Ellos están aquí: los fantasmas que asustan en edificios de Cali

Ellos están aquí: los fantasmas que asustan en edificios de Cali

Junio 17, 2018 - 07:30 a.m. Por:
Paola Otero, reportera de El País
Los edificios 'embrujados' de Cali

Trabajadores de algunas construcciones emblemáticas de la ciudad cuentan sus experiencias con apariciones del más allá.

Jorge Orozco / El País

Cali nunca deja de sorprender. Muchos de sus edificios tradicionales y construcciones emblemáticas están llenas de historias. Para unos, mitos y leyendas, para otros, experiencias con seres sobrenaturales vividas en ‘carne propia’.

Se les llama fantasmas, almas en pena, espectros, espíritus, demonios, entre otras denominaciones. Hay quienes han tenido la oportunidad de sentirlos, escucharlos y verlos. Y unos pocos hasta de fotografiarlos y hablar con ellos.

El País hizo un recorrido por cuatro lugares icónicos de la capital del Valle, en donde obtuvo testimonios de personas que dicen haber presenciado manifestaciones paranormales.

Los fantasmas del edificio de Coltabaco
Los edificios 'embrujados' de Cali

Esta foto fue suministrada por un vigilante de el edificio de Coltabaco. En ella, se aprecia el espectro de un hombre.

Especial para El País

En pleno corazón del centro histórico de Cali se erige el edificio de Coltabaco, de estilo renacentista español y que terminó de construirse en el año 1936.

En sus pasillos, habitaciones y en su peculiar ascensor de manipulación manual, los caleños que lo frecuentan constantemente aseguran haber vivido todo tipo de episodios paranormales, en los que generalmente están involucrados dos personajes: Una figura femenina y el espectro de un hombre.

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“Me pasó el jueves, hace 15 días. Me encontraba hablando con un compañero en el lobby del segundo piso del edificio, cuando de repente vimos que alguien pasó. Al principio, pensamos que era una de nuestras compañeras de trabajo, pero luego volvió a pasar por segunda vez hacia la última oficina del pasillo. En esta ocasión, pudimos apreciar claramente que se trataba de una mujer de cabello largo que vestía de blanco con un velo de novia. Al instante, otra funcionaria salió de una de las oficinas y también dijo que sintió el fenómeno. Inmediatamente procedimos a evacuar las instalaciones”, cuenta Alexánder Muñoz, contratista de la dependencia de Planeación Municipal.

Por su parte, Gustavo Ledesma, guarda de seguridad del edificio de Coltabaco y quien lleva cuatro años trabajando en este lugar, manifiesta que a él se le han aparecido todo tipo de entes.

“He visto una niña mulata de aproximadamente 1,60 metros de estatura, de ojos claros, cabello rizado y que lleva puesto un vestido colonial color curuba. También la he escuchado llorar, es un sonido agónico y desesperante que realmente te eriza la piel”, afirma el vigilante.

Ledesma también asevera que ha visto la silueta de un hombre de cerca 1,80 de estatura. “Incluso, en una oportunidad, un funcionario de mantenimiento estaba cambiando uno de los vidrios de los balcones y salió a uno de los pasillos para tomar unas fotos y allí fue cuando logró capturar su imagen. Ese mismo espectro, le estuvo jalando el cabello a las mujeres que hicieron parte de la grabación de una película que se filmó en el edificio”, precisó.

Entre tanto, Zoraya Garcés, contratista del área fiscal de la Alcaldía relata que también la asustaron. “Fue el año pasado, llegué muy temprano a trabajar con una compañera. Eran las 7:00 a.m y no había nadie. Estábamos sentadas en los escritorios y en medio de nosotras había un termo de agua que de un momento se levantó, estuvo suspendido unos segundos en el aire como si alguien lo tuviera cogido y después lo tiraron al piso”, comenta la mujer.

El alma del difunto 
Teatro Municipal Enrique Buenaventura.

Teatro Municipal Enrique Buenaventura.

Jorge Orozco / El País

El Teatro Municipal fue declarado monumento nacional en 1982.
La edificación, de estilo clásico italiano, se encuentra en el centro de Cali y también alberga historias de episodios paranormales. Una de ellas, tiene que ver con un hombre que trabajó en el área de iluminaciones en este sitio por cerca de 25 años y falleció en el 2015.

“Entré a remplazarlo, por lo que heredé varios de sus implementos. Él era muy celoso y entregado a su labor y no admitía que nadie le tocara sus cosas. Los primeros días que empecé a trabajar, sentía que alguien me observaba y que estaba detrás mío todo el tiempo. Yo sentía que era él y que no le gustaba que estuviera usurpando su lugar”, dice Álvaro Muñoz.

Y añade que también conoció a otro operario que vivió episodios similares.

“A un tramoyista le escondía las herramientas. Él se paraba a comer algo o a ir al baño y cuando volvía, estas aparecían de nuevo donde las había dejado. Incluso, en una ocasión, me contó que lo vio caminando por el escenario. También conocí a un aseador que decía que en el tercer piso, algunas veces veía las huellas de unas manos en la paredes, y cuando regresaba con el trapo para limpiar la suciedad, ya no había nada”, afirma Muñoz.

Sin embargo, otro trabajador del teatro que prefirió omitir su nombre, afirma que hay personas nerviosas que confunden sucesos naturales con fantasmas.

“Por ejemplo, las corrientes pueden hacer que una tela se mueva o que haya un apagón de luces. Una vez conocí a una muchacha que sintió que le azotaron la ventana. Esta se encontraba abierta y al ella cerrar la puerta del baño, el aire se embolsó y la cerró. La mujer se asustó mucho y cuando fui y le mostré lo que había ocurrido, ella entendió que por el efecto del viento, al cerrase la puerta, se cerraba la ventana también”, dice el hombre.

Para, Brandon Aragón, antropólogo e investigador paranormal, lo que Álvaro Muñoz presenció, es lo que se conoce como “recoger los pasos”.

“Los nueve días posteriores al fallecimiento es el tiempo en que suelen presentarse este tipo de manifestaciones. Hay personas que cuando mueren no se dan cuenta de esto y regresan a los sitios que más frecuentaban. En ese periodo de duelo recogen los pasos para poder descansar completamente o, en algunos casos, se quedan viviendo allí y se convierten en almas en pena porque sienten que no han completado algo que querían hacer en vida”, indicó Aragón.

"Un cementerio a cielo abierto"
"Un cementerio a cielo abierto"

antigua Estación del Ferrocarril.

Jorge Orozco / El País

No se puede hablar de la historia de Cali sin mencionar a la antigua Estación del Ferrocarril, en donde ahora funcionan las oficinas de Metrocali. Esta construcción inaugurada en el año 1954 es un epicentro de actividad paranormal.

Diego Filigrana, contratista de la entidad dice haber presenciado varios episodios de esta índole.

“Uno de los más impactantes sucedió hace siete años cuando estaba trabajando a las 9:30 p.m. De repente, empezaron a teclear y tiraron una silla. Me dirigí hacia los baños y sentí que alguien me miraba... vi a una mujer alta y delgada, con bufanda color gris, blusa blanca y falda color café. Tenía el cabello y los brazos cruzados”, explica el hombre.

Esa misma mujer se le volvió a aparecer hace dos años. “Estaba con una compañera, era Navidad y se posó debajo de una corona que estaba colgada pared. Al igual que la primera vez, tenía los brazos cruzados. Me dijo “que hermosa esa corona, la misma que me colocaron en la tumba, pero ella no debería estar aquí”. Entonces yo le pregunté que porqué no se iba, y me dijo que no porque esa era el sitio de ella”, narra Filigrana.

Otra historia tiene por contar una funcionaria de Metrocali. “Hace cerca de seis a las 6:00 p.m. estaba sola en la oficina terminando un trabajo y escuché que alguien se quejaba, sin embargo, no le presté mucha atención. Luego el sonido empezó a hacerse más fuerte y se convirtió en un llanto intenso. Me dio mucho miedo, apagué el computador y me fui”, recuerda la mujer.

Vale la pena precisar que estos espectros se asocian con la tragedia ocurrida el 7 de agosto de 1956 en Cali, en la que fallecieron alrededor de 4000 personas, cuando siete camiones cargados de dinamita explotaron.

“La detonación fue tan grande que los cuerpos no se podían llevar al Cementerio Central porque en este los cadáveres se habían salido de las bóvedas. Entonces, cientos de muertos fueron trasladados a la estación y hubo gente que se suicidó al llegar al lugar y ver a sus seres queridos desmembrados”, manifiesta el investigador paranormal Brandon Aragón.

Así mismo, el hombre señala que este suceso hizo que muchas ánimas “quedaran en pena”, reviviendo lo que hicieron después de la explosión.
“Por ende, el fantasma de la mujer puede ser una monja que prestó ayuda en su época cargando heridos o cadáveres. Asimismo, pueden haber otras almas que no se han dado cuenta de que murieron y entonces se enojan porque piensan que les están usurpando sus trabajos. Este lugar es un cementerio a cielo abierto”, precisa.

Espíritus que hablan
Alexánder Riascos, vigilante de seguridad del edificio Fuente Versalles.

Alexánder Riascos, vigilante de seguridad del edificio Fuente Versalles.

Jorge Orozco / El País

Era un jueves 31 de mayo de 2018 cuando Alexánder Riascos, vigilante de seguridad del edificio Fuente Versalles, ubicado en el norte de Cali, cumplía con su ronda nocturna. Por ello, bajó al sótano dos para prender las bombas de agua que abastecen el lugar.

“Me dirigí a la pila, cuando intenté abrirla, la llave inmediatamente se giró sola y empezó a correr el agua. Me asusté mucho y salí corriendo. De repente, al frente mío, veo que a uno de los carros que estaba en el parqueadero se le prenden las luces, empieza a pitar y luego se le abren las puertas”, narra el hombre.

Ante el suceso, el vigilante opta por subir al primer piso para llamar a su compañero.

“Y cuando voy subiendo las gradas, observo que el ascensor se abre y se escucha un grito de una mujer desesperada. Me asomo y no había nadie. Pido refuerzos, llega la Policía, los bomberos y hasta la ambulancia y comprueban que efectivamente no había nada, el edificio estaba vacío”, relató Riascos, quien a partir de ese día solicitó su traslado a la jornada diurna.

Por su parte, Lisbeth Carmona, quien también trabaja en el edificio, asegura que vivió un episodio similar hace tres años cuando era conserje.

“Estaba en la cocina a las 5:30 de la mañana y me azotaron la puerta muy duro y no estaba venteando ni lloviendo. Me sobresalté mucho y cuando salí, la volvieron a azotar, pero en esta ocasión mencionaron mi nombre clarito. El susto fue tan verraco que bajé a la portería y de allí me quedé”, asevera la mujer.

Para Brandon Aragón, antropólogo e investigador paranormal, lo que ocurre en la edificación es un fenómeno conocido como infestación. “Cuando ya no hay fantasmas sino espíritus que están constantemente en conflicto. De hecho, tienen que ser muy fuertes sus manifestaciones para que puedan prender objetos y se dejen escuchar”, dice.

Y agrega que, quizás, estos episodios se deban al “pasado oscuro”, de la construcción.

“He escuchado que le perteneció a narcotraficantes de la ciudad y que aquí hubo asesinatos, torturas y violaciones. Eso lo confirmo con la estructura del alcantarillado. Es un sistema que no es común en las viviendas de Cali y parece que se hubiera hecho intencionalmente para que por los pozos se pudiera evacuar sangre y restos humanos”, concluye Aragón.

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