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Habitantes del Oriente de Cali también piden un 'respiro' por los bloqueos

Mayo 23, 2021 - 08:00 a. m. 2021-05-23 Por:
Redacción de El País 
Giancarlo Manzano

Los bloqueos han sido una constante en Cali desde el inicio del paro nacional.

Foto: Captura de pantalla

Encender velas aromatizantes o incienso es la única forma de espantar las moscas que rondan las basuras acumuladas en los andenes de algunos barrios del oriente de Cali, azotados por los bloqueos viales que dificultan el ingreso de los camiones recolectores desde hace tres semanas, cuando inició el paro.

Solo hasta el miércoles pasado es que María Antonia*, residente del barrio Nuevo Horizonte, pudo entregar su basura a la empresa de aseo que atiende el sector. Pero dado que esta no cruzó por su vivienda, como es usual, la mujer tuvo que caminar cuatro cuadras para deshacerse de los residuos.

Nuevo Horizonte se ubica dentro de la Comuna 13 y colinda con otros barrios como El Diamante, Calipso y Antonio Nariño. Por ende, ha sido uno de los epicentros de violencia y vandalismo durante las últimas semanas. El saqueo del Éxito de la Simón Bolívar, la destrucción de la Terminal del MÍO Calipso y el incendio provocado en el Colegio Comfandi son algunos de los episodios más conocidos.

“No es que haya inseguridad como tal, pero a las 4:00 p.m. decido no salir más de casa, porque dos horas más tarde empiezas a oír disparos, explosiones o el sonido que hace el helicóptero de la Policía”, cuenta María Antonia.

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Su movilidad también se ha visto reducida. Por ejemplo, el pasado jueves debía comprar unos medicamentos en el barrio Versalles, norte de Cali, un trayecto que en moto le invierte alrededor de 35 minutos. Sin embargo, al salir de su barrio hacia la Carrera 29 con Simón Bolívar, en Puerto Madera, los jóvenes que bloqueaban la intersección no la dejaron cruzar al otro lado, por lo que María Antonia tuvo que desviarse hacia la República de Israel, los alrededores de Puerto Rellena, evitar los taponamientos en los alrededores de Comfandi El Prado... En total, se demoró 50 minutos en llegar a su destino.

La situación de movilidad tampoco ha sido nada fácil para Josefina Alegría, habitante del barrio Los Lagos, quien cuenta: “Desde que empezó el paro, no he podido salir a trabajar a hacer las labores de aseo. En la casa ni siquiera tenemos ahorros: sobrevivimos con lo poco que ganamos en la venta de minutos y dulces. Eso es porque el MÍO no llega hasta por acá y los piratas solo van hasta Valle del Lili”.

El panorama empeora con la presencia de retenes ilegales, en donde delincuentes no solo cobran ‘vacunas’ para dejar pasar a los vehículos sino que también asaltan a los conductores, situación que incluso ha recibido el rechazo de los mismos manifestantes, cuyas barricadas tienen lugar en Puerto Resistencia, Nuevo Latir, el Puente de Los Mil Días, el puente Juanchito, Calipso y la Calle 70 con Carrera 7c.

Según un informe presentado la semana pasada por la Secretaría de Seguridad, en Cali hay nueve peajes ilegales, de los cuales cinco se concentran en el oriente.

Aunque las autoridades han insistido que colaboran con la Policía para impedir estos hechos, El País intentó contactar al secretario de Seguridad, Carlos Alberto Rojas, para conocer más a fondo de cómo están operando estos bloqueos y qué estrategias se implementan para evitarlos, pero no fue posible ubicarlo.

Y es que preocupa que en estos peajes exista una presunta relación con tres homicidios registrados hasta la fecha en Cali; el más reciente ocurrido en la madrugada del miércoles, cuando un motociclista de 36 años habría sido asesinado con arma de fuego tras, presuntamente, negarse a pagar lo que le exigían en un bloqueo ubicado en el barrio Calimío, sobre la Carrera 1 con Calle 84.

Las interrupciones en el tránsito (no solo en el oriente de Cali sino en el resto del Valle) tampoco han favorecido el abastecimiento del mercado, pese a que ya hay una ligera mejora en la llegada de más alimentos a la galería Alfonso López, en donde laboran 150 comerciantes.

El administrador de la misma, David Chávez, explica: “En tiempos normales nos abastecemos de lo que llegue de Cavasa, pero los camiones que parten de la central solo llegan los miércoles, por lo que los comerciantes deben comprar los productos en Santa Elena para traerlos acá”.

“Es por eso que apenas llegan a Alfonso López tres toneladas de frutas y verduras al día, así como una res o res media de un comerciante que vende al detal, pues el mayorista -que trae esta mercancía desde el Caquetá- le es imposible abastecer la galería, porque todo está tapado”, agrega el administrador de la central.

De hecho, al igual que otros comerciantes de diferentes galerías de la ciudad, Chávez denuncia que los comerciantes se han visto obligados a elevar los precios en algunos episodios, debido a que son víctimas de hurto en retenes ilegales sobre la vía Cali-Candelaria.

Asegura que si a un comerciante “le quitan un bulto de papa de los cinco que trae para vender, debe elevar el precio o sino presenta pérdidas. El Municipio o la Fuerza Pública debe colaborarnos para reducir esos incidentes”.

Y así como es difícil que lleguen ciertos productos de la canasta básica a Cali, también es complejo enviarlos a otras locaciones del país o siquiera del Valle. Esto ha afectado a comerciantes como Eduardo Castrillón*, zapatero con más de 40 años de experiencia y habitante de la Comuna 13 de Cali.

Según cuenta, “todavía tengo mercancía represada hacia Bogotá y Villavicencio que no he podido mandar. Lo que me han dicho de la empresa repartidora es que el paquete lo pueden dejar en Yumbo, pero de ahí en adelante no garantizan cuándo llegará el paquete. En la casa uno le toca sobrevivir con puros ahorros en estos momentos” .

Una empresa de envío informó hace pocos días que precisamente era la región Suroccidental del país como la más afectada en este aspecto, por lo que la mercancía debía ser custodiada en diferentes nodos logísticos mientras su distribución quedaba pendiente .

Sin embargo, en medio de todas estas dificultades que enfrenta la población del oriente de Cali, parece haber una importante mejora en la recolección de basuras luego de la apertura del corredor humanitario en el sector de Sameco, en el norte de Cali, para permitir el paso de los camiones hacia el relleno sanitario.

“Hemos sido afectados por los bloqueos y la falta de movilidad, además de que los operarios han tenido problemas para llegar a sus puestos de trabajo, por la falta de operación del MÍO, pero ya hemos restablecido el servicio en un 88 % y estamos en proceso de normalización”, anota Marco Aurelio Vera, Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos Municipales, Uaepm.

Por lo pronto, en viviendas de barrios como Potrero Grande, Calimío o Remansos de Comfandi todavía se siente el aroma cítrico del incienso. De este modo, las moscas solo rondan los shuts colmatados de desechos mientras los habitantes “esperan que acabe todo esto”.

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