En la Avenida Cañasgordas se vivió el ‘Street Store’ del colegio British School

En la Avenida Cañasgordas se vivió el ‘Street Store’ del colegio British School

Enero 31, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
En la Avenida Cañasgordas se vivió el ‘Street Store’  del colegio British School

Cada persona podía llevarse las tres prendas que escogiera. Toda la ropa fue donada por familiares, vecinos y amigos del colegio y se encontraba en excelentes condiciones.

250 personas de veredas del Sur participaron del mercado callejero del British School.

Las afueras del colegio British School, sobre la Avenida Cañasgordas, se convirtieron el viernes en un mercado muy especial. Por lo menos 250 personas, la mayoría de veredas vecinas a la institución, acudieron al Street Store (tienda de la calle) al que los convocaron los alumnos de noveno grado.Desde el pasado mes de noviembre los 30 muchachos se dedicaron a recolectar entre sus familiares y amigos ropa, zapatos, carteras, correas y hasta gorras de segunda mano, pero que estuvieran en excelentes condiciones. Diana Sarria, líder de la iniciativa, cuenta que el acopio fue seguido por una labor de selección, limpieza y revisión, que terminó con 900 piezas listas para ser usadas nuevamente. “No es una idea nuestra, la tomamos de un proyecto hecho en Sudáfrica en el 2014. Pero nos metimos de cabeza en esta iniciativa y hoy estamos aquí, compartiendo con nuestros vecinos”, explica. De manera paralela, identificaron las comunidades que participarían en el Street Store. Constain Abadía, el docente que los acompañó en todo este proceso, cuenta que distribuyeron 90 boletas de invitación en las veredas de Banqueo, Peón y Pico de Águila, a través de una docente que conoce a fondo estas poblaciones.Otras 90 boletas se entregaron a personas de dos iglesias de Jamundí. Un tanto más se dio a personas como un ‘escobita’, que justo ayer pasó por esta vía y que aprovechó para llevarse un par de cosas de este mercado. Don Emiro Cerón, de 62 años, quien habita en el centro de Cali y es desplazado, se enteró de la jornada a través del periódico Q’hubo. Aunque no tenía boleta que le garantizara el ingreso, madrugó con su esposa y nieta y a las 9:00 a.m. estuvo listo para entrar al mercado. Salió con camisa, pantalón y correa.“Imagínese, nosotros nos vinimos con muy poco, así que llevarnos esto es útil. Lo de la niña, además fue muy bonito, se va muy contenta”, relató.La oferta estaba clasificada en mujeres, hombres, niños, bebés y zapatos. En cada punto un par de estudiantes asesoraba y llevaba al interesado buscando lo que quería. Juan Andrés Quintero era el encargado de ayudar a los caballeros a ‘armar la pinta’. Contó que lo que más demanda tuvieron fueron los pantalones talla 38 y que definitivamente lo que más acogida tuvo fueron los productos femeninos. “Yo, por ejemplo, quiero un bolso y unos zapatos. Vengo desde Peón y aunque no tengo boleta, me dijeron que hiciera la fila”, dijo Brillite, quien a las 10:00 a.m. era la última de una línea con al menos 40 personas esperando para entrar. El mercado levantó sus toldos con el sol del medio día y, como dijo Diana Sarria, seguramente pronto volverá.

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