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El trancón en la Cañasgordas, un lío para los vehículos de todo tipo de ruedas

Febrero 04, 2018 - 07:55 a. m. Por:
Santiago Cruz Hoyos - editor de crónicas y reportajes
Avenida Cañasgordas

Recorrer la Avenida Cañasgordas en horas pico es un desafío para muchos caleños. Periodistas de El País comprobaron cómo es movilizarse por este corredor vial en bicicleta, carro y MÍO. Así les fue.

Juan Daniel Sánchez / El País

Incluso el alcalde de Cali, Maurice Armitage, reconoce que el tráfico en la Comuna 22 “es muy malo”. A las 7:00 de la noche del pasado martes se disculpó con ese argumento porque aún no llegaban al auditorio Delima de la Universidad Icesi su secretario de Infraestructura, Marcial Quiñones, y el gerente de Emcali, Gustavo Jaramillo. En el auditorio todos sonrieron, aunque Armitage lucía muy serio. Tiene la reputación de ser sumamente cumplido. De aquellos que se las apañan para llegar diez minutos antes.

El Alcalde entró al auditorio precisamente a las 6:50 de la noche, acompañado por el secretario de Movilidad, Juan Carlos Orobio. El motivo de su visita era sostener una reunión con los representantes de las JAC de la comuna que dicen estar padeciendo una situación “invivible, agobiante, fatigante” debido a los trancones.

Según los habitantes del sector, el tráfico se ha complicado más desde que retornaron de vacaciones los estudiantes de universidades y colegios y encima se instalara un bicicarril en la Avenida Cañasgordas “que estrecha una vía que de por sí está colapsada y que hace que la salida al norte y al centro de la ciudad sea imposible”.

En los chats de los líderes de las JAC algunos propusieron organizar un plantón como protesta, así que la visita del Alcalde y buena parte de su gabinete, además de analizar posibles soluciones, también pretendía apaciguar los ánimos.

Gustavo Jaramillo ingresó al recinto a las 7:08 p.m.

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En la Comuna 22 hay quien asegura en todo caso llegar a tiempo a sus compromisos. El miércoles pasado David Rodríguez cronometró lo que tardó en llegar desde la estación Universidades del MÍO en la Calle Quinta, hasta la Universidad Javeriana, donde cursa séptimo semestre de economía: apenas 6 minutos 39 segundos, en plena hora pico (6:30 a.m.). Otros de sus compañeros hicieron el mismo trayecto en un poco más: 8 minutos 19 segundos.

Se movilizaban en bicicleta, por supuesto. En el caso de David es una rutina diaria tanto de ida como de regreso, así que está entrenado.

Él sale muy temprano desde el barrio El Peñón, donde vive, toma la ciclovía de la Calle Quinta o la de la Avenida Pasoancho (esto depende de los amigos que confirmen la noche anterior que van a salir) sortea los sectores donde se corta la ciclovía como a la altura del Hospital Psiquiátrico (es uno de los puntos más peligrosos para un ciclista, dice) y después toma el nuevo bicicarril de la Cañasgordas, en un recorrido que, completo, le toma unos 40 minutos, lo suficiente para ducharse en la universidad y estar listo para la clase de 7:00 a.m.

David, de hecho, es el fundador y coordinador del colectivo BiciJaveriana, integrado por 200 estudiantes que llegan a la universidad en bicicleta, justamente uno de los grupos de ciclistas que le han exigido a la Alcaldía una infraestructura adecuada para movilizarse sin exponer el pellejo.

A Jorge Vélez en cambio le tomó casi seis veces más hacer el mismo recorrido: estación Universidades – Javeriana. Jorge es usuario del MÍO, el presidente de la ‘Liga de Estudiantes Usuarios’ del sistema para más señas, y el pasado miércoles la ruta A11 que abordó en la estación tardó 38 minutos en dejarlo en la Universidad, un trayecto que si lo realizara en un horario distinto a la hora pico le tomaría la mitad.

– Una de las causas de las demoras es por el trancón de la Cañasgordas, que deja a los alimentadores del MÍO represados. Además la estación Universidades se quedó pequeña. No cumple con lo pedido de una estación base, que es donde llegan casi todas las rutas, tanto de articulados como de alimentadores. En las horas pico las filas para comprar los tiquetes son congestionadas y eso se presta para que ocurran robos – dijo.

Jorge cursa octavo semestre de derecho en la Javeriana, y aunque vive cerca (Multicentro sobre la Pasoancho) se levanta a eso de las 5:30 a.m. para intentar llegar a tiempo a clase. Algunas veces ha llegado tarde, aunque por fortuna hay algunos profesores que entienden el caos de la mañana y flexibilizan el horario. Para “matar el tiempo” que permanece en el bus, Jorge acostumbra leer el periódico o escuchar las noticias por la radio.

En los vehículos del transporte especial el recorrido entre el semáforo del centro comercial Jardín Plaza hasta la Javeriana tarda aproximadamente 20 minutos. Es por lo menos el tiempo que cronometraron el pasado miércoles los compañeros de Yanson Guañarita, vocero de la Asociación de Transportadores de Servicio Especial (Asontraes), quienes a diario hacen recorridos en la Comuna 22 llevando y recogiendo estudiantes de los colegios.

“Buenos días Yanson: llegamos antes del semáforo de Coca-Cola a las 6:53 a.m. Pasamos la 100 con 16 a las 7:03. Llegamos al semáforo de la Javeriana a las 7:18. Pasamos semáforo del Icesi a las 7:22. Llegamos a la San Buenaventura a las 7:28 y terminamos en la sede primaria del colegio Claret a las 7:32 a.m. Del semáforo de Coca-Cola al colegio Claret tardamos 40 minutos”, le informó uno de sus colegas por WhatsApp.

Yanson propiamente no cronometró el tiempo debido a que por el trancón tomó otra ruta: la Avenida del Lago y la zona posterior del colegio Berchmans, por donde calcula que ha bajado los tiempos de los recorridos unos cinco minutos, aunque considera que ni siquiera los callejones de la Comuna 22 dan abasto para evacuar el tráfico “porque ya todo el mundo los conoce”.

– Yo paso todos los días por la Cañasgordas y es un caos. Perdimos la Comuna 22. Así lo siento. Anteriormente el trancón solo era en horas pico, ahora es en todo momento. La salida de Pance es muy complicada.
Se acaba de varar un bus en la Panamericana y bloqueó todo Pance y la Cañasgordas, los callejones, la 127. Cualquier incidente causa un caos. Y con el bicicarril todo se ha complicado más. Entiendo que está construido sobre la berma de la Cañasgordas, pero los conductores utilizaban ese espacio para formar un tercer carril y mejorar la movilidad– decía Yanson con evidente molestia este miércoles, mientras realizaba un servicio.

Algo similar comentaba el taxista Luis Fernando Zamora, quien el miércoles llevó a un usuario desde la Universidad Autónoma hasta el aeropuerto, “y para llegar apenas a la 100 con 16 desde la Universidad me demoré 45 minutos, cuando lo normal, con un tráfico moderado, son diez minutos”.

Luis Fernando acostumbra a trabajar en la Comuna 22 porque por lo general las carreras “son largas”, al norte o el centro de Cali, pero cada vez se le hace menos negocio.

Una carrera de $25.000 la hacía regularmente en 45 minutos, pero con los trancones de los últimos días la está realizando en una hora y 20 minutos en promedio, así que termina trabajando menos. Entre más congestión, menos tiempo para tomar nuevas carreras. Los sábados Luis Fernando prefiere trabajar en el norte de la ciudad, pues la Comuna 22, debido a que no hay pico y placa, se congestiona aún más.

– A veces me da pena llevar un usuario a Ciudad Jardín o Pance– decía, y tal vez su vergüenza se deba al taxímetro.

Los trancones hacen que las carreras sean mucho más caras. Si el taxi está detenido así sea en un trancón, se considera “tiempo de espera”, explicó Alberto Mendoza, el representante legal de la Federación Nacional de Taxistas. Es decir que cada 50 segundos en un taxi que no se mueve, el taxímetro marcará una unidad: 96 pesos.

Avenida Cañasgordas

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El Alcalde de Cali tiene algo de ‘Showman’. Logra hacer reír a gente que hacía nada parecía iracunda. En la reunión en la Icesi dijo en algún momento que sus opositores lo acusan de ser un mandatario que solo invierte en el sur de Cali, y sin embargo cuando llega al sur los líderes de las JAC lo acusan de no hacer nada.

– Yo digo: Dios mío, no sé para dónde coger. ¡Me voy a suicidar! – comentó, y en el auditorio Delima se escucharon estruendosas carcajadas como si todo se tratara de un stand up comedy.

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Enseguida, Armitage habló de cifras, y efectivamente el 80 % de la inversión en infraestructura que está haciendo Cali es para resolver los problemas del tráfico del sur y por consecuencia, de la Comuna 22.

Son las obras de las que se viene hablando desde hace mucho: conectar la Avenida Ciudad de Cali con la vía que conduce a Puerto Tejada; el tercer carril de la vía Panamericana que, según el Alcalde, debe estar listo para el 31 de diciembre de este año “ o si no nos fregamos”; y continuar las obras de la Avenida Circunvalar que durante años se estancó en el sector Nápoles y la Alcaldía actual pretende prolongarla por lo menos hasta la Tienda de Pedro, “lo que de alguna manera afloja el tráfico en la Quinta”.

Además Armitage habló de otras iniciativas que, sospecha, tal vez los habitantes de Pance y Ciudad Jardín no han notado: le solicitó a la Dirección Nacional de Tránsito que los camiones que se dirijan al sur del país no pasen por la Comuna 22, sino que tomen la vía a Candelaria hasta Yumbo.

También habló de la estación de tránsito que se inauguró en la Comuna (así los agentes no deben ir hasta Salomia), y del número de guardas que se dedican exclusivamente a manejar el tráfico en el sector: 80.

– Eso no lo hay en ninguna parte de Cali porque soy consciente del problema que hay aquí. Yo tampoco puedo venir a visitar mis nietos los sábados por la congestión, y todos los días paso por acá hacia Villa Rica a las 6:00 p.m., así que conozco muy bien lo que está ocurriendo. Pero este no es un problema mío, es un problema de todos. Aquí viven 14.000 personas y la población flotante en la Comuna son 80.000 más, por lo que todos tenemos que aportar. Es inaudito que todavía las mamás sigan trayendo en carro a sus hijos al colegio; un carro cada señora. Uno ve las colas en el Bennett, en el Bolívar. Mientras no colaboremos será muy difícil. Y el tema del bicicarril no se va a echar para atrás porque hace parte de la solución a esta problemática - dijo, entre otras cosas, el Mandatario.

En ese punto los ánimos se volvieron a crispar. Un joven gritó que el bicicarril no se socializó con la comunidad; un señor muy elegante y de cabello blanco amenazó al Alcalde diciendo que si la Administración no quita el bicicarril, los mismos habitantes lo harían. Armitage le recordó que podría ir a la cárcel en caso de que dañara la infraestructura de la ciudad.

En medio de las discusiones y algunos gritos surgieron otras propuestas como darle continuidad a la Calle 13 a la altura del Zanjón del Burro y el Humedal la Babilla. Algunos aplaudieron mientras otros se negaron, como el presidente de la JAC de Ciudad Jardín, Raúl Suárez.

– Esto implica fracturar un corredor ecológico principal que integra un solo cuerpo medio ambiental y que une a los Farallones con el río Cauca. Si este enfoque, bien intencionado pero simplista para resolver el problema de movilidad en la Comuna 22 fuera la solución, con toda seguridad hace muchos años los vecinos inmediatos al Zanjón del Burro habrían fracturado la integralidad ecológica del mismo para facilitar su salida e ingreso por la Calle 13 y vías aledañas. Pero estos vecinos desde entonces, gracias a su compromiso ambiental, no cedieron ante voces aisladas para tal fin–, dijo.

Una dama tomó la palabra para decirle al Alcalde que cómo era posible que su hija, que pretendía practicar esgrima, tuviera que desplazarse hasta el Coliseo El Pueblo porque en la Comuna no habían espacios para el deporte, y en ese momento el que reía era Armitage. Olga de Naranjo intervino enseguida para proponer aumentar el pico y placa en toda la ciudad a cuatro números al día y el Alcalde continuaba sonriendo.

La reunión terminó a las 10:00 p.m. con la sensación de que, por lo menos de momento, la situación de movilidad en la Comuna 22 seguirá igual. La fila en la máquina para pagar el parqueadero en la Universidad, a propósito, se hizo extensa. La mayoría utilizamos el carro particular.

Otras obras

Según Gustavo Jaramillo, gerente de Emcali, la empresa destinará $4500 millones para ampliar la capacidad de potabilización de la planta de la Rivera “y así garantizar el abastecimiento en la Comuna 22”.

En alcantarillado se contrató un estudio de modelación hidraúlica “y provisionamos $2.700 millones para mejorar la red conforme lo informe ese estudio”.

A lago plazo la apuesta, según el gerente de Emcali, es que la ciudad cuente con un Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado.

Para solucionar los cortes de energía, Jaramillo aseguró que se instalarán 5 kilómetros de cable ecológico “que evitan que cuando caiga la rama de un árbol, se corte el circuito”.

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