fundaciones de las dos barras y son los mismos barristas quienes cocinan y articulan todo el proceso. El comedor de la barra del América está en el barrio Las Acacias, mientras que la barra del Deportivo Cali se instaló en El Recuerdo. Los dos en el corazón del oriente.

“Las barras son los hijos malcriados de la Alcaldía, pues no les han puesto cuidado y no hay un proceso continuo serio. Solamente hubo unos buenos ‘chispazos’ en algunas alcaldías, pero no hay seriedad en ese tema. Cada cuatro años se quedan en diagnósticos y no ponen a las personas indicadas en el tema. Tú no puedes poner a una persona frente al tema del barrismo en Cali cuando ni siquiera le gusta el fútbol. Eso es absurdo”, comenta.

¿Pero por qué son importantes estos comedores para barristas?; Andrés responde: “Ellos mismo te dicen: ‘Ya almorcé, almorzó mi esposa y mi bebé, ya no pienso en robar’. Eso nos empuja a querer ampliar el comedor comunitario como una excusa para hacer un verdadero cambio social”.

Este joven de 26 años, quien insiste en desligarse de todo protagonismo, dice que los comedores deben ser espacios libres de consumo de drogas y porte de armas y desde allí comenzar a hacer tejido social.

“Los procesos con las barras salvan vidas. En Bogotá, que realiza este tipo de trabajo desde el 2000, han muerto por camisetas -de equipos de fútbol- directa o indirectamente cerca de 30 personas en los últimos seis años; mientras que en Cali hemos perdido 100 vidas por la misma situación en el mismo tiempo. Por eso este tipo de procesos son importantes”.

Una fundación para ‘Influenciarte’

Juan Manuel tiene 12 años y pese a su juventud tiene claro que el trabajo social es importante para construir una Cali más equitativa. Y para ello, con el apoyo de sus padres, comenzó a edificar la Fundación ‘Influenciarte’, que brinda formación artística y apoyo a niñas y niños de la ciudad.

“La fundación ayuda a que la gente pueda cumplir sus sueños. El primer proyecto fue el taller de repostería Manolete y de allí nace la idea de continuar con la línea de influenciadores con una visión social y así es como nace ‘Influenciarte’”, comenta Juan Manuel.

A los talleres asisten niños que trabajan en los semáforos de la Autopista Sur, pero también menores que se han acercado a la Fundación por iniciativa propia. “Queremos impactar positivamente a otras personas. Tenemos un proyecto grande con el arte, ya grabamos nuestro primer disco que se llama: ‘Por un mundo mejor’ y también estamos trabajando en el cine y la actuación a través de una serie web”, cuenta el niño con entusiasmo.

Todos los miembros de la fundación actuaron en la mini - serie Web que se llama ‘Solo’. Pero antes de empezar a rodar recibieron clases de actuación para poder interpretar sus personajes.

“La serie trata de un orfanato y todo gira alrededor del maltrato infantil y las alternativas de denuncias frente a esta situación. Muestra las rutas para denunciar los casos de maltrato. Los niños que actuaron en la serie hicieron un curso de dos semanas y lo más importante es que todos los que participaron se sintieron importantes y pudieron expresar sus sueños”, comenta Juan Manuel.

Dice que están apuntando a realizar otras series y todos los días están tocando puertas para llevar a cabo estas iniciativas. “Después de la serie ellos salieron muy ilusionados. Parecen ideas pequeñas, pero no vamos a parar, porque tenemos la necesidad de impactar de manera positiva en esta ciudad”, concluye.

Obtén acceso total por $4.700/ trimestre Suscríbete aquí
VER COMENTARIOS